domingo, enero 12, 2014

Los alumnos y el profesor de yoga




"Sadhaka: el que realiza. 
 Shisya: alumno o alumna
                        Shishyata: el alumno o alumna idóneo".



Hasta hace no demasiados años, en una clase de yoga participaba únicamente el profesor y el alumno. A partir de los sesenta se empezó a conocer el yoga, y diría que es en los últimos años cuando se ha popularizado y han surgido las clases grupales. Es decir, ha habido una eclosión en los últimos treinta años. Diría que no es mucho tiempo.

Durante siglos el conocimiento del yoga ha sido una transmisión mayoritariamente oral entre alumno y profesor donde la relación creada era y es algo especial. Con el trabajo en grupo la relación es también particular pero el campo de cultivo es mayor y los modos de plantearlo son diferentes, ni peores ni mejores.

El yoga es un modo de vida, y para aprenderlo hay que ir progresando a paso de tortuga, es decir, no es algo rápido de asimilar, o algo que se pueda dar enlatado en tres días. Exige muchas cualidades que van brotando en el alumno y, según pasan las horas, los días, las semanas, los meses, los años, es decir, el propio recorrido vital, el yoga se va comprendiendo.

He comentado más de una vez  -y en estos escritos se puede ir viendo la evolución- que entiendo que el yoga no es solo posturas y posturas. Implica muchísimos más temas. La postura en su concepto, en su transmisión de símbolo interno, nos puede servir de semilla base para una buena comprensión de los pasos del yoga. Pero aquí ya hemos hablado de todo esto. Ya he hablado de que observo cada vez más como la postura "se come" el trabajo interno, como si la meta postural fuera lo único importante, y en todo ello hay mucha prisa e impaciencia y muchos temas más.

El objeto de este artículo es comentar la cantidad tan grande de alumnos y alumnas que realizan su trabajo interno desde hace años con constancia, con entrega, con curiosidad, con perseverancia, con humildad, con comprensión, y respetan el trabajo del profesor, que crece gracias a los alumnos también, porque es un enriquecimiento mutuo, algo vivo, abierto y en común.

Decir que esa entrega y entusiasmo por parte del alumnado y practicantes en las diferentes clases -sea en grupo, en formación o individual- muestra cada día esas ganas, ese amor hacia lo que se comparte. Y van naciendo flores que brotan, y de esas flores nacen otras semillas y otras flores de colores...


Y tenía muchas ganas de decirlo y de agradecerlo, pues todo ello me hace inmensamente feliz.


Rolling-Stones-"Sympathy for the devil"

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Asociación Onubense de Yoga
Huelva






6 comentarios:

Anónimo dijo...

Namaste Carlos. Preciosas letras, llenas de sabiduría, de mucho amor, empatia y humildad. Gracias a ti también por enriquecer mi vida, abriendo un poco mas el abanico de posibilidades que se nos brinda día a día.

Anónimo dijo...

Me parece un escrito maravilloso,espero seguir compartiendo clases por mucho tiempo con tigo.y que no nos abandones.

Carlos Serratacó dijo...

muchos besossssssss, gracias

Anónimo dijo...

Me alegra ver q estas clases no son el tipico entretenimiento de media tarde donde pasar el rato y desconctar. Me esforzare al maximo en tus clases para sacar el maximo potencial de nuestra energia infinita. Os dejo en la luz y el amor del infinito Creador. Id pues, y regocijaos del poder y la paz del infinito Creador. Adonai.

Unknown dijo...

Gracias Carlocho cuanto te debo x todo el bien que me haces .Namaste

Carlos Serratacó dijo...

El camino es recíproco, gracias a ti.

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