domingo, febrero 27, 2011

El Chico y el León y el Azabache


El Chico y el León llevan muchisimos años conmigo. El primero, el perrillo de la izquierda es un bendito gruñon y un mimao. El León, el perro de la derecha es un dulce y amoroso ser. Al Chico lo recogí un agosto mortal de calor en Sevilla, cuando iba en traje y corbata empapado de sudor. El Chico tenía las plantas de los pies quemadas por el asfalto ardiente, y mordía a todo el que se le acercaba. El León era un perro huidizo, también abandonado, que veía una y otra vez por el pueblo cerca de donde vivía en aquellos años,  y  cada día tras verle,cuando volvía a casa, me perseguía la imagen del perro, e intuía que algo le hacía sufrir más de lo normal. Por fin un día, y tras lograr acercarme, pues siempre huía, le pude coger, y al palparle el cuello, me di cuenta de su sufrimiento, pues tenía un cable de acero a modo de lazo lacerante  asfixiandole.

Como digo llevan muchos años felices a mi lado, compartiendo mis andanzas, y por fin han encontrado su sitio junto a mi en Beas.

El Chico es al único que permito que duerma en casa, y ahora ya es un perrito viejito que no ve mucho y está lleno de achaques, pero su carácter indomable, su mal genio maravilloso lo sigue conservando y eso me encanta. Se le riza muchisimo el pelo, que le crece bastante, y ahora en primavera hay que empezar a cortarle los rizos, pues parece Chewbacca, de la Guerra de las Galaxias.

El León sigue siendo el perro dulce como un osito de peluche al que no le gusta meterse en ningún lío y compartir sus momentos con otro perrillo de la manada, el Azabache.


El Azabache, el perrillo ahí "tumbao" comparte sus momentos con el León. Le recogí como digo en la Marisma, de cachorro. A pesar que tenía pocos meses cuando lo cogí, es decir no era adulto, como el Chico o el León, ya estaba completamente traumatizado. En estos años no se ha dejado acariciar, ni he podido acercarme a él. Pero me quiere mucho y cuando me ve se pone muy contento, pero la mano humana le aterroriza, y nuestra relación es por vibración, por un sentir donde no hay tacto.
Su amigo del alma es el León, siempre juntos y siempre compartiendo. El Chico es más solitario.

He aprendido muchisimo de mis compañeros estos años. Cuando lo digo sorprende, pero se lo que digo, y mucho de lo que soy también es gracias a ellos.

Resulta curioso que como humanos nos sintamos especiales, pero somos animales, y seres vivos, y los animales también son especiales y seres vivos. Sólo cabe encontrar el punto de comunicación y de relación amistosa y amorosa para crecer juntos en todos los sentidos. Creo que en el momento que dejemos de ser tan depredadores, y podamos ser más amables con los seres que viven junto a nosotros en esta tierra tan hermosa, algo cambiará.


Los Ronaldos - Azul Blues

Coque Malla - No puedo vivir sin ti



sábado, febrero 26, 2011

El mar y el camino, el niño y la gaviota.


Cuando era niño vivía cerca del mar, del  mar Pacífico, y mis padres me llevaban junto con mis hermanos a la playa, y allí estaba todo el día jugando en la arena. Igual que los niños aquí en Huelva cuando van a Punta o al Portil o a cualquier otra playa. Y lo mismo que ellos, era inmensamente feliz jugando con la arena y con el agua, y sintiendo a mis padres cerca, permanentemente atentos a mí, o jugando conmigo o dandome carrantoñas.

 Ahora de adulto, me gusta mucho andar por la playa, sentir el tacto de mis pies en la arena, ver las nubes tan cerca dejando a ratos pasar el sol, y sentir la brisa,ver el horizonte, sentir el "calorsito" bueno en mi piel. Ver a la gente disfrutar, parejas tumbadas en la playa, familias, amigos, personas andando.  

En el Pacifico hay muchos surferos, pues es un mar con mucho carácter, aquí en inverno también hay surf pues hay más olas que en verano. De niño me quedaba mirando las gaviotas, me alucinaba su cuerpo blanco y grande, sus gritos y su chulería, y veía a los surferos correr las olar inmensas dentro de un tubo de agua, y alucinaba  que ¿cómo era posible volar sobre las olas?, era como las gaviotas, que volaban por el cielo.

Cuando paseo por la playa, todo me trae a mi niñez y eso me llena de felicidad, y me hace disfrutar de mi presente sintiéndome el niño que fui entonces.

Del yoga me gusta como nos va quitando capas y capas de ego orgulloso y adulto, y me permite surfear como un niño encima de una ola sintiendo mi respiración, viviendo la vida muchas veces como un niño, pues un niño siempre es puro corazón, y el yoga es un viaje de la cabeza al corazón.

El mar me recuerda la existencia, donde nada se puede controlar, salvo que encuentres el modo de surfear por la vida con el corazón en la mano, sintiéndote libre por momentos, sin miedo a ahogarte. Sintiéndote un ave, allá en lo alto, atento a la vida de un modo relajado, sin dañar, amando el vivir, respetando a los seres que la pueblan y siendo un ser pacifico.

Unos llaman al surfear con el corazón Dharma, otros el camino del Tao, los de allá la Vía.


 Del pensar al sentir, del luchar al aceptar, de la competencia al ceder, de la insensibilidad al amar.


The Beach Boys - Surfin' USA


Poema primero del libro de
Lao Tse, "Tao Te Ching"

I

El Tao que puede ser expresado

no es el verdadero Tao.

El nombre que se le puede dar

no es su verdadero nombre.

Sin nombre es el principio del universo;

y con nombre, es la madre de todas las cosas.

Desde el no-ser comprendemos su esencia;

y desde el ser, sólo vemos su apariencia.

Ambas cosas, ser y no-ser, tienen el mismo

origen, aunque distinto nombre.

Su identidad es el misterio.

Y en este misterio

se halla la puerta de toda maravilla.


 

























































sábado, febrero 12, 2011

Plantando olivos y recogiendo su fruto



Hoy estuve plantando olivos, pequeños arbolillos con pequeñas aceitunas. Ha hecho un día maravilloso. La primavera se deja ya sentir, se atisba y la pradera estaba llena de florecillas, sobre todo margaritas; los pajarillos también parecían felices y no dejaban de cantar. Han sido buenos días para plantar arbolillos: los olivillos, un nogal, un naranjo y un laurel.

La tierra estaba todavía mojada de las lluvias de invierno y se dejaba trabajar fácil, tenía de todas maneras que ir lentito para no cargarme el azadón, que no estaba en muy buenas condiciones, cada dos por tres se salía el azadón y con la machota –un martillo grande-golpeaba al compás para volverlo a meter en el palo, su sonido metálico al golpear repercutía en el silencio del día, sólo interrumpido por el canto de las gallinas del vecino poniendo huevos. Da gusto sentir la tierra tan fresca para plantar, pues según avanzan los meses se va endureciendo hasta ponerse dura como la piedra.

Y fui plantando los arbolitos junto con una guía, que era un palito recto al cual ataba el olivillo, que suelen venir del vivero  con el tronco muy doblado.

Hice todo muy despacio, dedique un par de horas largas, haciendo mis paradas, oliendo el campo, llamando al Prana y al Poirot para acariciarlos. En definitiva disfrute mucho y reflexione sobre el tiempo que tarda un olivo en dar su fruto, en el cariño que hay que poner al arbolillo, lo importante del enraizamiento, del agua, del sol, de las diferentes estaciones que vería el olivo haciéndose cada vez más fuerte, con sus raíces más amplias que se alimentan y procesan toda la savia, creciendo hacia el cielo, hacia la vertical teniendo muy claras sus bases, desde donde crece.

                                                                  

Y me vino todos estos años de dedicación al yoga, a los alumnos. Y todo el amor y tiempo que me han dedicado ellos. Y esa fluidez en dos sentidos, y como hemos crecido juntos. Y como el fruto ya está maduro, como nos encontramos enraizados y juntos, enmarañados en sentires.

Y todo eso me hizo muy feliz. Todo ha sido un viaje en evolución, en conocernos, en disfrutar juntos de la mano. En las clases nos hemos mantenido unidos, asistiendo semana tras semana, mes a mes, año a año, aprendiendo unos de otros, profundizando hacia el corazón.

Y también la satisfacción de aquellos alumnos y alumnas que han decidido ahondar en el yoga: abiertos, felices, constantes en su trabajo interior. Ninguno hemos tenido prisa, ni antes ni ahora, y por ello el fruto de todo es muy rico, es un fruto abierto a la vida, a una evolución común.

                                                                    

El buen aceite del olivo tarda años en dar todo de sí. Luego es un néctar que luce al sol. Para que el arbolillo de un hermoso fruto: hombre, tierra, sol, aire, lluvia, y demás elementos se conjugan amablemente de la mano.

Seguí martilleando el azadón cada vez que se salía, el sol me quemaba, y me paraba a ratos a sentir el silencio de mi corazón, pleno del canto de las aves en esta primaverilla y miraba allá en lo alto al mastín, a Thor mirarme vigilante sentado apaciblemente, equilibradamente, con una armonía en el gesto y con un pan entre los dientes.





Sin Miedo -Rosana
                                                                 

miércoles, enero 26, 2011

Lentitoooooooooooooooo ¡Qué prisa tienes!


  • Bosteza más. Que ricas son las siestas. Túmbate. No pasa nada. Duerme a pierna suelta como el Poirot

  •  El trabajo no lo es todo, aprende a desapegarte un poco de él. Que no te "coma" tu espacio personal, ni te haga creer que lo es todo

  • La prisa comprime, lo lento da espacio

  • Si desaceleras podrás ver con más claridad


  • La industrialización, el consumo sin sentido, las hipotecas, las letras, el acumular trae la prisa. Simplemente prueba a ver que necesitas. Consume lo que te hace falta. Para ello  es indispensable estar en paz contigo

  • No eres más por tener más. La tortuga llego antes que la liebre

  • El orgullo no nos permite estar en paz, no nos engañemos, y reconozcamos la humildad que hay en nosotros: tanto ego nos aleja de nuestro corazón.

  • La no reacción es sabia, experiméntala. El juego acción-reacción resulta una rutina previsible, y muchas veces dañina hacia ti, y hacia los demás.

  • El ansia de competir, el afán por ser más que el otro, practicar la no ética nos deshumaniza. Escucha tu corazón y prueba ir rompiendo o transformando las capas de tu cebolla.

  • Insisto, soy muy "pesao": baila y ama más.

  • Amar es maravilloso, prueba hacerlo a cada momento.



  • El tiempo se puede convertir en un dictador que te encarcele en sus ansias de ir rápido por la vida, y esa rutina se auto alimenta. Por lo menos date cuenta.

  • Resulta delicioso acariciar. Para eso no caben dictadores.

Rufus Thomas does Funky Chicken

                                                                                             

Comentarios pa´ ir despacio

Añadimos algunos comentarios, siguiendo la línea de los publicados en "dientes de leche"

  • Juega y juega como niño que eres

  • Date tiempo a ti, para pasear, para leer, para jugar, para realizar actividades apacibles.

  • Aprende a reconocer la calma que hay en tí. Una vez localizada aliméntala con pensamientos, acciones, emociones que hagan crecer vigorosa esa flor

  • Aliméntate de calma. Come productos locales, frescos. Averigua su procedencia, pregunta al tendero. Cocina apreciando colores, texturas, olores; experimenta. Come despacio, atento a lo que comes, con conciencia, degustando. Come disfrutando de la compañía, de la conversación.

  • Descolonízate de la televisión, pon una maceta encima, y que las flores tapen la pantalla. Disfruta de su fragancia.
                                                                     

  • Baila, baila. Danza a la vida

  • La música apacigua a las fieras, abre los oídos para escucharla

  • Los pequeños detalles alimentan el alma. Encuentra el momento para apreciarlos, para crearlos, para disfrutarlos. Prueba a poner plena conciencia y atención a esos pequeños actos cotidianos. Su práctica trae calma y felicidad.

  • No controles tanto, y ensúciate las manos con tierra.
Yael Naim - Endless Song Of Happiness
http://www.youtube.com/watch?v=DphVlMOgxS8

                                                                                             

Vayamos a por lo lento: la vaquita y el pastor


Hubo una vez una vaquita que andaba por el bosque perdida y desorientada. Apareció un pastor y se propuso ser amiga suya. La vaquita era salvaje y no dejaba que se acercara el pastor. Pero el pastor con paciencia fue acercándose a ella. Y pasó el tiempo y el pastorcillo se sentaba a una distancia prudencial de la vaquita, y se ponía a tocar su flauta. La música le gustaba a la vaquita, y así pasaban los días, los dos mirándose, conociéndose, sopesándose.

Y el pastorcito logró colocar su mano en la cabecita de la vaquita, y así la podía acariciar una y otra vez, con amor y entrega.

Y luego fue el lomito. Y la vaquita ya le daba golpecitos con la cabecita y se frotaba al pastor.

El pastor le puso una cuerdita en el cuello y se llevaba a pasear a la vaquita, y los dos daban grandes paseos.

En la última escena, el pastor se pierde en el horizonte encima de la vaquita, los dos juntos, unidos, en un mismo camino.


No es fácil alcanzar la calma. Dentro de la dispersión permanente andamos muchas veces desorientados por el bosque.
Sólo hace falta dedicarnos espacio para nosotros, localizar la calma, hacernos amigos de ella, poco a poco.
Es importante vibrar con la música de la vida.
Hay que domar con perseverancia ese espacio de calma.
Con amor
Con paciencia
Con entrega
Sin miedo
Acariciarla
Y andar junto a ella.
Y andar hacia el horizonte con confianza.
Un pastorcillo, el sí mismo, el que observa.
Una vaquita, una mente.

 
Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva



                                                                                  

                                                                 

viernes, enero 21, 2011

Esbozos de Madrid

                                                                                  

Imágenes de una semana en Madrid:

Estuve en el Prado, para ver a Renoir, esperaba encontrarme con la alegría de la luz, por lo que fui a ver a Goya antes, y me quede tiempo observando las pinturas negras. También busqué uno de mis cuadros preferidos: "El perro semihundido". Luego me inunde de la alegría y de la luz de Renoir, me encanto "Niña con ave´" y "Peonías". El Prado maravilloso, me gusta ir cada vez que voy a Madrid. Luego paseé por el Botánico, y tire por la cuesta de los libreros mirando apaciblemente libros usados hasta el parque del Retiro.

                                                                                  

Gente, mucha gente, muchas personas. Todo mucho más comprimido. Si a Madrid le aplicará asanas, se las recomendaría de apertura. Añore el espacio de Huelva. Gris, todo muy gris en los madriles. Añore los colores de mi hogar en Beas. Desee pisar el agua de mar y no tanto gris.



Estuve en el Auditorio Nacional de Música oyendo a un pianista, Dezsö Ránki, tocó piezas de Haydn, List, Ravel y Shumann. El Auditorio es inmenso, tremendo, todo en madera, hermoso, quede absorvido y soñe mucho oyendo, sentí que volaba


Anduve mucho por Malasaña, nacen y mueren tiendas, surgen tiendas de discos, de botas de los modds, pequeños cafés de aire francés, creperías, pequeñisimos restaurantes de autor, de ropa usada de los setenta, librerías de libros usados, carnicerías arabes, etc, anduve y anduve.

Llegue hasta la filmoteca y estaba cerrada, me fui a la Fundación Juan March y  quede eclipsado por Domenico Scarlatti, con un concierto sobre pantalla, el aforo lleno, y hundido en el asiento, la música me ayudaba a seguir reflexionando sobre todo, y a seguir volando, a soñar.



El metro lleno de gente, muchisimas mujeres leyendo, poca gente sonriendo, lo gris se acentúa en el metro, la tierra que absorbe y escupe.

Muchas personas durmiendo en la calle, con el frío atroz de Madrid. Me impresiono en la estación de Atocha, donde se encuentra el jardín, donde la temperatura es cálida, familias enteras con sus niños y maletas, que simplemente no tenían donde vivir y vivían ahí porque estaba calentito. Hubo personas que se me acercaron y me pidieron para comer.

Luz desde los autobuses, luz de una ciudad descomunal, que parece que se devora a si misma. Una ciudad maravillosa nada amable con sus habitantes.

Sentado en el Café Comercial, disfrutando de mi niñez.

Ahora en Huelva, cocinando y disfrutando de los amigos.

"Oh Yahwe" by Lokua Kanza [Nkolo]

Alaska y Dinarama - A quien le importa

                                                                          

lunes, enero 10, 2011

Dolor, soledad, esperanza y dicha.

                                                                               



"Escribir solamente sobre las cosas que se aman, escribir para unir, para reunir fragmentos de la belleza, y después recomponer y reconstruir esa belleza. Entonces los árboles que están en las palabras, las rocas, el agua, las chispas de luz que están en las palabras, se encienden, brillan de nuevo, se lanzan y bailan".

Del libro El desconocido sobre la tierra, de Jean Marie Clezio (1977)

Cuando, antes del amanecer, abro los ojos, pues la vibración de la vida me despierta, me gusta asomarme a la puerta y ver cómo de la oscuridad surge la luz, y me quedo ahí, con frío, mirando, oliendo, absorbiendo. Prana viene y me abraza, Poirot viene y me da con sus patitas, los burros me oyen y rebuznan. Y yo miro en el horizonte el cielo tapizado de naranja, abobado de felicidad y de asombro.

Ahora escribo desde Madrid, desde la ciudad donde me crié, donde he vuelto junto a mi familia, pues desde hace meses tengo un dolor, y el dolor no se quita, y he tenido que dejar de dar mis amadas clases, y todo es desconcierto, y lo sorprendente es que durante estos meses he tenido que mantener el tipo: mantenerme trabajando para salir adelante, dar las clases y mantener mi profesionalidad, atender a las personas que quiero, atender mi granja, atender la asociación, dar los cursos de formación... Y todo ello lo he hecho con serenidad y alegría, con valentía y voluntad, y  dando todo de mí, sin dudar, pero siempre doliendo, siempre el dolor intentando devorar como un depredador mi alegría.

Ahora toca el descanso del guerrero, y ahora tengo pequeños momentos donde puedo derrumbarme, donde me doy cuenta de que cuando pasa una cosa de estas, uno se da cuenta, toma consciencia de muchas cosas, no porque me pase algo grave, sino porque el dolor inmoviliza y duele, hace sufrir, y yo estoy desconcertado, igual que los médicos, igual que mi familia, igual que la gente que me quiere.

Uno se da cuenta, por un lado, de los que le quieren; por otro, siente que esto nadie lo siente, salvo el que escribe y, por tanto, es un camino en soledad, de plena soledad en el desierto, un camino donde pongo en marcha todo lo que he practicado, enseñado y, a pesar de ello, después de tanto tiempo con el dolor, me alegra derrumbarme, me alegra llorar y me reconforta mantenerme estable y sereno, alegre y con dicha.

Muchas veces entendemos la felicidad como el acto de satisfacer un placer, como si la felicidad fuera eso, sentir un deseo y satisfacer un placer, y así muchas veces vamos avanzando por la vida, de felicidad en infelicidad, de placer en no placer. Lo contrario al placer es el dolor. Igual que ese hermoso amanecer, es imposible sujetar ambos, se muestran cuando quieren, se van cuando desean, como los deseos. Es algo muy primario eso del placer o del dolor si lo entendemos como una simple satisfacción o sufrimiento por no tenerlos.

La dicha surge de dentro, y la alegría también. Ambas miran al placer, a la felicidad falsa basada en deseos, al dolor vacuo como algo inaprensible y caprichoso.

La dicha nos llena, la alegría es esperanza, y sin ellas estos meses no hubieran sido posibles, pues alimentan la ilusión por la vida, por el día a día, por una sonrisa o una mirada que te reconforta y te llena, te alimenta, y tú respondes con otra dando tu corazón, y de repente ese camino en el desierto se llena de florecillas, de gotas de rocío de un amanecer, de pequeños seres que te acompañan en el viaje, ya no estás tan solo, aunque sepas que la última palabra la tiene el desconcierto del primario dolor.

Desde esta ciudad gris me alegra tanto estar con mi familia, y echo tanto de menos mi granja, pero no me encuentro nada melancólico, me encuentro bien, feliz de mi recorrido, de mi camino, de mi propia luz.



Bill Withers - Harlem - Live
http://www.youtube.com/watch?v=oDmFtxxQSD8

Staple Singers I'll Take You There
http://www.youtube.com/watch?v=772YR4_rOBU&feature=related

Too Long - Yael Naim
danzemos con la  canción:
http://www.youtube.com/watch?v=TX6AqQyiWmY&feature=related

sábado, enero 08, 2011

Dientes de leche


La burra, Coquelico, es una burra mimosa salvaje a la que doy un beso en el hocico cada vez que veo. El otro día, tras los besos, le levanté el labio para verle los dientes y me fijé que le faltaba uno, y que otro diente se le movía mucho.

Me preocupe un poco y pensé “jopé, con lo jovencilla que es, solo tiene dos años, y ya ha perdido dos dientes... Lo que pasa es que es muy traviesa y seguro que se lo ha hecho mordiendo un árbol”.

Así que me quedé mosca y, cuando me crucé con un paisano amigo en el campo, le pregunté:

-Oye, ¿es normal que la burrita pierda los dientes tan pronto?

Y me dijo:

-Son los dientes de leche

-¿Los dientes de leche?

-Sí, lo mismo que los niños, Carlos.

Y como me pasa muchas veces, fui dando vueltas al tema. Todo tiene un proceso, un tempo, un espacio vital, un momento, un camino, y su propio ritmo, sin precipitaciones.
Hemos hablado en el blog muchas veces de la importancia de vivir el presente. De tener presencia, conciencia o el nombre que cada uno le queramos dar. Todo ello lo uno con las prisas que tenemos en hacer multitud de tareas, con la obsesión de tener todo el tiempo ocupado, el nuestro y el de nuestros hijos, el tener la agenda completa, el disponer de cacharros tecnológicos que nos ocupan tiempo, todo ello evadiéndonos de lo que somos, de un rato para nosotros, del no hacer con nosotros mismos, es decir, no hacer nada. ¿Para qué? Para aburrirte contigo. Sí, he nombrado la terrible palabra: aburrirse. Creo es importante aburrirse en la sociedad en la que vivimos, una sociedad en la que si no estás haciendo, o ficcionando que haces, o añorando lo que no hiciste, pensamos que algo no va bien.

Y empezar a disfrutar la vida de un modo más consciente, haciendo, pero dándome cuenta y disfrutando de lo que hago.

A la burrita se le caen los dientes de leche a los dos años, con lo grande e inmensa que es.

Trucos para conectarse, no al ordenata, sino al presente:

Descubre la lentitud de la vida, sé un rebelde ante la rapidez que te imponen y te impones, por ejemplo:

·   Prueba ir lento con el coche: uno puede ver el cielo. Por cierto, el camino de Beas, mi hogar, a Huelva está permanentemente plagado de nubes maravillosas y un cielo inmensamente azul. El carril de los lentos mola.
·  Anda despacio cuando andes, tus pisadas tendrán sentido, da paz a tu andar, y tú y el mundo seréis más pacíficos.  
· Simplifica tu vida, simplifica tus actos, simplifica tanto que eres. Trabaja menos, ama y ámate más. 
·  Escucha cuando te hablan, no te disperses, ábrete a escuchar lo cotidiano, a las personas que te hablan, al vecino, al tendero, al amigo.
· Sal de tu guarida y respira el aire, la naturaleza, los arboles, la playa, la montaña, conecta con lo íntimo de lo que eres. Date espacio para contemplar la vida que te rodea. 
·  Expresa lo que sientes a los que amas, lentamente, sin prisa, y llora, que es maravilloso, y ama sin prisas, creando puentes, una y otra vez para navegar en común compartiendo tu corazón. 
·  Eres lo que repites, reitera lo lento, para disfrutar del momento. 
·  Ahonda en tu calma, y disfrutarás más de ti.


Seguiremos comentando y, mientras tanto, esperaré al siguiente diente de leche de Coquelico, sorprendido  y anonadado, y me encantaría encontrar el diente para dejárselo al ratoncito Pérez tras una bala de paja.


Estas canciones van dedicadas a todos aquellos amigos y amigas que me han ayudado y ayudan tanto durante todos estos meses con su apoyo, ánimo y alegría.


miércoles, enero 05, 2011

Saludo del Alba





¡Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma de la vida. En su leve transcurso se encierran todas las realidades y todas las variedades de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura.

El día de ayer no es sino un sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, de este día!

(Del sánscrito).

Texto que abre el libro de Juan Ramón Jiménez, El diario de un poeta recién casado.



T - Rex - Get It On
http://www.youtube.com/watch?v=XspsJACj8WY&NR=1

domingo, noviembre 21, 2010

Creciendo sin parapetos

                                                                            


No es nada fácil crecer con conciencia, no resulta cómodo verte como eres y no esconderte, no es fácil reordenar las emociones, mirar, observar, ver, mover y andar creciendo.

Remover lo oscuro para que entre luz. Lo que he dicho muchas veces en el blog: llevar tu corazón en la mano.

Sonreír, reír a la vida, gozar del acto de vivir.

Nos vamos poniendo parapetos, defensas por todos los sitios, fosos para que ni salten ni nos hagan daño, y fosos y murallas para no escapar nosotros de nuestro castillo que está allá en lo alto.

Muros, parapetos, defensas....

Y la rutina esconde la conciencia y ciega el corazón.

Posiblemente una de las cualidades más hermosas del yoga es mostrarte quién eres en un viaje de la cabeza al corazón, un viaje lleno de miel y de baches, de aceptaciones de lo que uno es y de aceptar lo que pensaba que no era y resulta que soy. De un aprendizaje del amor hacia uno, de apertura de un espacio donde el estar presente, el tener presencia te permite crecer mirando la vida tal como te viene. Si te amas, amas; si te aceptas, aceptas al otro; si sientes, sientes la vida.

Y la vida no puede ser controlada, la vida no se encuentra encajonada, etiquetada, con un precio puesto, la vida no se puede poner en venta.

Para vivir hay que tener confianza a manos llenas. Confiar en que ella reordenará a su modo nuestra existencia.

Tanto sufrir… pues queremos que todo marche controlado y ordenado. ¿No es más importante sentirme a mí, a ti, dejar fluir mis emociones, dejarme sentir, estar en contacto con la vida y con los sentimientos que siento y que tú sientes?

Y una vez allí, en tu andar no sintiéndote tan apretado; sintiéndote sin tantos muros, tantos parapetos, tantas defensas, tantos autoengaños; sintiéndote a veces con dolor, otras con mucho amor, tranquilo, sereno. Disfrutando del sentir, aunque a veces no guste, porque todo no se puede esquematizar en que me gusta o no me gusta, lo deseo o no lo deseo, me duele o no me duele. Hay más al andar creciendo.

Por qué no nombrar al amor, a la felicidad, al corazón, a su hermosa capacidad de sanar. Por qué no olvidar por un momento tanto pensamiento, tantas cosas que hacer, tantas ganas de éxito.

Conmigo vive el Prana, un perro maravilloso, lo que más le gusta es abrazar a todo bisho viviente, poner sus dos manazas y fundirse en un abrazo, y sentirte mientras te huele y te mira con ojitos…


No hace distinciones con los abrazos, me gusta.

Nina Simone - Ain't Got No...I've Got Life

http://www.youtube.com/watch?v=GUcXI2BIUOQ&feature=list_related&playnext=1&list=MLGxdCwVVULXft6CB_fV9z2zjFe_3YfHB5

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Asociacion Onubense de Yoga
Noviembre 2010
Huelva





sábado, octubre 02, 2010

De vuelta


“Mi única religión es la del amor porque en ella me siento unido a la vida”.

Ibn´Arabí



Tras un breve paréntesis, tras un verano plagado de emociones, de despedidas, de amaneceres, de descubrimientos, de soles, de flores, de dolores, de clases, de felicidad, de mar, de sudores, de misterios parece que quiere empezar el otoño, el curso, de nuevo todo se pone en marcha y ahora, recogido en mi hogar, tras estar reflexionando, estudiando, escribiendo para el curso de fin de semana, siendo ya la medianoche, recordaba al poeta, filosofo y sufí español, murciano él, que captó tan extraordinariamente la esencia de la existencia.

Hemos comentado alguna vez que el yoga es un proceso muy amplio que abarca varios aspectos que nos hacen reencontrarnos con nosotros mismos; que, en ese viaje tan hermoso que nos lleva hacia el centro de nosotros mismos para luego hacer un viaje de vuelta hacia la inmensidad, resulta fundamental el silencio, resulta vital la atención. Atento para darme cuenta de mi presente, atento para estar presente ante la vida, para no dejarla escapar y para que ella nos vaya llevando sin que nosotros pongamos tanto esfuerzo en querer dominarla. Y, en ese proceso de educar la atención interna, resulta indispensable educar también el silencio interno, porque sin ruido hay claridad, sin ruido me escucho, me siento y puedo llegar a mayores profundidades, y aflorarlas, y entonces nos damos cuenta de que en esa creación permanente de conciencia nacen flores de un corazón muy grande que tenemos, y ahí, entonces, resulta hermoso tener el corazón en la mano, estar atento a dar con él, estar atento a recibir, en definitiva, que la vida fluya, porque así podremos vibrar en cada momento.


La atención y el silencio generan amor, la atención y el silencio generan conciencia, ambos nos conectan con la inmensidad y, lo más importante, nos conectan con nosotros mismos, con el otro, con la vida.

Mere Gurudev - Krishna Das sings with Deva Premal





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