martes, enero 24, 2012

Pasos en la meditación


"A mediodía lo único que se oía era el zumbido sinfónico de un millón de insectos, mis amigos...yo salía y me sentaba en la hierba y meditaba cara al oeste...Por la noche, mientras estaba dentro del saco, el venado subía desde los bosques...machos con grandes cuernos, hembras y cervatillos preciosos que parecían mamíferos de otro mundo"
Jack Kerouac "Los vagabundos del Dharma"


Decíamos entonces que la meditación nos trae múltiples beneficios: nos limpia y relaja nuestra mente, nos permite reflexionar; a darnos cuenta de cómo vivimos. Porque no nos damos cuenta pero muchas veces  lo hacemos sólo bajo estímulos superficiales; es un buen modo que nos permite vernos como somos. Y profundizando con la práctica nos descubre nuestro corazón.

He elaborado una breve y pequeña lista abierta con la idea de señalar pasos que nos pueden ayudar en la meditación. 

1.- Darme cuenta del cuerpo
2.- Observar tensiones
3.- Observa  y apacigua la respiración
4.- Céntrate
5.- Tener decisión y voluntad
6.- Ser perseverante
7.- Disminuir ruido mental
8.- Sentir la calma
9.- Sentir claridad
10.- Sentir conciencia
11.- Sentir presencia

Explico muy  brevemente, independientemente que cada tema lo podamos ir ampliando, incluso la propia lista.

1.- Darme cuenta del cuerpo.- Mi atención la fijo en el cuerpo, en la postura, tomo conciencia de que estoy sentado meditando, cuerpo como ancla, como postura semilla que es una permanente referencia.
2.- Observar tensiones.- Si noto tensiones en la postura, las respiro y acepto, el cuerpo y la mente están acostumbrados a sus comodidades y rutinas, y que estemos sentados sin hacer nada les molesta.
3.- Observa  y apacigua la respiración.- La respiración como eje, la observo y me uno a ella, observo como se serena.
4.- Céntrate.- Une respiración y cuerpo, tu atención centrada, si te distraes no pasa nada, simplemente vuélvete a centrar, a darte cuenta. La mente se va permanentemente; vuelve y siente tu respiración y tu cuerpo.
5.- Tener decisión y voluntad.- Ser decidido, pero no perderte en esfuerzos, decidido en permanecer sentado, atento, a tu respiración, a tu cuerpo, a tu centro.
6.- Ser perseverante.- No vale la pena ponerte excusas, la mente siempre tiene excusas. Mantén tu rutina de meditar. Puedes buscar pequeños momentos a lo largo del día. Tú, tu respiración, tu cuerpo, tu postura, tu voluntad, tu perseverancia.
7.- Disminuir ruido mental.- Ve dándote cuenta como hay menos ruido mental, eres más consciente, te das más cuenta, del silencio, no hay tanta superficialidad, tanta reiteración de lo caduco. Breves espacios sin tanto ruido cuando meditas. En tu vida diaria no hay tanto ruido interno, tanta proyección externa.
8.- Sentir la calma.- Sientes la calma, la paz que da el hecho de estar sentado meditando, lo sientes como una flor que te ha nacido desde el fondo de tu corazón. La disfrutas, la hueles, la cuidas, la riegas, la compartes.
9.- Sentir claridad.- Lo que antes eran problemas, ahora simplemente es claridad. Lo borroso da paso a lo íntimo. Sientes tus potencialidades y tienes facilidad para expresarlas. No te encuentras denso con tanta frecuencia. Hay una mayor ligereza, menos carga.
10.- Sentir conciencia.- Vas dándote cuenta de lo que eres, de como eres, de la relación de lo que eres con lo que te rodea, de la íntima relación de todo ello, te muestras agradecido y feliz. Hay mayor espacio interno, hay menos reactividad.
11.- Sentir presencia.- Te resulta más fácil vivir tu presente, no vives tan proyectado en el pasado, en el futuro. Eres dichoso con lo que la vida te atrae, has aprendido a aceptarte y a aceptar. Eres más libre de tus condicionamientos, de la exigencias sociales, de las propias cárceles que te has creado. Simplemente tienes otros recursos para convivir con tu existencia. Resulta hermoso sentir la sonrisa en tu pecho.

Manu Chao "Minha Galera"


miércoles, enero 18, 2012

Batiendo las alas surge un corazón: Anahata



Toda una vida sin Amor no cuenta
el Amor es el Agua de Vida
¡bébela con el alma y el corazón!
                                    
                                         Rumi

Curso de formación que he impartido el fin de semana. Domingo tarde de descanso en casa, tras andar por la playa. Una playa interminable, con un mar lluvioso, y con las gaviotas que levantaban el vuelo perdiéndose en la lejanía. El mar es mágico y me recoloca.

Tranquilo, en calma, apacible, con sensaciones muy  positivas. Ha sido una semana completita. He practicado lo que he podido la plena presencia, y ha llegado el domingo; han sido muchas clases. La práctica de la atención me ha ayudado a estar en cada momento donde tenía que estar, he proyectado lo menos posible, y con ello me he agotado menos.

El fin de semana, en el curso, hablamos sobre todo del corazón; del eje, del motor de nuestro sentir. Un corazón que tiene como compañeros unos buenos pulmones. Unos omoplatos por detrás, de donde salen nuestros brazos que finalizan en nuestras manos, unas manos que dan dirección a nuestro corazón, y tacto a nuestro amor.

Nos haciamos muchas preguntas, por ejemplo ¿porqué ponemos tantas trabas para amar? o ¿ Qué impide a nuestro  corazón en muchas ocasiones no encuentre las condiciones para amar?¿Cómo potenciar para que crezca ese corazón?¿Orgullo, miedo, convenciones sociales, rutinas, dolor, miedos, resentimientos, capacidad de perdonar...? ¿ Son diques en el fluir?

El yoga no te da la solución pero  te hace ver muchos de los diques que pones para no fluir con tu corazón en tu vida diaria, pues como hablamos alguna vez, nos cuesta ser conscientes; y te enseña como remover el agua turbia, o por lo menos te da cierta claridad para vivirlo. Hablábamos en otro artículo del acto vivo, del acto en vivo, de la plena entrega al momento. Y creo que el amor nos pide una entrega no egoísta, un abrir de brazos, obviando cualquier rencilla, cualquier dique, cualquier exigencia.

Supongamos entonces que la práctica te crea unas condiciones para despertar un amor que sientes dentro de ti (lo que comento no es un telenovela, es la explicación de un sentir),  y una vez sientes ese amor dentro, sientes algo muy grande y muy hermoso, y sientes que "eso" te hace bien y luego, te sientes feliz por ello y simplemente lo esparces como el aire de tus pulmones esparce tu hálito vital, en la dirección que deseas. Todo esto es una metáfora real.

A mi me hace mucha gracia, por ejemplo, como la práctica de yoga te ablanda el pecho, es curioso pero es así. Por ejemplo los chicos llegamos al yoga con el pecho duro, tenemos tantas corazas, somos tan machos. Con el tiempo de la práctica ese pecho se ablanda, se expande desde dentro, se fortalece dentro de un tórax amplio que da la práctica con la respiración, con el sentimiento, en tu esterilla. No es un pecho estrecho y duro sino  un lugar donde hay espacio, y donde el aire corre libremente, y donde el corazón se siente más liberado, menos comprimido, se siente con el horizonte como bandera, es amplio de miras y flexible en su sentir. Y así va surgiendo una llama, una llama que al respirar invade cada célula, y todo ello te reconforta, potencia tu sistema inmunológico, te cambia la mirada y te da otra actitud interna ante esta vida tan maravillosa.

El amor de Anahata, pues en el pecho hay un chakra llamado así, el chakra del corazón, es un amor que nace de dentro, no es un amor que surge del mimetismo. Es un amor que sientes por ti mismo en el sentido de quererte y respetarte, de cuidarte; un amor que sientes hacia el otro porque el otro eres tú, y tiene un corazón como el tuyo; un amor que sientes hacia la vida, porque en tu pecho late la vida.  Y todo eso te alimenta, eso es tu alimento. El aire lo respiramos todos, el amor también.

Y si sientes amor, si sientes de ese modo  la vida, porqué no esparcirlo batiendo las alas como un ave que surca el firmamento.

Pablo Milanes Yolanda 
http://www.youtube.com/watch?v=sct0-7rs2zY&feature=related



lunes, enero 09, 2012

La decisión de Meditar



"Una persona claramente iluminada cae en un pozo ¿Cómo es eso?
                                                                            Koan zan tradicional

Un día decides que vas a meditar, y empiezas a meditar.

Un día te das cuenta que eres un ser decidido, y te sientas para meditar.

Un día descubres que el tiempo de meditación no es tiempo, es decisión.

Sentado, impecable e inmóvil, siendo tú mismo.

Observando como vienen las olas de pensamientos.

Asomándote al silencio, balanceándote en lo que eres.

Eres un ser disperso, eres una persona atenta. Mantén tu centro y práctica el permanecer.

Sólo surge la claridad y la paz.

La mente no es sólo hacedora, también puede aprender a estar sentada pacíficamente, junto a su cuerpo, ligada a la respiración.

Y uno morar con ello.


Alienar: 1. Enanejar.  2.Producir alienación (Proceso de la transformación de la conciencia)"
                                                                                                   Real Academia Española

Meditar nos hace más personas, nos hace más humanos, nos trae la paz. Surgen de lo interno unos principios básicos que son inherentes a nuestro silencio interno. Son unos principios buenos, positivos, enriquecedores.

 Luego sólo cabe plasmar esa paz, ese sentir que surge de estar sentado en tu vida diaria.

No hay prisa, no hay meta, no hay permanentes objetivos.

Continuamente nos alienamos, y el momento vuela. Por ejemplo, me invade un pensamiento reiterativo que me evade de lo que vivo en ese instante, y no sólo eso, también condiciona mi actuar.

Por ejemplo el repetirme, "Soy tonto", una y otra vez, eso dañaría mi autoestima, y se convertiría en un buen surco emocional que me produciría sufrimiento, y quitaría claridad a mi mente y a mi actuar.

La práctica de meditación sólo me ayuda a ser más consciente, me da el plus de "darme cuenta", y me ayuda a no estar arrastrado bajo cualquier pensamiento que surja. Me centra, me ubica. No hay tanto pensamiento y actuar confusos. Hay un mayor corazón en la vida diaria.

Y una mayor libertad. Eres un ser  más libre.

Y decíamos una vez que el yoga, o la propia meditación nos llevan de la cabeza al corazón.

Es bonito vivir con el corazón en la mano.

Prueba a sentarte, tú sólo, no tengas miedo, y respira.

DUSMINGUET "SONAJEROS" 

martes, enero 03, 2012

Las margaritas florecen en invierno


"El auténtico milagro es caminar sobre la tierra"
                                                               Lin Chi

"Es entonces cuando son verdaderamente monjes, cuando viven del trabajo de sus manos"

"Otiositas inimica est animae et idem certis temporibus occupari debent frates in labore manuum..."
("La ociosidad es enemiga del alma, por eso los hermanos deben entregarse en determinados momentos al trabajo manual...")
                                                                                  Regla 48 de los Monjes Benedictinos

Hoy llegué a casa, y el campo olía a margaritas. Sobre el verde de la pradera invernal grupos de margaritas blancas refulgían como soles. Las margaritas se abren con el sol, por la noche cierran sus pétalos para dormir.

No es tiempo de margaritas, las margaritas florecen en primavera.

Pero hoy las praderas de casa olían a margaritas.

Estuve podando unos cuantos árboles, me da pena cuando los podo, pero es necesario.

Recogí estiércol de la cuadra de Coquelico, y repartí algo de abono entre los pequeños frutales, y entre los árboles recién podados.

Las gallinas iban de arbolillo en arbolillo removiendo el estiércol. Felices. El gallo cantaba a grito pelado. Las gallinas removían la tierra con sus patitas buscando "bishitos".

Cada vez que voy planto unos arbolillos, es tiempo de plantar; planté cinco encinas. Coquelico, atada en medio de la pradera me miraba y rebuznaba.

Repasé las estacas que sujetan a los olivillos para que estén verticales, volví atar algunos olivillos. Crecen cada día, apaciblemente, hacia el cielo. El verdor de sus hojas es más oscuro en invierno.

Apilé paja en los comederos de Coquelico, lentamente. Me encanta manejar la paja con la horca, que es la herramienta  que parece un tridente, pero con cinco puntas, con la que manejas fácilmente la paja, así como el estiércol.
Parezco un Poseidón con un tridente en la mano dentro del pajar de la casa de la pradera.

Seguí construyendo una puerta ganadera que hago poco a poco. Cortar palos de eucalipto y de mimosa que traje del bosque, adecuarlo a la cerca, coserlo con las cuerdas que envolvían las balas de paja, unas cuerdas negras, las cuales guardo para cualquier apaño. Es lento coser y coser los palos rectos que antes he limpiado de ramitas con el hacha, me centro mucho en coser, hay que mantener la tensión del cosido con la madera y la cerca de metal.

Como premio a la mañana de labores de campo, Coquelico, el Prana y yo nos fuimos a andar por los caminos a paso meditativo.

No vi las margaritas en los caminos pero hacía un sol extraordinario y no me cruce con nadie. Sólo los tres.

Al volver a casa, las praderas refulgían como soles por las margaritas, su olor me llenaba mientras subía para casa.

Las praderas llenas de margaritas. Un invierno primaveral. Un silencio maravilloso.

Minha galera-Manu Chao 

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