viernes, julio 16, 2010

Zen o Tchán o Dhyana

                                                                                
                                                                     
Zen: Tchán en chino. Dhyana en sánscrito. Verdadero y profundo silencio. Habitualmente traducido por concentración, meditación sin objeto. Vuelta al espírítu puro y original del ser humano.


Solo siéntate, mantén la postura, sé ciertamente imperturbable. Solo aprender observar. Vacía el trastero de tu vida, abre las puertas de tu hogar. Permite que corra el aire, deja que fluya el agua de la calma. Renueva tu interior, enciende inciensos que transformen el mal olor del algo que crees ser. Rompe con las rutinas que te inmovilizan, desbloquea tu alma. Solo observa y sé imperturbable. Mantén la respiración, la postura. Disfruta del silencio que abarca todo. Y pasan los días y la claridad surge porque ya no hay densidad, los actos son más impecables, creamos menos acción que causa sufrimiento, surge la actuación sin pensar en ser actor constantemente. Tras salir de la postura, sonríe, vive abriendo los brazos, sin miedos. Ama intensamente, a pleno pulmón, degustando cada instante. Siente sin analizar, acepta el caudal vital. Luego la postura se apodera de ti y solo eres un buda que sonríe, nada más. Vuelve a ser el niño que siente. Abre las alas y vuela sintiendo que eres amor y el cielo es tu hogar, la tierra tu reposo, el aire tu camino.



“Durante el zazen no debéis pensar con el cerebro.
La conciencia es ilimitada, infinita. Debéis dejar pasar los pensamientos que, finalmente, se agotan por sí mismos. En ese momento podéis pensar inconscientemente.
Actualmente se piensa demasiado, se es demasiado complicado. La cara se cambia después del zazen. Si se persiste en el zazen siempre se está sonriendo.
Todo es completamente diferente después de seis meses o un año de práctica. Uno se vuelve ligero, libre, sin complicaciones. El karma se agota”.



Taisen Deshimaru

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva


Janis Joplin - Summertime (Live Gröna Lund 1969)


La siega y el pajar


                       


Durante el mes pasado estuve limpiando el pajar.  Fueron horas de calor, de sacar la paja vieja, cambiarla de sitio. Y recoger la paja suelta y sacarla fuera para los burros, carretillas y carretillas. Ha sido un trabajo duro, hermoso y pleno. Mi compañía, los perros mirándome y pasando también mucho calor, la burra colándose de vez en cuando en el pajar para cotillear.

En julio los girasoles florecen y mil soles amarillos miran al cielo. Los campos llenos de cebada y trigo esperan la siega. Antiguamente era a mano, ahora son los tractores los que siegan. Me comentaba un alumno que siega sus campos que el calor dentro de la cabina del tractor llega a ser terrible. La paja desmenuzada queda tras el paso del tractor, luego una máquina  vuelve a pasar y empaqueta y hace las balas de paja. 

Hablábamos hace no mucho de la palabra proceso. La tierra ahora ya trillada da paso a un amarillo seco, la gente suele llevar a sus caballos o burros y los dejan en el campo recién trillado junto a un cubo de agua, y estos van limpiando lo que queda de la trilla. Luego esa tierra amarilla se va poniendo roja según llega el otoño, marrón en invierno y luego el verde de primavera cuando de nuevo nace lo que el hombre ha plantado. Colores y estaciones. La vida.

Llegó un camioncito a casa y sacamos las balas de pajas con los hombres que la traían y las fuimos metiendo ordenadas en el pajar limpio, guardando para el año 122 balas de paja.

Hay que esperar para darles esta paja a los burros, pues recién cortada, hay más riesgo de que les dé un cólico. Por lo que van tirando de la antigua, la del año pasado.

Y a lo largo del año van comiendo la paja, y luego yo recojo con la carretillas el estiércol, que reparto en los arboles, y el proceso sigue, pues los árboles agradecidos me dan una sombra más frondosa ahora en verano, o sus frutos me saben más ricos cuando me los como.

Todos se ayudan, se compensan, se equilibran, se alimentan, se complementan, se encajan, sin prisa pero sin pausa, con paciencia. Sin el otro no seríamos lo que somos, sin el otro no habría campo labrado, paja que repartir, tierra que alimentar.

Y el yoga es eso, un proceso de diálogo entre las partes donde sin darle compresión a una parte en el todo nada tendría sentido. Y a cada parte hay que reconocerla y aprender a amarla y ser agradecido con ella. Sin entender que el espíritu puebla cada poro de la piel, que la respiración es aire, pero es emoción, y que la mente es parte, no dueño, no entenderíamos que la vida está ahí y en conjunción, sin discriminación. Todo ello nos sana y nos hace la vida más fácil, menos violenta con nosotros mismos, más pausada y paciente, pues todo se va integrando.

LaBelle - Lady Marmalade (Live 1975)
http://www.youtube.com/watch?v=GRDTBNVWKOw

Andrés Calamaro - Flaca
http://www.youtube.com/watch?v=mNCVKMHPCzc&feature=fvsr















jueves, junio 24, 2010

El sonido del agua


Hace algunos años, durante pequeñas épocas, me marchaba a la Alpujarra desde Madrid. Por entonces el autobús duraba mil años, luego había que esperar horas y horas tumbado en un parque al lado de la estación de Granada el bus para Orjiva y, una vez allí, andar y andar en dirección al Cerro Negro y subir y subir el camino hasta llegar a un cortijo amigo.

No me gustaba dormir en el Cortijo de Belcha, mi amigo. Prefería hacerlo bajo una higuera cercana, centenaria ella, me gustaba porque allí “tumbao” el cielo era más inmensamente estrellado y cercano, y los higos con su permanente y lento caer  parecían un mantra entre ese silencio e inmensidad plenos. Horas tumbado bajo la higuera pidiendo deseos a las estrellas fugaces.

La vegetación en la Alpujarra es enmarañada, tú estás en un sitio, te mueves a otro cercano, pero la vegetación hace que pierdas la vuelta, a pesar de los caminillos.

Me gustaba aventurarme, y un día descubrí una antigua alberca árabe, metida en lo perdido de lo verde, un hilillo de agua la mantenía viva. Y ahí tumbado, desnudo dentro de la alberca, bajo una parra y un solitario racimo de uvas, agudicé el oído, pues el agua que llegaba a los cortijos venía desde allá, muy lejos, desde lo alto, diría que desde Sierra Nevada, y desde la antigüedad los habitantes de los cortijos se reunían una vez al año para repasar las canalizaciones de agua. Ya por entonces, cuando yo viajaba por la zona, la costumbre se iba perdiendo y las pequeñas acequias morían devoradas por la vegetación.

Y toda mi atención se fijó en el agua, en su sonido, solo en su sonido, el sonido de donde venía, en cómo se acercaba desde la lejanía, y fue algo hermoso meditar en ese sonido, y sentir el caudal tan lejano y tan cercano, tan fresco en su vibración sonora, tan viva su imagen en mi caudal interno.

Anoche leyendo unos versos de Antonio Machado recordé la sensación:

¿Sabes, cuando el agua suena,
si es agua de cumbre o valle,
de plaza, jardín o huerta?


Lou Reed - Sweet Jane - live in Paris, 1974


velvet underground - venus in furs





lunes, junio 14, 2010

Un proceso




En el blog se plasma la mínima parte de un proceso interno
donde hay corazón, silencio, y demás
unas veces en la cresta de la ola solo hay que dejarse sentir
y ese es mi camino
un fluir de olas
donde a veces
nado
otras fluyo
a veces me baño en espuma
o trago sal
una gaviota se detiene en el aire y me mira
un delfín me habla y acaricia
aprendo a dejarme mecer.

Wish you were here - Pink Floyd
http://www.youtube.com/watch?v=RqVY4nGLMVg

Bill Withers-Lovely Day
http://www.youtube.com/watch?v=KLyhUYQHjbo


sábado, mayo 29, 2010

Un sueño en junio


Es la luna de enero, pero es muy parecida a la luna de estos días. Anoche, en duermevela, entre sueños oía a Coquelico correr por los prados de casa y a los perros ladrar entre tanto juego del sol de noche. Sueños o realidad. Siempre vuelve Cortázar con su cuento “La noche boca arriba”

Y el Buda, un niño rapado en sueños al cual los animales sonreían y amaban, y que llora al verlos sufrir. Los hombres guerreaban perdidos en su campo de batalla interno, matándose unos a otros, o matando por placer. Querían que fuera un gran guerrero de la casta de los nobles, pero decidió iniciar un camino.

Sueños de una noche de luna.


La luna como reflejo de una mente pura, como un espejo
La burra como una mente sin jinete
Los ladridos como lo externo que juega con nuestros sentidos

¡¡Qué importan las riendas si con amor la estoy domando!!


Deva Premal and Miten - Gayatri Mantra
http://www.youtube.com/watch?v=d63COahIpVM




viernes, mayo 28, 2010

mmmmmmmmmmm me encanta el soul


Me gusta, me alucina, me llena, me hormiguea, soy puro salto, la piel me vibra, mis articulaciones son esponjas, me dan alegría, vida, y placer….The Blues Brothers.


Desde que soy un chavalito los bailo, en casa, en fiestas y, cuando estudiaba en la facultad e iba en bici por Madrid con los cascos puestos, arriesgando la vida a ritmo de un buen soul. Eran otros tiempos, pero era muy muy divertido. O patinando a toda velocidad jugando a moverme sin fin ni pausa, ffzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

Oyéndolos sin parar, una y otra vez.

En la película aparecen los mejores soulmen del momento, es un homenaje a la música negra, a la buena: Aretha Franklin, James Brown, Cab Calloway, Ray Charles, John Lee Hooker.

Las escenas son memorables, como cuando James Brown de predicador los ilumina y les hace ver cuál es su misión. Mis poros se mueven al ver bailar a los feligreses, al coro godspell y a los bluessssssssssssss.


James Brown- blues brothers
http://www.youtube.com/watch?v=P1KZKZs-2YM&feature=related

Ahhhhhhhh creo que se nota que después de trabajar toda la semana y siendo ya viernes a las 21 me acabo de echar un baile de muerteeeeeeeeeeeee.

Everybody Needs Somebody To Love - The Blues Brothers 
http://www.youtube.com/watch?v=HCTJeT2i9QU&feature=related

Y otro "bailesito".............. con Aretha huauuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa


Blues Brothers - Think (Aretha Franklin) 
http://www.youtube.com/watch?v=qE41YPdPuis&feature=fvst

Ohhh Ray Ray you are the besttttttt (recomendable pa los melancólicos.
Jejeje...ahí vamonosssssssssssssss) qué bueno, uffffffffffffff baile a topeeeeeeeeeeeeeeeeee

Blues Brothers - Twist it (Shake Your Tail Feather) 
http://www.youtube.com/watch?v=rN5V-6yCbpg

Y para acabar papi Hooker su Boom Boom Boom, el rey del bluessssssssssssss

John Lee Hooker - Blues Brothers - Boom Boom Boom 
http://www.youtube.com/watch?v=hn_PF4L470w&feature=related

Hace sesenta años Hooker escribió este blues, las coplas de blues que son el origen del jazz, el rock... vienen de los antiguos esclavos de las plantaciones del Missisipi:

"Ven a casa mujer
ven a casa muñeca
te quiero
Cuando ella camina de ese modo
y habla de esa forma
y me susurra al oído
me dice que me quiere
me gustan esas palabras
ese hablar cariñoso
cuando habla de ese modo
no  puedo soportarlo
Ven a casa conmigo, cariño
camina de esa forma
habla de ese modo
habla a tu manera, muñeca
boom, boom, boom".



Ahhhhhhhh y gracias a Coral and Mac por la foto, se las tomé bailando soullllllll en la formación

jueves, mayo 27, 2010

Pescando en la inmensidad


Una minúscula figura pesca en la inmensidad. Es una figurita pequeñita, que pacientemente espera.

Muchas veces creo que nos perdemos en lo minúsculo de las pequeñas cosas y las enredamos y se convierten en nudos, dramatizando lo insignificante. Más con la prisa que llevamos siempre, -por cierto, es un tema que solemos sacar una y otra vez en clase o por aquí en el blog y lo vamos comentando, pues creo que es importante-, con esa prisa hay una mayor tendencia a perder la espontaneidad, a perder cuotas de libertad, a robotizar los actos. Al final el cuerpo acaba con bloqueos, vamos perdiendo sonrisa pues la cabeza está llena de ocupaciones y la mandíbula se va poniendo rígida, y el espíritu se hace pesado. Todo parece centrarse en nosotros y muchas veces no nos damos cuenta de que queremos ser el centro de todo. Como una peonza que parece estar en equilibrio dando vueltas pero acaba por caer.

Me gusta la figurita de la foto pues me hace sentirme minúsculo en esa inmensidad, ser un grano de arena entre tanto cielo y agua, a esperar que los acontecimientos ocurran, pues llevan su ritmo sin querer ser nosotros el eje permanente que hace girar el mundo. Tener la paciencia de estar ahí simplemente respirando la soledad de la pequeñez, lo de menos es el pez. Pues, si tienes prisa permanentemente, el pez de la vida se escapa entre las manos. No importa si lo pescas o no, importa el gesto, el acto de vivir ese momento, no de añorarlo o de figurarlo.

“El momento presente es un momento intemporal, y un momento intemporal es eterno; es un momento que no sabe de pasado ni de futuro, de antes ni de después, de ayer ni de mañana. Penetrar profundamente en este momento presente es, pues, sumergirse en la eternidad, dar el paso que nos hace atravesar el espejo y nos adentra en el mundo de lo que no nace y de lo que no muere”.

Ken Wilber



Stevie Wonder - Superstition live on Sesame Street

El pony fantasma


Tarde, muy tarde en un día pleno, oigo a Boccherini, el tema “La música nocturna de Madrid”. En algún artículo anterior del blog hay un enlace para oírlo. Me trae sensaciones dulces y alegría a estas horas, es casi la una de la madrugada. También me trae bellos recuerdos, pero los recuerdos son sólo eso, recuerdos.

Y ayer apareció un pony perdido por estos lares, un bellísimo caballito, en la noche en que la luna tan arriba, tan luminosa, tan blanquita iluminaba el campo de un modo mágico y espectral. El pony relinchaba y relinchaba y Boccherini me alegra tanto el corazón mientras escribo. Le tuvimos que atar a un eucalipto gigante al lado de casa, en un prado lleno de hierba, en espera de poder realizar gestiones al día siguiente para localizar al dueño.

Y me acerque a verlo de día. Ahhhhhhhhhhhh negro claro, robusto, fuerte, con mucho carácter, con una melena larguísima negra que le cae hacia un lado, nervioso por su bravura, pequeño pero potente, poderoso y orgulloso.

Coquelico, mi burrita, lo mira a través de la reja, allí en el prado de al lado.

Y el caballito la llama relinchando.

Ahora leo a Curtis, el extraordinario escritor-aventurero-antropólogo que vivió con diferentes tribus de indios norteamericanos antes de su desaparición, plasmando su vida, su cultura, sus creencias, su música, recogiendo para la posteridad todo aquello que podía registrar. Algo increíble. La síntesis, según leo, es esa comunicación con la naturaleza, con este lugar donde vivimos y sentimos y morimos, ese compartir con el medio, con la naturaleza sin cortapisas, con amor y profundo respeto.

La pureza del pony me retrae a la pureza de aquellos hombres y mujeres.

Esta noche cuando llegué, el pony ya no estaba, seguro que era un fantasma que me trajo la luna.

Pongo a continuación algo especial. Es importante verlo relajado, con disfrute, como viendo correr un pony espectral por una pradera...


Pablo Casals plays BACH - Suite no 1 for Cello - part 1



viernes, mayo 21, 2010

El herrero del corazón


Andando por unas calles medievales, me encontré con un herrero. Desde niño los tenía mitificados, me resultaba sorprendente poder manejar de tal modo la materia, y en mi alma de niño soñaba con forjar la espada de Conan, el Bárbaro, que era uno de mis cómics preferidos, y ser un guerrero invencible amante de la aventura, de las buenas acciones y de las princesas deslumbrantes.

Y siendo niño organizaba batallas donde colocaba a mis huestes para tomar árboles fortificados, pequeños fuertes rodeados de fosos, luchando con los otros niños guerreros en un juego sin fin que duraba hasta que anochecía.

Según fui creciendo, el espíritu del guerrero se mantuvo a lo largo de mi vida.

Y llegó un día el yoga para atenuar tanta energía, y elegí el yoga del guerrero, el yoga fuerte, el yoga duro, el yoga espartano y durante años me forje ahí.

Pero algo no iba bien, busqué un yoga más femenino, más ying, no tan yang y me inundé de él.

Pero seguía sin encontrar el camino adecuado.

Y un día, en un taller de yoga de artes plásticas, allá en las montañas de Barcelona, me desnudé y elegí ser pintado plenamente, íntegramente, fue una catarsis esas horas pintándome. Y desde lo alto del monte donde me pintaban, ya completamente convertido en un guerrero de colores, bajé silenciosamente y con paso majestuoso, pero humilde pues había comprendido, hacia la Masía donde estaban todos los compañeros.

Luego, por la noche, mi amigo Manolillo durante horas me fue quitando la pintura con agua caliente. Yo seguía silencioso, en catarsis.

Y comprendí que era un guerrero pero la fuerza radicaba en mi corazón, no en el esfuerzo, en esa energía tan tremenda que desde niño, durante mi adolescencia y madurez, me llevaba a subir la piedra una y otra vez como Sísifo a lo alto de la montaña, para volver a dejarla caer.

Y el yoga me va mostrando ese camino del guerrero donde el campo de batalla es interno, donde la espada no mata, sino que da luz, donde la fuerza es la fluidez de tu comprensión, donde tus sombras son tus compañeros no tus enemigos. Donde el día y la noche se confunden y se alimentan, pues ambas son claridad y oscuridad de lo que eres.

Y donde el corazón es el eje, el faro para darte cuenta que no hay batalla, hay camino. Donde no hay ni fuerza ni suavidad, sólo hay momento presente de sentir.

El herrero da calor para modelar la materia. La práctica, y sólo la práctica constante, nos purifica limpiándonos de aquello que no sirve, abriendo los poros de la piel para que suden las rutinas de lo que no somos, dando calor y disciplina interna para asentar y flexibilizar, para ceder, encajar y fluir y no luchar, para desgastar sólo aquello que exige el equilibrio, y nos dota de espadas convertidas en arados para arar la tierra y plantar semillas de paz para abrir sonrisas y corazones.




Nach - El camino del guerrero






domingo, mayo 09, 2010

Ahimsa o la no violencia

                                     

Hubo un hombre, Gandhi, que llevó la comprensión de Ahimsa hasta tal punto que logró, sin alentar jamás el derramamiento de sangre, que la mayor potencia colonial de entonces, Inglaterra, liberara a India de su colonización y pudiera decidir su propio destino. La ironía fue que murió asesinado. Pero su ejemplo es permanente.


Dentro de los yamas, que es una parte del yoga que nos hace ver nuestra actitud hacia el entorno, el mundo, lo externo, se encuentra Ahimsa. Podríamos traducirlo por no violencia: “a” significa no, “himsa” violencia, injusticia, cruel.

Independientemente de que el yoga nos proponga que sea en relación con lo externo, todo ello nace de lo interno, por lo cual es un principio donde la primera práctica ha de ser en nosotros mismos, para luego, una vez comprendido, poder plasmarlo en nuestras relaciones con el mundo.

No haré daño a mi prójimo en el momento que me dé cuenta de que no debo hacerme daño a mí. Dentro de nuestra práctica con asanas, el principio de Ahimsa nace del observador que siente que debe equilibrar las partes y encontrar la justa proporción para no dañarse, para no violentarse. Este observador aprende que debe utilizar con inteligencia su alma, su cuerpo, su respiración, sus células, para que entre ellas dialoguen y no caigan en una competición íntima de querer alcanzar más que aquello que el instante y el presente nos ofrece. Es decir, no se trata de forzar la asana, o de no darle la comprensión adecuada, lo que hace que no la sintamos en su belleza y entonces nos perdamos sus enseñanzas.

Por tanto, si en asana aprendo a no dañarme y a jugar equilibrándome adecuadamente, ya estoy plantando la semilla de Ahimsa. La esterilla habla y muestra aquello que le doy.

Vamos a ir profundizando: ser no violento es aprender a amarse, a tener amabilidad con uno mismo, a cuidarse el templo que supone nuestra existencia. Ello puede ser un primer paso. Ser considerado con lo que realizo, estar atento a mis acciones y mi comportamiento, primero, insisto, conmigo mismo.

Así voy aprendiendo a no violentar mi cuerpo y mi ser.

Pues, por ejemplo, estoy actuando con violencia trabajando sin parar, sin darme ninguna pausa para descansar o simplemente observar la existencia.

Si aprendo a comer adecuadamente sin dañar mi cuerpo con alimentos que no me hacen bien.

Si me doy cuenta de que no aceptar las situaciones me violenta, me comprime y ahoga, y ello genera violencia interna.

Si descubro que el miedo, al inmovilizarme, me daña.

Y, si aparece un gusano o una araña en la habitación, lo aplasto.

O si mis gestos generan una energía violenta a pesar de que en apariencia estoy tranquilo.

Y si el tono de mi voz genera violencia.

Y si me dejo llevar por los pensamientos negativos hasta tal punto que me intoxico.

Hay tantos modos donde la violencia campa a sus anchas, que lo maravilloso del yoga  es que da luz  a aspectos de la conciencia que nos eran desconocidos, da luz a aquello que somos para que tengamos la oportunidad de, por lo menos, verlo. De la oportunidad de tener más claridad para poder, si lo deseamos, profundizar y ser mejor personas primero con nosotros, luego con la existencia.

Y, una vez que comprendamos el principio, Ahimsa es amor, un amor profundo hacia el otro porque he aprendido a amarme. Un amor y respeto reverencial por la vida, pues me he dado cuenta de que soy vida.

Entonces de nuestra práctica nace Ahimsa, pues conecta con el amor que hay en nosotros al enseñarnos a no violentarnos, a no forzarnos. Pues del equilibrio nace la dulzura y el respeto a la vida.

El ser calmado y no violento genera paz, de la paz nacen buenos sentimientos que hacen más hermosa la vida a todos los seres, y la interpretación amorosa de la realidad diaria resulta más enriquecedora y plena que una realidad reñida con la competitividad, los permanentes objetivos estresantes, o lo material como premisa fundamental.


Ahimsa es amor,
el amor es ser amable
con uno mismo
y con el mundo,
de un modo calmado
y con una sonrisa de comprensión.
No es ser pusilánime, para nada.
Es amar la creación sabiendo dónde pisas

Seres en paz que sienten, respetan y aman la existencia, al otro, y a ellos mismos, sin ofenderlos ni ofenderse.

Jackson five-Blame it on the boogie



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jueves, mayo 06, 2010

Descomprimido



Volvía el otro día del yoga playa y el cielo parecía derretido entre morados, rosas, naranjas y amarillos, y mientras conducía, disfrutaba como un enano ante tanta belleza, y conducía despacio como para que el tiempo se hiciera lento y el atardecer hiciera una pausa y me permitiera contemplarlo detenido en su belleza del instante.

Siempre me gusta la vuelta a casa, la vuelta al hogar, la vuelta a mis compañeros los animales, la vuelta al frío del atardecer en el campo, la vuelta al silencio. Me gusta la soledad, siempre me ha gustado, desde que era niño. Eso me ha traído inconvenientes pues me quedo ciertamente ensimismado, o en términos más claros, diríamos que me quedo “alelao”. Bien, no me importa, disfruto y poco a poco he ido haciendo partícipe a los demás de aquello que surge de mi silencio, o de mi embobamiento.

Parece curioso que mi actitud o comportamiento social sea muy extrovertido, pero en el calor de mi hogar mi disfrute sea distinto, y mis silencios sean más claros que en el ámbito social normal. A veces eso también me ha creado problemillas, pero bueno, todo es cuestión de comprensión, de empatía y de calma. Me siento bien en el hogar, en mi casa, entre los libros, la casa por hacer, los árboles con los pájaros, las nubes hermosas, los perrillos que no dejan de amarme, los burros que son ositos de peluche, las aves que cantan al mundo, ese silencio que puebla la atmosfera donde la noche se llena de estrellas, y donde la luna me ilumina el camino, o su falta me oscurece plenamente para, a pesar de ello, sentir su claridad, aunque no esté ahí conmigo.

Y hoy comentaba en clase algo que observaba mientras meditábamos, y era que disfrutábamos de la meditación pero muchas veces nuestro gesto, sobre todo facial, era de tensión. Parece una contradicción pero pasa mucho, y hoy se hizo muy patente, y lo comenté. La frente con arrugas y los ojos tensitos, y esa mandíbula apretadita. Todo ello reflejo de días y días de ir con prisas de una cosa a otra sin un momento para el embobamiento, o para la calma o para ver ese atardecer. Meditar se puede convertir en algo mecánico, en una copia de algo que se repite sin parar pero que no alimenta. Y la meditación es creación, es instante, es libertad, y es una sonrisa que me inunda el pecho, la frente, la comisura de los labios, que me llena el cuerpo. Y para meditar no me hace falta sentarme, sólo me hace falta conectar con aquello que tengo delante y vivirlo plenamente entregándome entero al momento, deteniéndome internamente para ser capaz de vivir aquello que me inunda, que es esta vida tan hermosa.

BOB MARLEY - JAMMING (Live)

http://www.youtube.com/watch?v=5WlCdiU9IzA

jueves, abril 22, 2010

Comprendiendo una asana







Una clase es una sucesión de asanas, todas ellas hermanadas para equilibrarse y compensarse, para apoyarse y ayudarse, para dar un sentido a ese momento, para crear unas circunstancias mentales, emocionales, físicas y energéticas que nos hagan sentirnos de un modo. Hay una calma según vamos realizándolas, y en el savasana, al final, hay mayor claridad. Hay un cambio permanente, hay una escucha a un sentir interno, hay una aceptación de la realidad que se muestra en ese momento. Hemos ido de un sitio a otro, ha habido un viaje.

Asana me lleva hacia el conocimiento de mi centro; buscando que las partes dialoguen y se entiendan me comprendo, pues entre ellas se equilibran, y al mostrarme al desnudo internamente, me deshago de aquello que me pesa y no sirve. Me permite amarme al verme y aprender a equilibrarme, y al aprender a amarme, aprendo a amar al otro. Y aprendo a amarme, entre otras cosas, porque no me violento en asana, sólo me descubro. Descubro el amor a la vida en el instante. La totalidad del momento. Una flor que brilla, el agua que corre, una mirada, o un cielo inmenso.

Aprendo que no soy competitivo, y veo lo mecánica que es dicha cualidad, entonces descubro que, al eliminar tanto esfuerzo reactivo, elimino tensiones y todo ocurre porque todo va encajando, sin dramas ni energías perdidas.
 
 Desde que empecé la práctica de yoga, el sentido de lo que es una asana ha ido abriéndose, expandiéndose. Es como un espacio sin fin donde se va comprendiendo, encajando.

Y al estar desnudo en la esterilla y según practico, veo los despojos, no puedo esconderme a la sinceridad de lo que soy, y me doy cuenta de que hay más luz, que no vale la pena jugar a lo que no soy. Me entrego a la celebración de la vida con todo lo que conlleva, voy y soy, estoy siendo, no fui. No anhelo lastre,  sintiendo soy brote que me adapto, no hoja caduca y reseca, y lo acepto con la mirada de frente.

Y la suavidad es densa, también ligera, pero es una densidad que sabe a agua, y es Eolo, el dios del viento, el que se mueve dentro de mi ser reconfortándome.


Asana es vida y es comprensión, seguiremos hablando de ella.
 
 
 
Artículo escrito por Carlos Serratacó
Huelva, Abril de 2010

martes, abril 13, 2010

y qué, carajo


Y qué si vivo en el campo
Y qué si huyo de las comodidades
Y qué si soy sensible a lo que me rodea
Y qué si no te doy lo que quieres
Y qué si me gusta mi silencio
Y qué si no soy la imagen que te proyectas de mí
Y qué si amo a los animales
Y qué si tú crees que no te amo tanto a ti
Y qué si disfruto de mi soledad
Y qué si estoy aprendiendo a decir te quiero
Y qué si me enternezco con nada
Y qué si no me gusta que me sujeten
Y qué si me gusta tener espacio
Y qué si nunca nadie me ha puesto brida
Y qué si soy quien soy y no lo que tú crees
Y qué si no me gusta juzgar, sino observar
Y qué si me gusta relamerme en la arena
Y qué si le meto tierra a la cama
Y qué si me tropiezo con todo
Y qué si mi cuerpo se mueve con cualquier música
Y qué si soy curioso
Y qué si me apasiona amar
Y qué si mi yemas te recorren
Y qué si dejo que tu tacto me averigüe
Y qué si nos miramos sin miedo sonriendo

Y qué si yo te acepto, acéptame, carajo.


Porta-"En boca de tantos"
http://www.youtube.com/watch?v=GxDJ-tE4sEQ

domingo, abril 11, 2010

Jugando a Rayuela


Semana sensible que acaba con el curso de formación de yoga, fin de semana pleno trabajando a fondo entre todos, observando que pasan los meses y seguimos ahí a pesar de todas las dificultades, avanzando en nuestro crecimiento. Sólo cabe admirar tanta entrega por parte de los alumnos y agradecerlo profundamente, pues el camino está lleno de baches, pero es tanto lo que recogemos… Es el juego de la Rayuela, jugamos felices sin desfallecer siendo conscientes del sacrificio y del cansancio, pero estamos ahí, en grupo, riendo y disfrutando, lamiéndonos las heridas si hace falta, pero a flote.

Domingo noche, noche muy oscura sin luna, oyendo ópera me viene una y otra vez “Rayuela” de Cortazar, uno de sus capítulos, un esbozo, una fragancia. Lo busco hasta encontrarlo, lo leo varias veces, y me apacigua.


Capítulo 7 de Rayuela, de Julio Cortazar


“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.


Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua”.

Joe Cocker - You are so beautiful (nearly unplugged)


viernes, abril 09, 2010

La calma andante




Esta semana preguntábamos en clase que entendíamos por la calma, un término que parece ir perdiendo peso y significado ante otras palabras o frases como estrés o no tengo tiempo. Normalmente las respuestas implicaban que teníamos que controlar algo, ya sea mis emociones o mis actos o mi pensamiento.

No creo que el yoga implique controlar algo, más bien “reconocerme”, más bien “observarme”, más bien “sentirme”, y de ahí podemos ir descubriendo la semilla de la calma, una semilla, que una vez descubierta, se la va alimentando de lo que le demos, y nos daremos cuenta como crece sin pausa, floreciendo y regando nuestra vida.

La pregunta de la calma surgió el otro día, pues baje muy pronto a la ciudad, y andando por las calles casi vacías observaba a las personas corriendo, con prisa; observaba mandíbulas apretadas y la boca cerrada en un rictus de tensión. Miraba los coches y veía a la gente con las manos en la parte alta del volante, con los brazos agarrotados. Posiblemente no nos demos cuenta de todo ello, de esas tensiones, tampoco seremos conscientes que todas esas prisas que se somatizan en el cuerpo, ni que nuestra respiración y ritmo cardiaco no guardan un equilibrio. Y mentalmente no estamos ahí andando o corriendo, estamos en otro lado, estamos en un lugar que no es donde nuestros pasos van en ese momento, estamos en la lista interminable e infinita. O estamos en aquello que no hicimos ayer. Nuestra mente es un volcán.

Y el presente siempre es fresco, visible como un rosa, su fragancia te invade si estas atento.

Pero no es posible estar atento no teniendo cierta calma, cierta capacidad de pausa.

Entonces la calma surge cuando me doy cuenta de lo que soy, no de lo que creo que soy, no soy ficción futura ni lastre del pasado, me encuentro menos condicionado, y ese centro de lo que soy es tranquilo, también me doy cuenta que la vida es imprevisible, y ahí realizo una simbiosis con esa vida, y del equilibrio de ambas, se amplía ese espacio de calma.

¿Significa esto qué siempre estoy en calma, y que no pierdo los nervios o qué no me siento invadido por el stress?, en absoluto, simplemente significa que sabes que hay un lugar fresco, significa que sabes que hay tormentas, que llueve y que luce el sol, significa que observas en un estado de ser todo ello, que tienes un lugar donde asentarte, un caminillo donde hay candil para ver por dónde vas.

Entonces mi cuerpo, mi respiración, mi mente, mis emociones se van equilibrando y la calidad de mi vida mejora y me doy cuenta que puedo parar cuando desee porque en esa vuelta a estructurarme he ido aprendiendo a sentirme y a sentir, a reconocerme y a ver.




 
Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva

La densidad luminosa



Siempre he pensado que si las cosas no iban bien, era porque algo no iba bien dentro de mí, de que no era capaz de interpretar correctamente la realidad, de que algo no estaba claro y ello creaba densidad, y por tanto mis actos no eran tan lucidos o claros o correctos, y por tanto sus consecuencias no se correspondían de un modo equilibrado con el acto, y había cierto desequilibrio. Nuestros actos generan vectores, los hay positivos, los hay negativos, el truco es tratar que quede más semilla del primero que del segundo, pero ambos se alimentan y se nutren.

No es cuestión de culpas, es cuestión de actos.

Ahondando en la densidad se descubren rutinas, que se reiteran una y otra vez desde el inconsciente. Reflexionaba entonces sobre aquellas rutinas que surgen a pesar de estar alerta, de estar atento, de estar presente. La reiteración de todo ello crea un vaho que cubre con su capa la realidad, y aunque tú crees que todo va bien y es correcto, no es así. De algún modo esa capa de reactividad reiterada te agarra y te aprisiona, y toda la realidad presente queda contaminada y pierdes cuotas de libertad interna. Crees estar haciendo lo correcto pero no es así, y hay algo dentro que te dice que por ahí no vas bien, pero la capa te ciega y sigues como un buen becerro, para adelante y sin levantar la cabeza de tanto comer hierba.

Por otro lado la vida en sí, el mundo tiene su desorden hermoso y por más que queramos, o que creamos o que pensemos que las cosas son de un modo, ocurren del modo que tienen que ocurrir independientemente de la etiqueta que le pongamos. Uno cree algo pero es mentira, es sólo su interpretación, la vida sigue su vida y su ritmo, ¿porqué querer aprehenderlo?

Tendemos a dramatizar, a que cada supuesto problema sea un drama, y ahí toma las riendas un ego protagonista que se alimenta de cualquier historia donde sea el rey.

Todos estos factores se unen y surge esa densidad, unas veces no se hace tan tangible, tan espesa, y permanece ahí escondida esperando a mostrarse o mostrándose y condicionando nuestra actuación, y otras nos cubre por entero y somos plenamente conscientes de ella.

Otras veces todo es más claro, las nubes se han apartado, hay más luz, e intuyes que es así, te lo dice el abdomen, el hara. Te lo dice tu piel, tus poros. Tu circunstancia vital se torna luminosa desde una profunda paz.

Sólo se me ocurre nadar en la densidad, otras veces nadar en aguas más claras, respetar a mis sombras, reconocerme en todo ello, y dejarme llevar, no resistirme, no apalancarme, fluir y fluir, observar, aprender a nadar, e intentar ser mejor persona, y aprovechar los rayos de sol para sonreír a la vida, y no dejarme ahogar por la lluvia ni el vaho. Y si llueve mucho, salir a bailar a la luz de la luna y aullar, es lo mejor, aullar en un alarido interminable de libertad.

La Union - Lobo hombre en paris (en vivo)

sábado, marzo 20, 2010

Cocinitas


Me gusta cocinar, y fui y elegí por el tacto y el olor los ingredientes, alucine lo que iba hacer: setas de diferentes tipos, tomate redondito, un pepino, cebollita de la buena, base de ensalada, pimientito verde, caballa en bote de Cádiz y…...


Oyendo música chill, oyendo a los canarios, los periquitos, y las perdices de fondo me puse totalmente centrado a crear, ahora suena la música de Blade Runner, y herví pasta, pero una pasta especial, conseguida en Portugal (maravillosos supermercados), fideos grandes, sabrosones, curiosamente huecos por dentro.


Y hervía la pasta, y cortaba las diferentes setas en trozos pequeños, y la cebolla en tiras y el tomate en cuadraditos, mitad de pepino a rectangular.


Y a la olla, acompañado con aceites de Beas, de Candón, de Gibraleón, y de Portugal, y aceite con cebollita y aceite con picantito. Y ahí, en la ollita que se cueza lentamente con su sal y sus especies marroquíes, y la hojita de laurel como puntilla.


Ensalada con aceites de la tierra, sal, vinagre de las bodegas de la zona, ligero toque de especias, y  ahora la caballa de Cádiz. Mezcladito.

Jope, ahora almorzando, como está de buena la ensalada, he hecho un rebujito con los spaguettis y bebo serenamente un vino delicioso.



Ufffffffffffffffffff, chimenea encendida, como lentamente mientras miro por la ventana a Mariano y Coquelico, y reflexiono que sólo caber amar dulcemente oyendo las aves tras estos momentos.

Ivan Ferreiro- Turnedo
http://www.youtube.com/watch?v=mhM85NJQQ5w








jueves, marzo 18, 2010

¡Que viene la Primavera!




El fin de semana pasado tuvimos un Retiro de Yoga en Portugal. Fue una experiencia para todos muy hermosa, incluso el tiempo, tras cuatro meses de lluvias, durante esos días muto, cambio la inercia y nos inundo el sol, diría que un sol se abrió desde el centro de nuestro corazón.

A veces escribir sobre los sentimientos puede resultar chocante pero lo considero esencial, me gusta, y creo que es bueno en mi vida haber llegado a un punto donde pueda expresar libremente aquello que siento. Por otro lado mi profesión, que es profesor de yoga, hace que continuamente estén en juego estas vibraciones, estos sentires y entre todos nos vayamos alimentando de ello.

Me resulto curioso que tras el Retiro fueran llegando mensajes al móvil, o por email, o cuando me cruzaba con alguien en clase diciendo simplemente, me encuentro feliz. Nada más, ninguna explicación, sólo tres palabras: me encuentro feliz.

Por lo que:

Ha sido un inicio de primavera especial, diferente, muy alegre, con mucho sentimiento. En el Retiro nos entregamos plenamente, y parece ser que ha quedado como una semilla de sentir, de apertura que no se va.

Personas que no se conocen y se entregan unas a otras,
Personas que han confiado y se han lanzado con los ojos abiertos
Manos que se han acariciado y sonrisas abiertas sin miedo

Todavía tengo las yemas de los dedos, los poros de la piel como con una vibración suave, agradable, como de agua que da calor.

La fluidez que siempre avanza horadando la dureza de la roca, redondeando las aristas, dando vida al agua estancada, fluyendo a su ritmo sin interrupción.

martes, marzo 09, 2010

Los palos de Tebas



Hace poco, uno de mis mejores amigos, Carlos, me envío una carta mía escaneada de hace diez años, donde mezclaba historias, cuentos y aventuras de entonces, junto con collages y dibujos.

En la carta hablaba de Tebas, mi gatita. Tebas era hermana de Jazz. En un viaje que hice a finales de los 90 a Madrid para ver a la familia, Carlos, mi amigo rodaba un corto, y en dicho corto aparecían como figurantes dos lindos gatitos negros de pocos meses. Por aquella época ya amaba a los animales como hoy en día, así que como nadie los quería los recogí, les pague el billete de tren para Galicia, para la A Coruña, hacia la aldea de San Pedro de Nos, que es donde vivía y se vinieron a vivir conmigo a la casa del bosque que era mi hogar.

Jazz era especial, tenía el ritmo en la piel, vibraba, y todas las mañanas me acompañaba a dar de comer a las gallinas o si me iba por el denso bosque con los mastines siempre me seguía a distancia. Le gustaba la aventura y el bosque, y yo siempre pensaba que algún día no escaparía del zorro.

Como ya comente en alguna ocasión, muchas veces mi circunstancia vital se ha movilizado por señales. Así que tras la muerte de Jazz reflexione, y tras algún tiempo viendo donde me llevaba el destino, decidí venir hacia donde había sido tan feliz en mis aventuras viajeras por Caños o por Cabo de Gata o por la Alpujarra, a Andalucía.

Me afinque en un pueblo en las afueras de Sevilla, y Tebas vino conmigo. Tebas era casera, no como su hermano; era cariñosa, flaca, y con cierta languidez amorosa. De ella sólo me queda igualmente el recuerdo, y un cuadro suyo durmiendo encima de una silla azul.

Y aquí volvemos a la carta, en ella le contaba a mi amigo Carlos la historia de los “Palos de Tebas”.

A Tebas, le encantaba pasear por los alrededores de casa, que eran unos hermosos naranjales, o por el campo, lloviera o hiciera sol. Durante años me fue trayendo palitos, pequeños palitos. Los traía sujetándolos con la boca, y cuando llegaba frente a mí, dejaba caer el palo y mirándome me maullaba con ese maullido tan sentido que tenía, tan hablado, tan elocuente, tan significativo. Durante años fui guardando los palitos. Ella no tenía una temporada especial para traer los palos, simplemente los elegía, me los traía sujetándolos en su boquita y los dejaba caer a mis pies maullando.

Entonces me ensoñé de un modo continuo con una madera a modo de superficie, como un cuadro, donde fuera poniendo todos los palos de Tebas, palos de tamaños y pesos parecidos, pero en realidad todos diferentes. Y colocarlos sobre la madera sin un orden aparente, flotando en el vacío, donde sólo Tebas entendiera su criterio de selección, o simplemente, sólo fuera un juego para ella, y para mí, y me los enseñará maullando.

lunes, marzo 01, 2010

Camino a Fez


Y lo primero que ví en Fez según llegaba al hotel fue un burro que se había escapado de su dueño y que corría libremente por la carretera.

Hoy salí a los bosques montado en Mariano, y con Coquelico suelta sin ataduras. Mariano es un burro viejo y tras la muerte de Platero, Coquelico no se separa de él. Hemos andado por los caminos, el ruido de los riachuelos nos acompañaba todo el trayecto, y entre los riachuelos islas de margaritas blancas rodeadas de verde nos llenaban la vista de colores. Era el primer día que Coquelico salía sin cuerda, y la segunda vez que la sacaba de casa. Y ha corrido de un lado a otro, pegando saltos y brincos de felicidad. Lo hemos pasado muy bien. Me vino la imagen del burro corriendo feliz en Marruecos, de ahí la foto.

Perdido adrede por las callejuelas de la Medina de Fez sorpresivamente aparecía un burro cargado hasta arriba de cajas, y su dueño te pedía le dejaras pasar y tenías que pegarte a las paredes. Callejuelas de colores, de multitud de estímulos y olores, perderse en el Medievo.

Y salir de la Medina e ir a la ciudad de Fez, y ver que no tiene nada de diferente a nuestras ciudades, eso sí, calles muy anchas, edificios bajos, una ciudad con más espacio, muchos parques, y calles con tiendas en rebajas, supermercados, restaurantes internacionales y gente vestida a la occidental en este mundo globalizado.

Un viaje amable compartiendo con personas amables momentos muy buenos. Es fácil etiquetar, pensar e imaginar que somos mejores que el otro, pero resulta que el otro es igual a nosotros, y que siempre cabe la posibilidad de aprender y disfrutar olvidándose de las etiquetas y de los patrones que pocas veces se corresponden con la realidad. Cuando pensamos en el otro como adversario sin experimentarlo, surge una línea invisible, una línea de confrontación, y con ello estamos más cómodos pero nos perdemos el instante pues ya hemos juzgado. Es como las noticias de los periódicos que plasman un mismo hecho desde su punto de vista pero pocas veces se corresponden con una realidad sino con su subjetividad ideológica o de mercado.

Me he comprado una shilaba de lana de borrego y me queda estupenda, y hoy me comí unos spaguettis con especias de la Medina.

La experiencia como maestro de la vida, la experiencia de un burro corriendo, sin estar atado.

Seguiremos comentando el viaje a Fez.
Prince Purple Rain

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