sábado, agosto 25, 2012

Al alba

Poco antes del alba abro los ojos; todos los días. Me levanto silenciosamente, y en la oscuridad de la noche, bajo a la calle a coger el coche. Las calles vacías, el viento es rico, llega desde el mar.

Voy por la autovía, lentamente, disfrutando del viaje de la vida.Avanzo por la noche mientras la oscuridad se va difuminando. Inspiro sintiendo el día.



Llego al campo y sigue oscuro. Los perros me saludan. Desde lo lejos las burritas rebuznan.

Me pongo a realizar labores de campo: a regar, a dar de comer a los animales, o podo un 
arbolillo. A crear y a plasmar los sueños; mientras el sol se asoma por el horizonte.

Centrado en el disfrute. Centrado en lo que hago. Respirando el día. Sintiendo la vida. Desayunando mi espacio, mi momento, mi tierra, mi ser.

Después de un par de horas, vuelvo a la ciudad. La gente ya levantada inicia su día. Los coches con su ruido de zig zag, hay que ir a trabajar.

Desde niño siempre he creído que la vida es para vivirla, y cada momento me gusta exprimirlo, buscar aquello que me alimenta y me hace feliz, buscarlos dentro de mi, escucharme, y de esa escucha surge lo que me equilibra, lo que me mantiene en mi alegría, en un centro, centrado en mi presencia, entregado a mi vida.

De la presencia nace la entrega, de la entrega conectas con tu felicidad. Hay que entregarse a la vida, aceptar su presencia, no resistirse, y así tu presencia se une a una gran presencia, la gran presencia que es esta vida tan hermosa, esta realidad tan maravillosa.

Trumpet Battle- Gillespie,Eldridge, Buckner,Coleman

martes, agosto 21, 2012

La burrita Etiopía



La pequeña burrita llamada Etiopía ha llegado a casa. Tiene cuatro meses y acaba de destetar. La foto está tomada el día que nació, ahora está un poco más grande, y simplemente es un ser maravilloso que ha llegado a casa.

Es una burrita andaluza, descendiente de todos aquellos burritos que poblaron estas tierras durante siglos. Ahora simplemente están desapareciendo, porque no tienen uso. Pero bueno, hay algunos enloquecidos, entre los cuales me encuentro, que aman estos animales y mi afán es criarlos, aprender de ellos todo lo que pueda.

Es un oso de peluche, en cuanto ha llegado ya ha hecho muy buenas migas con la burra Coquelico, y están todo el día juntitas. Como estoy domando a Coquelico, ya he empezado a domar a la pequeña. Ese domar es simplemente que se acostumbre a mí. Nada más. Luego seguirán los siguientes pasos.

Hay que acariciarlas mucho, hablarlas, y Coquelico me está ayudando mucho enseñándole cositas. La burrita sigue a todos los lados a Coquelico. Hay que tener en cuenta que hasta hace nada bebía la leche de su madre, ahora aprende a comer hierba, aprende a ir con una cuerdita, aprende a defenderse sola y ahí juega un papel muy importante su compañera.

Ahora en septiembre Coquelico tendrá cuatro años y medio y la cruzaré con un burro andaluz. Etiopía seguirá el mismo proceso, cuidarla durante cuatro o cinco años hasta que se encuentre en condiciones para procrear.

Insisto, todo es un aprendizaje, entre peluches.
Voy alborozado al campo para jugar con ellas, que corren entre las gallinas haciendo todas las travesuras que pueden. Las miro y disfruto tanto....

Sinead O´Connor-Nothing compares to you

jueves, agosto 16, 2012

En estado de agitación



Vivimos en estado de agitación. Nos hemos acostumbrado a dicha intranquilidad. Vivimos en una sociedad donde prima el estímulo externo.

Vamos corriendo por la vida de un lado a otro, sin tiempo nunca para nada.

Ese estado permanente de agitación produce enfermedad e infelicidad.

Estar intranquilo no nace de algo externo, es un estado de ser que nace de lo interno; pretendemos taparlo con la realización de muchas acciones de cara al exterior, pensando que con ello podemos ir taponando vacíos, pero es una carrera sin sentido, son satisfacciones transitorias.  La paz se encuentra dentro de uno. Hay que da la vuelta a la tortilla.

Es bueno disponer de espacio para atenderse a uno mismo, para observarse, para conocerse, para profundizar en nuestra propia alma. De ese estado de observación nace una semilla de calma.

Al estar sólo atentos a lo externo nos olvidamos de nosotros mismos. Es el olvido de lo que uno es, y así la vida parece una noria llena de luces de colores, cegados, sin parar de dar vueltas. Lo llamaría la amnesia vital o el colonialismo material.

 Permaneciendo un tiempo en nosotros  en calma nos daríamos cuenta de que tanto estimulo externo no es nada más que un escape, un globo sonda, un artificio. Nos daríamos cuenta qué es realmente lo importante en nuestras vidas, y entonces parte de nuestro actuar tendría otra luz, otra vibración, otra recepción.

Por otro lado se encuentra el desgaste permanente de ir en una noria creyendo saber que vas en una dirección, pero lo único que haces es perder energía y salud.

También creo que es importante saber, en el sentido profundo del término como somos en realidad, que es lo auténtico de nosotros.

El yoga es una ciencia basada en la experiencia, es decir, sólo cabe crecer interiormente experimentando. No hay artificio, ni tampoco norias, hay lo que hay, y lo que hay, eso eres tú.

Blade Runner-Escena Final





miércoles, agosto 15, 2012

Rutinas y sensibilidad




"Rutina: ( del francés. routine, de route, ruta). Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las  cosas por mera práctica y sin razonarlas. "


La mayoría de nuestras acciones son por rutina. Gran parte de nuestras emociones también lo son. Nos movemos en un universo de lenguaje, de respiración y de gestos corporales sujetos también a unos parámetros rutinarios.

Ello implica que nuestro universo e interpretación del mundo se basa muchas veces en esas características que se repiten.

El yoga al despertar la conciencia, es decir "el darnos cuenta", da luz a muchas de esas rutinas, y ese foco nos permite cambiar muchos de esos límites que nos trazamos.

No hay rutinas buenas ni rutinas malas, es el darnos cuenta lo que nos permite un punto de inflexión, de cambio. 

El yoga crea las condiciones para generar un estado de sensibilidad, nos despierta los sentimientos adormecidos ante tanta repetición, nos muestra nuestro corazón, nos comunica con lo íntimo. Nos abre la posibilidad de ver florecer emociones, de sentir sin filtros.

La rutina es un filtro o una capa del sentir. Solemos habitar en lo mental haciendo caso omiso de nuestro cuerpo, de nuestra respiración, de nuestros sentimientos más profundos. Pero lo mental no es lo único que podemos habitar. Podemos habitar también nuestro corazón.

Muchas veces observo en clase que cuando vamos a asana lo hacemos desde lo mental, volvemos a la repetición de lo conocido. Ahí suele primar el no darnos cuenta que es la respiración a la que hay que seguir, y es la respiración la que nos conecta con nuestro cuerpo, y de ese contacto nace el contacto con lo íntimo, con el espíritu, con el corazón, con la sensibilidad. Es decir cada respiración, cada inspiración y cada espiración es un viaje al sentir, donde lo mental sólo debería de valernos para dar un foco de atención a aquello que se despierta.

La postura o asana al ser una mera metáfora de lo vital nos hace ver en nuestra vida diaria hasta que punto estamos atados a rutinas de todo tipo que no nos permiten ver claramente lo que dice el corazón de los demás y lo que dice nuestro propio corazón.

La sensibilidad crece con la práctica, la práctica no deja de ser una rutina, la diferencia es el estar despierto, abierto, atento, sobre todo atento a ese presente que tenemos ahí delante. La atención es el quid. Vivo si estoy atento, y si a esa atención le sumo la entrega, y el abandono, todo fluye mejor.

CCR Fortunate Son  Live 1969

martes, agosto 14, 2012

El olor del tomate y el maíz guatemalteco


"....Somos hijos del maíz, constructores de surcos y de sueños, y aunque somos un país pequeño, ya contamos con más de mil inviernos, un millón de manos floreciendo, en la tarea de sembrar de abril a mayo, labrando, sembrando, tapiscando, desgranando, almacenando para la guerra y la paz..."
Poema de Luis Enrique Mejía

Hace dos meses empezamos a crear el huerto. Hemos plantado berenjenas, sandías, melones, tomates y pimientos, calabacines... Tenía muchas ganas de alimentarme con verduras de mi propia cosecha. Hay sueños que hay que ir cumpliendo, y a pesar del esfuerzo, son más las satisfacciones, que son todas, que cualquier otro tema.

Bien regado, con cariñó; bien cuidado, con amor; bien atendido, con atención; el huerto no para de dar verduras y verduras. Me encanta que no sean uniformes, me encanta que su color sea natural, me encanta que se pudran de inmediato si no las consumo.

Comemos verduras y frutas relucientes tan redonditas y tan geométricas de supermercado, que te duran lo indecible. Todo es tan "guay" y tan perfecto, que huele a chamusquina.

Antes del huerto buscaba en mercados locales, o en agricultores amigos la fruta y la verdura. No me gusta que todo sea tan procesado, con tanto intermediario, tanto negocio.

 Ahora con el huerto es el olor a tomate, a pimiento el que despierta mis sentidos, y el trato con la tierra me recuerda de donde vengo y a donde iré.

¿Tienes una macetita? po´  planta una verdurita. ¿Tienes agüita en casa? pues riégala un poquito to´los días. Y el contacto, el trato con todo ello te alegrará el día.

Este año sólo hemos recogido una sandía, hmmmmmmmmmmmm, deliciosa.

Regando el huerto aprendo a regar mi vida. Regando el huerto me doy cuenta lo que es importante en mis actos. Regando el huerto tomo contacto con la tierra huyendo de lo mental. Regando el huerto recupero mi esencia.





Tenía ganas de plantar maíz....
No sé por qué pero muchas veces se me aparece una imagen de cuando era niño en Lima, y había hecho una travesura inmensa, y unos perros me perseguían, y yo corría y corría en un campo de maíz, corría y corría entre tanto verdor apartando el maizal. Es una imagen que me alegra y me trae color.

El maíz es ancestral.

 Pues eso, me puse a buscar semillas, pero resulta que nuestras amigas las multinacionales han patentado la mayoría de las semillas, y las semillas nuestras de toda la vida, estan desapareciendo sustituidas por semillas manufacturadas. Esas semillas manufacturadas sólo dan fruto una vez, así a la siguiente cosecha tienes que volver a comprarla.

La zona de Beas y Trigueros fue muy rica en uva, en maíz, en trigo... Todo ello ha volado por intereses económicos y políticos.

Increíble pero no había semillas de toda la vida a pesar de la búsqueda.

Así que mi madre viajaba a Guatemala:

"¿Carlitos que quieres que te traiga?" me preguntó- siempre le pido regalos inusuales-
"Pues mira Má. cuando estés en un mercado local consígueme unas semillas de maíz morado."

Y ahí en el huertito, en Beas, crece y crece el maíz morado, alto, hermoso, libre de patentes, y ilusionados esperamos crezcan las mazorcas para guardar la semilla para el próximo año.

Y en botes voy guardando las semillas que me dan los amigos, o que me traen de viajes, no vaya a ser que me despiste y también eso desaparezca devorado por el egoísmo y la avaricia.


Stevie Wonder & Sting----Higer Ground and Roxane
http://www.youtube.com/watch?v=QsaWoSq-OBo&feature=related


lunes, agosto 13, 2012

Miedo a lo desconocido







"Vivir con miedo, consciente o inconsciente, es como vivir en la oscuridad, con un conflicto y una resistencia enormes. Cuanto mayor es el miedo, mayor es la tensión, mayor la neurosis, mayor el impulso de escapar."    Krishmamurti


Desde hace unos meses observo que hay más miedo en muchas personas, un miedo a lo desconocido. Un miedo que nace de los momentos que estamos viviendo.

 Me dicen "tengo miedo a no tener dinero para pagar las medicinas", y  les preguntó:
¿Si ahora no estás enfermo, por qué tienes  miedo? si hasta el día de hoy todo a ido bien.

"Tengo miedo a perder mi trabajo" me dicen, y les digo:
¿Si ahora tienes trabajo, por qué tienes miedo?

"Tengo miedo a perder todo lo que tengo", y les digo:
 Pero si estás bien de salud, tu familia está bien, todo va marchando ¿ qué vas a perder?

De este miedo al cual nos cuesta darle nombre, darle imagen, darle un sentido, tiene paralizada a muchas personas, y a otras las está haciendo caer enfermas, con ansiedad, con depresión. Todo de un miedo que surge de un ambiente donde todas las seguridades se ponen en duda, y eso genera miedo.

Por otro lado, este tema se junta a que queramos tener todo atado y bien atado, tener control sobre todo lo que ocurre. Todo encasillado y en su sitio. 

Ya hemos hablado alguna vez de ello, y volveremos hablar, pero está claro que la vida no podemos meterla en un bote, cerrar la tapa y tener todo en orden, por más que lo intentemos. Introducir la vida en un bote y tenerla clasificada resulta agotador, es un permanente hacer. Dedicado a tener todo controlado ¿Nos queda tiempo para nosotros, a pesar que creamos que lo que hacemos es por nuestro bien, nos queda espacio para conectar con lo íntimo de lo que somos?

¿Y qué ocurre si soy viento, y me dejo mecer alguna vez?

¿Y si me abandono un poco para empezar, y dejo que el día me traiga alguna sorpresita?

¿Y si me sorprendo y disfruto de no etiquetar por un rato, y juego a adaptarme a lo que ocurre?

El miedo pesa, es denso. El control me estrecha. Y todo ello me hace menos ligero para vivir la vida.

Al miedo hay que ponerle nombre, asumir lo que venga con coraje y vivir en presente lo que es, sin ficciones.

Al control hay que regarlo con agua, bañarlo en el mar y dejarlo llevar por las olas, arrullarlo. Agua saladita y canto de gaviotas.

Es importante reconocer los estados de acción y los de pausa, y equilibrarlos, sin caer como hacemos todos en un permanente hacer, que sólo genera vectores de acción que creemos poder sobrellevar.

Curiosidad y creatividad ante tanto pesar.
 Alegría y mirada clara al alba, sensación de que ha sido un día hermoso al dormir.

Huir de lo que pesa, reconocer el estado. No quedarse paralizado sin dar el paso. Andar y vivir aceptando la realidad, con la mirada hacia el horizonte, sin miedo.


Soul Train..." Papa was a rolling stone"

jueves, agosto 02, 2012

En el cañaveral



Estuve en el Cañaveral. Allá en Cartaya. Buscaba cañas; cañas de bambú.

Una vez persiguiendo una intuición acabe en una aldea llamada Arg, siguiendo la road 1506, camino de Telout, de Ouarzazate, en un desierto, atravesando el Atlas. Dormimos en una Kasbah de adobe junto con el Tomasin y el Viledo. Rodeando la construcción había setos de cañas delimitándola, unidas en dibujos geométricos, era algo hermoso verlo.

En otro viaje, este más cercano, con Manuela, observé que para dar sombra a las parras habían construido pequeños sombrajos con caña en plena zona costera sin nada de vegetación, camino de Essaouira.

La caña como elemento para recuperar, la caña como seto, la caña como creador de microclima, la caña como recuerdo de viajes de crecimiento.

Soñando en julio, soñé con trabajar la caña. Y allá, a Cartaya, me fui con mi amigo Paco, a cortar cañas. El color te señala su dureza, cuanto más marrón, mejor. Empezamos a cortar las cañas de madrugada, varas largas, las cortábamos a un tamaño de dos metros. Luego había que limpiarlas y finalmente atarlas juntas haciendo un paquete cilíndrico. Hay que atarlas bien, pues al transportarlas en la "furgo" se sueltan. Las manos se cortan y se ponen rojas de sangre al trabajar con ellas, las heridas se tapan con papel, y seguimos apilándolas sin descanso.

Al llevarlas hacia la furgoneta lo hacemos entre los dos, pesan.

Dos "lokos" van por la carretera lentamente pa´que no se caigan, con la furgo hasta las trancas de cañas, de Cartaya a Beas. Resultaba gracioso.

Ahora cada vez que voy a casa, voy cosiendo las cañas creando un seto. Está quedando bonito. Es un trabajo muy muy lento. Me gusta lo lento. "La prisa mata, amigo" decían en Marruecos. Y ahí estoy cosiendo sediento, bajo el sol abrasador.

Soñando ya con hacer los porches con caña, los tejados para los gallineros. Hace calor...

Sunny-Bobby Hebb and Ron Carter
http://www.youtube.com/watch?v=uRWyxzmNdJc

Fotito de Paco atando cañas





Artículos más visitados

Amigos del Blog

Traslate