martes, octubre 02, 2018

mente condicionada y meditación





 -Papito, ¿cuando me vas a poder cargar?
Estás siempre malito en la cama.
-Amor, ya estoy más de pie.
¿O no me sientes ahora?
Estoy aquí contigo, a tu lado.
                                                Alba y su papá 


-Te noto muy zen.
-Sí, lo estoy.
Estoy vivo,
y ya puedo estar de pie algo más.
                                               Carlos


"Cuando una mente refrenada por la práctica del Yoga se serena,
 y en el momento en que uno,
viendo el Sí mediante el sí,
encuentra su contento únicamente en el Sí" 
                                                 Bhagabad Gita 6/20

Volvamos a hablar de ciertos temas y sumemos otros, y quizás veamos que sí, que tenemos ahí respuestas a algunas preguntas sobre el misterio de la vida, y ello nos pueda ayudar si estamos realizando un camino interior o deseamos empezar a andar. Algo de desbroce en el bosque de nosotros mismos, bajo el prisma de lo andado estos años por mi parte.

El yoga, al ayudarnos a ampliar el campo de conciencia y sacar a la luz cualidades intrínsecas a la vida, nos va mostrando el camino hacia una calma despierta.

Si practicamos zen, nos ayuda de un modo muy real a vaciarnos de lo muerto en nuestra mente, y nos muestra una realidad pelada de una sorprendente belleza.

Si practicamos el Tao, el aprender a fluir con una determinada energía, nos muestra una fuerza que emana de la vida en una suavidad humorística, y con un enraizamiento sorprendente ante las olas de la vida, es un surfeo hermoso.

Si practicamos budismo, su capacidad de penetración en la mente acompañados de la mano de un corazón compasivo confluyen mostrándonos un ser humano muy tierno.

Todas estas disciplinas a lo largo de la historia se han alimentado unas de otras, se han ayudado, y se han hermanado para mostrar que la vida es algo maravilloso, y que hay algo más que una mente sujeta a condiciones, o una mente corrupta, o una mente no aprovechada adecuadamente, o una mente egoísta. Nos han mostrado modos de aprender cualidades que emanan de su propia práctica al ser todas disciplinas experienciales, basadas en la propia experiencia del practicante. Nos han enseñado que el camino se encuentra lleno de obstáculos y que eso es maravilloso.

Todas se aúnan en el aspecto meditativo, por ejemplo, el yoga. Ya Patañjali nos decía que su sentido, ya sean las posturas o todo lo que tú quieras, es llegar de determinado modo o estado de ser a la meditación, por lo menos como base para ulteriores experiencias. En el zen, hay que sentarse con dos narices a meditar, y el ritual se convierte en algo fresco. El Tai Chi, como reflejo del Tao, es una meditación en movimiento, lo mismo que la vida. Y en el budismo igualmente la base es la meditación con un profundo sentido ético y de responsabilidad.

Meditar es aprender a sentarse y verse. Observaremos que nos cuesta mucho vernos, pues todo es una amalgama de pensamientos, emociones... Es que el primer paso es aprender a ver esa amalgama que eres tú en unas condiciones de calma, y eso es largo de conseguir. Nos daremos cuenta de qué nos componemos, cómo somos, cómo actuamos, cómo pensamos, e irá fortaleciéndose dentro de nosotros una calma silenciosa que está viva, pues esa calma silenciosa viva tiene un corazón que ve más claro, tras drenar tanta convulsión en la que nado cómodamente. 

Es decir, yo no puedo decirme que soy la viva calma y luego ser un egoísta o un cabronazo, simplemente, me sigo engañando y lo que hago es lo contrario, fortalecer en una calma muerta lo que era antes. Quiero decir con esto que el trabajo, la displina de la meditación muestra sus progresos en mi modo de ser como persona, y no hay nadie que me juzgue, pues no hay nada que juzgar, soy yo el que he de verme, y el que he de ir viendo cómo soy, e ir penetrando en las claridades de un modo adaptativo y sutil.  Es un camino arduo, pues a una mente sujeta a tantas condiciones, es decir, sujeta a condiciones de verme bajo mis lastres habituales, y mi codicia y egoísmo habituales, o mis deseos o ira o reactividades habituales, o bajo las condiciones educacionales, o culturales que tenga cada uno… a esa mente, digo, le resulta fastidioso encontrar claridades. También hemos de sumar la parte no consciente que se muestra en la meditación, y donde vemos cómo maneja nuestro presente a su antojo. Todo ello, a mi parecer, es maravilloso. Así somos, y encontrar el camino en el bosque no es fácil. ¿Quién ha dicho que lo fuera? Si lo fácil es poner mi vida en una red social o una fotito  para que me vean, y esperar a que me pongan un me gusta, o hacer el tonto por wasap o cualquier pantalla estúpida. Es muy triste, pero así es.

Os aseguro que, según vayais encontrando claridades, vais a sentir cambios importantes en vuestra vida, y como he dicho muchas veces en el blog, nacen cualidades que nos hacen menos egoístas, menos codiciosos, no de dinero, sino de emociones y muchas más historias; menos dependientes; simplemente nos hacen mejores seres humanos, como digo últimamente, es decir, más libres, que no significa hacer lo que uno quiera; significa tener mayor claridad hacia la vida con una base firme en presencia.

Si alcanzo una estabilidad en las claridades y en las cualidades que nacen de estar sentado meditando o de mi propio trabajo interior, se nota, insisto, se nota de inmediato, y el primero que lo nota es uno mismo. Es decir, en claridad no hay engaño, hay claridad, por tanto soy yo mismo el que me muevo en ese pequeño despertar, no mi vecino. Eso sí, según yo interprete y actúe con mi vecino veré si tengo claro la claridad o sigo en las mismas.

Probemos, sólo hay que sentarse y verse, y luego actuar con el sentido de responsabilidad y ética que surge de ese sentar. Lo demás es paja, paja de la buena, que solo arde sin parar hacia ningún lado.

Artículo escrito por Carlos Serratacó

Bomba Estéreo-"El Alma y el Cuerpo"

 y "To My Love"

y para la indecisión pa verse, una meditación pa´practicar

Meditación del octuple sendero bribón



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