
Me quede mirando el camino y me imagine que ese camino me había ayudado a desenmascararme, a encontrar a aquel que soy, e ir quitando las máscaras del que no soy, de aquel que por inercia, por rutina, por educación creí que era.
Todas las máscaras una detrás de otra han ido cayendo, lentamente pero sin pausa, y cada día descubro un hombre nuevo, y cada día trato de seguir andando por el camino sin perderme en lo superfluo, sin perderme colocándome caretas que no me corresponden, jugando a algo que no soy, o por miedo, o por comodidad, o por conveniencia o eso, o por simplemente repetición.
¿De qué me escondía tapando mi alma?
¿ Qué ocultaba tras esos ojos?
¿Por qué las máscaras se incrustan y hacen sangre cuando uno las ve y las enfrenta?
¿Por qué cura tan profundamente quitárselas?
Me atrae la sonrisa y la tranquilidad que surge una vez que te has desenmascarado, una vez que no hay lugar donde esconderse, una vez que te das cuenta que todo es un juego donde vuelves a ser ese niño que no tenía que camuflar nada, y donde vuelves a mirar al mundo de un modo curioso y amable, apacible, con menos sufrimiento pues el momento te inunda y te llena, y hay algo dentro que te dice que vas por buena senda paso a paso sacando una a una la máscara.
Todas las máscaras una detrás de otra han ido cayendo, lentamente pero sin pausa, y cada día descubro un hombre nuevo, y cada día trato de seguir andando por el camino sin perderme en lo superfluo, sin perderme colocándome caretas que no me corresponden, jugando a algo que no soy, o por miedo, o por comodidad, o por conveniencia o eso, o por simplemente repetición.
¿De qué me escondía tapando mi alma?
¿ Qué ocultaba tras esos ojos?
¿Por qué las máscaras se incrustan y hacen sangre cuando uno las ve y las enfrenta?
¿Por qué cura tan profundamente quitárselas?
Me atrae la sonrisa y la tranquilidad que surge una vez que te has desenmascarado, una vez que no hay lugar donde esconderse, una vez que te das cuenta que todo es un juego donde vuelves a ser ese niño que no tenía que camuflar nada, y donde vuelves a mirar al mundo de un modo curioso y amable, apacible, con menos sufrimiento pues el momento te inunda y te llena, y hay algo dentro que te dice que vas por buena senda paso a paso sacando una a una la máscara.
Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Asociación Onubense de Yoga
10 de enero del 2010