miércoles, junio 24, 2026

La belleza inusitada


Me pasa, que continuamente me quedo anonadado, en un silencio profundo, es como si un rayo invisible, como si unos rayos invisibles me mostraran una realidad hermosa viva en su calma, en su bella serenidad, es una estática dinámica rebosante de color y vida, plagada de unidad. 

Aparece por sorpresa, por doquier, no avisa, es inesperado y reconfortante, como la esponjosidad de una pequeña nube. 

 Me quedo inmóvil observando lo que la vida me está mostrando en ese momento, son detalles, son escenas, son colores, son equilibrios de armonía. Siento que me hablan y que me dicen: "¿Te das cuenta?".

  Creo que es el corazón el que me obliga a detenerme, mi cabeza le ayuda estando en una profundidad de silencio, a veces oigo voces, pero no les hago caso, me siento cómodo asentado en ese silencio profundo. 

Es un caudal que aparta el ruido. Es creativo y fértil, y y dicha efusividad se hace patente en lo que me muestra en su mirada.

Hay amor y calidez. Me acoge, siento su abrazo.

He sido constante en los últimos años en educar mi mirada, en lo posible, en ir ablandando mi corazón. No siempre es así, pero persisto, me equivoco y me endurezco a ratos, pero cada vez me ha ido resultando más fácil mirar de nuevo con asombro, y volver a sentirme vulnerable. Diría que estoy lleno de cicatrices y achaques del vivir, pero cada vez siento mayor ligereza, claridad, sentido.

Digamos que he ido profundizando en mi sensibilidad. Ello no significa que me pase el día bailando en dicha, significa que me siento sensible y abierto, y como decía antes, noto fácilmente cuando me cierro, entonces dejo que el caudal empuje y pum, me vuelvo a abrir.

Por cierto la apertura duele, pero no pasa nada, es que es así, no es un dolor lacerante, es parte del equilibrio, forma parte del surfeo, de la danza vital. 

No es fácil bailar en el caudal, hay oleajes y diferentes mareas, hay días demasiados luminosos, tórridos pero también hay noches frías, pero a pesar de eso, lo cierto es que no lo cambiaría ni daría un paso hacia atrás de lo recorrido.

 Esos momentos, son esos momentos, donde siento ese hilo de existencia. Aparecen y desaparecen, se asoman y súbitamente no están, el truco es no buscarlos, es estar. 

Hay situaciones, semillas de consciencia que siguen trabadas, pero no importa, ese corazón que mira va derritiendo realidades donde se van abriendo las cortinas del teatro. Se genera un pequeño goteo de conciencia que me ayuda a seguir avanzando ¿ A dónde?. Ya sé que no  hay lugar  a dónde ir, sólo he de seguir andando disfrutando de lo que me ofrece el camino, de esa mirada iniciática. 

 La mirada junto con su corazón van ampliándose, transformándose, y por doquier surge la belleza del vivir, que se va plasmando en el continuo andar del caminante.

Es como navegar en un antiguo bajel siguiendo las estrellas apartando la espuma de las olas ante un horizonte infinito.

 

 Artículo escrito por Carlos Serratacó

Junio 2026

Huelva, Andalucía 

Prince-"Purple Rain" 

 

No hay comentarios:

Artículos más visitados

Amigos del Blog

Todos los artículos a un clic

Traslate