sábado, junio 04, 2016

Los artificios y la fuente


 Los artificios y la fuente

posted 4 de junio del 2016


La observación de uno mismo nos muestra, y ese es un hermoso trabajo interno: verte.
Uno con el yoga va aprendiendo a verse, prefiero decir, observarse.
Para observarse hay que generar unas condiciones; la principal: aprender a observarse en calma.
La calma abre aquello que es estrecho, que era lo poco que observaba de uno.

Lo poco que observaba de mí, me doy cuenta que es un artificio.
Al observar la vida, observo que los artificios crecen y desaparecen,
como las nubes impulsadas por el viento.

Si persisto en observar en calma,
me doy cuenta de la facilidad de la distracción.
¿Quién soy yo?
¿Un fugaz artificio distraído?

Profundizo.
La calma se derrama.
El silencio le acompaña.
Aquello que observa no se cansa de observar.
¿Será algo estable?

Nací desnudo.
Y me paso la vida vistiéndome con mil ropajes.
¡Qué cansancio!

Y ahora, otra vez desnudo.
Frágil, vulnerable.
Mi mirada me muestra.

Todo el día con sed,
y bebo agua.
Curioso:
 me encuentro inmerso
en un mar infinito
salado.


Miro arriba y abajo
a derecha y a izquierda
y, por más que miro,
Resulta que no hay
ni arriba
ni abajo
ni derecha
ni izquierda.

Las golondrinas dan vueltas y vueltas
chillando de felicidad.
No se preguntan:
¿porqué doy tantas vueltas?
Simplemente
disfrutan
sin disfraz.


Artículo escrito por Carlos Serratacó

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