sábado, julio 02, 2016

La rendición ante la incertidumbre




La rendición ante la incertidumbre

posted: 16 de julio del 2016


"La presencia es un estado de ser"

Muchas de las patologías que existen actualmente en nuestra sociedad  vienen derivadas por varios factores que nacen de los valores actuales. Los llamo: "los valores alienados".

Si hablo de patologías, también podría hablar de sufrimiento.

Alienado lo entiendo como que no es mi yo real el que responde ante la realidad, sino un automático ficticio que responde reactivamente con poco margen de actuación.

En ese "yo ficticio" la conciencia, o el darme cuenta, trabaja en el periférico, en los bordes. Si hubiera un centro de conciencia, es lo más alejado de él.

Por otro lado, pero íntimamente ligado con lo dicho, resulta bastante complicado "vivir nuestro presente". Las situaciones pasadas o las proyecciones de cómo quiero que sea ese presente en ese momento hacen que la situación que vivo en muchas ocasiones sea densa, es decir, que no se ciña a lo que quiero que sea esa realidad que proyecto o añoro.

Por tanto, todas estas premisas me alejan de lo que vivo en ese momento.

Podríamos sumarle una premisa también poderosa: esos vectores inconscientes no sanados o clarificados que hacen que mis acciones o pensamientos condicionen mi presente. Es decir, aquello que no he querido ver y lo he guardado en una cajita en mis profundidades, que yo creo que están  bien guardados con la tapita cerrada, pero no es así, porque desde dentro de la cajita muestran su fuerza, pero no nos damos cuenta.

Ahora volvamos a una palabra de la que hablamos ayer: la rendición.

Supongamos que acepto la realidad que se presenta, no lucho contra ella, la observo y me entrego. Y ahora aquello que me mueve internamente lo observo con la mayor ecuanimidad que pueda, y profundizo en ella sin apegarme a lo habitual de un resultado inmediato y a ser posible placentero. Supongamos que pongo el corazón a ese presente, y no estoy tanto en lo que creo que quiero que ocurra.

Sumemos: ¿y si mi doy cuenta de que no puedo controlar la vida o etiquetar por más que quiera, por más que luche, o por más ahínco que ponga en ello?

Si la vida es incertidumbre y lo acepto, ¿no me estoy rindiendo ante lo que me ofrece la vida?

Y si soy consciente de mi vida y de mi presente, ¿no es hermoso entregarme a lo que me trae la vida y rendirme ante ello, sin resistencias, sin quejas, con aceptación y entrega?

Entiendo que es importante que haya una calma consciente en todos estos movimientos que observo, de modo que pueda desde esa calma ser consciente y tomar las decisiones correctas. Es decir, tiene que haber enraizamiento, presencia, tener cierta claridad de quién soy, dónde estoy, y hacia dónde van mis pasos.

La incertidumbre es efímera pero es constante. Aprender a bailar todo ello es un camino de aprendizaje. Cuanto más practico, más bailo.



Artículo escrito por Carlos Serratacó



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