domingo, marzo 18, 2012

Un jazmín amarillo y el canto de los jilgueros


"Con una guitarra sin cuerdas se toca la música de la primavera; y sus notas se expanden a través de las edades" 
                    Trân Thai Tông

A finales de invierno florece el jazmín amarillo. Según avanzan las semanas las florecillas pasan por varias tonalidades, y ahora con el inicio de la primavera sus flores alegran  como un sol que ilumina la entrada de casa.

Los árboles frutales que planté hace unos meses están echando flores blancas y moradas, son preciosas y delicadas. En aquellos arbolillos que todavía no han echado las flores voy asomándome permanentemente para ver los capullos que salen de las ramas de donde nacerán las flores o pequeñas hojitas. Me hace mucha ilusión.

Todos los años es una  sorpresa observar como los arboles, pelados de hojas y flores en invierno se pueblan de colores y verdores. Me alucina.

Las moreras ya han sacado sus pequeñas hojas minúsculas.  Planté seis en diferentes lugares del campo, en grupos de tres. En una zona donde da más el sol ya han brotado las hojitas, en la zona sombría yo creo que nacerán a lo largo de la semana.

Estoy expectante de los aguacates, que una helada de invierno oscureció, pero que ahora parece que el sol les está alegrando y van recuperando su color. Son dos arbolillos pequeños, que van saliendo adelante en una tierra dura en una climatología que no es la suya.

Y las encinitas, crecen, lentas pero van.

Es tiempo de recoger la cuadra, de ir poco a poco preparando el estiércol que ha ido dejando Coquelico en invierno. Con la carretilla voy haciendo viajes entre los arboles. La paja más suave la dejo alrededor del árbol que es la paja que va desechando la burra. El estiércol más fuerte lo llevo a la estercolero para que se vaya haciendo lentamente.

Sigo trabajando a Coquelico, es decir sigo con su doma, ya escribiré sobre ello, ahora consiste en que cargue peso, y la hago llevar en pequeños viajes leña que cortaron los leñadores a la leñera.

Todo el campo es un piar y piar de pájaros, están alborotados, felices de la llegada de la primavera, felices de su libertad. Les dejo pan y hay muchísimos por casa. Muchas veces me siento al sol, y les oigo, sólo les oigo, con los ojos cerrados. Simplemente feliz sintiendo el aire, el sol, y a las aves.

Ahora estoy preparando el riego por goteo, es una aventura nueva. Y todo ha sido un continuo preguntar y aprender. Todavía me queda mucho para acabar.

Hay muchos jilgueros, los distingo por el canto. Me maravilla el canto del jilguero.

En Huelva capital cuando ando por las calles, mis oídos como un radar van buscando su canto, y es increíble, los hay por todos lados, me llena el corazón oírlos.

Creo que es importante tener el alma abierta a las sorpresas de la existencia, no perder la curiosidad de la niñez, todo es un hermoso descubrir, un juego el del vivir.

Sade- "Kiss of Life"





sábado, marzo 17, 2012

Pan de pueblo, pan precocido


"Pan de ayer y vino de antaño mantienen al hombre sano"
                                                         Refranero español

Cada lunes cuando voy al campo por la mañana, me detengo en una panadería. Se encuentra ubicada en una nave en el camino que lleva a casa del campo,y reparten pan a muchas panaderías de los pueblos de la zona e incluso a Huelva capital.

 El panadero suele trabajar por la noche, toda la noche, mientras todos dormimos, luego sobre las cinco de la mañana entra otro turno, que es quien hace el reparto o atiende en el mostrador.

  Hay panes de todo tipo, son maravillosos: carrillos , bollas, bollitos, chapatas, bolitas, serranitos, pepitos, baguetinas, integrales, barras anchas, vienas grandes y chicas, pan de pueblo (hogaza) grande y mediana, barras de cocodrilo, pescaditos, roscos con aceite.  A mi me gusta muchisimo la hogaza grande de pueblo, con esa miga tan rica. Es un pan delicioso, todos los panes se realizan como se ha hecho el pan toda la vida: harina, levadura, sal y agua.

Desde hace un tiempo el panadero se encuentra profundamente preocupado. El pan precocido arrasa. Ya sabemos, el pan de tres por uno, que no es un pan fresco, es un "hazlo tu mismo", y a cualquier local le proporcionan un pequeño horno donde mete el pan precocido que traen en camiones de congelado, y cualquier local se convierte en panadería. Es un modo de atraer clientela, también un modo rápido y ecónomico de producir y consumir.

En Huelva capital, en el barrio donde vivo había dos hornos de pan, ya han cerrado uno. En el otro cada vez producen menos pan, y ya van al precocido. Cuando voy a comprar el pan siempre digo lo mismo:

-Por favor dame pan-pan.-en la vitrina todos son panes relucientes y no sabría distinguir entre uno y otro a primera vista-.

- Tienes el bollito que es lo que hemos hecho hoy y la viena-

 La mujer me lo dice con pena señalandolos, a ella le alucina que pida pan-pan, ya no se pide. En la vitrina el pan-pan se encuentra arrinconado y siempre en los rincones hay algún pan de los que busco, el pan precocido domina visualmente. Es más barato.

-Dame dos vienas de pan-pan.

La panadera me dice que le pasa lo mismo con los dulces, que ella cuando hace dulces usa ingredientes de verdad, no busca un ahorro de costes, pero que los dulces prefabricados a mogollón arrasan, lo mismo que el pan precocido y no sabe que hacer.

Lo que esta claro es que estos nuevos panes rápidos no son nada parecido al pan de siempre. Pero la prisa, la maldita prisa hace que ese tres por uno convierta en panadero a cualquiera, que te pone una baguette caliente y te lo comes pero ni sabes lo que comes.

Cada uno puede comer lo que desee, eso está claro. Pero el pan, algo tan sagrado y ancestral como el pan, también esta sucumbiendo al mercado, al consumo inconsciente.

A mi me asombra mucho eso de comer de microondas y de platos precocinados. He comentado alguna vez que me gusta elegir lo que como, recorrer pequeñas tiendas o localizar personas que tengan huerto, en lo posible; y si voy a un supermercado soy muy selectivo, de modo que elijo claramente y con espacio, tiempo y cariño lo que como, y luego en casa lo preparo apaciblemente, o yo o mi pareja, a modo tranquilo, es decir si es ensalada, todo cortado con cariño, así como todo aquello que comemos. Nos gustan mucho los potajes, los pucheros, es decir comidas realizadas con lentitud y tranquilidad.

Me sorprende tanto que vendan ya los bocadillos precongelados, la pizza precongelada, el pollo asado, la ensaladilla, el gazpacho, el zumo de naranja, lo que sea. Y que tengamos inoculada la idea que no tenemos tiempo y que es necesaria toda esta cadena de consumo para tener tiempo.

¿Tiempo para qué?

Prisa para trabajar, prisa para hipotecarnos, prisa para hablar, para pensar, para amar, prisa al andar, prisa al ir o al volver, tanta prisa que no te oigo, prisa para comer, para ducharnos, prisa, prisa, prisa.

Hubo un tiempo que había ríos, ahora es difícil encontrar alguno no contaminado, pero todavía resisten y fluyen sin prisa. Me gusta oír su fluir.

Joe Cocker-Feelin´ Alright

miércoles, marzo 14, 2012

Un pequeño altar y el rito de la presencia


"Sacralizar": Atribuir carácter sagrado a lo que no lo tenía.
                                                                              Real Academia Española de la Lengua

Me gusta crear pequeños altares allí donde vivo, o allá donde voy.

De lo contacto con lo íntimo en la práctica de yoga, surge una relación de permanente sorpresa y disfrute con la vida, de un amor profundo hacia la existencia.

Los pequeños altares me dan paz, alegría y me recuerdan el trabajo de "estar presente", de conexión con aquello que me alimenta, que me nutre, que me da alegría y paz.

En este "altarsito", hay un buda: es una figura que para mi simboliza y me transmite una permanente paz y profunda sabiduría, y me gusta meditar teniéndolo cerca.

Hay unas flores que he recogido del campo, es la sonrisa de colores de la naturaleza a mi lado.

Están mis compañeros los burritos, que tanta compañía me hacen con su empatia, simbolizan a mis hermanos los animales.

La figura de bronce es Krisna tocando la flauta, que para mi simboliza la dulzura que he de poner en mi trabajo interno para ir domando a la vaquita: mis automatismos, mis miedos, mis felicidades, etc; todo aquello que he de ir aprendiendo a llevar ligero para andar por la vida disfrutando de ella.

A veces tengo una campana al lado del pequeño "altarsito". Pues de vez en cuando me detengo, acaricio las flores y toco la campana, y al tocarla ello me da presencia.  Me trae a lo que soy. Presencia es hacerse presente en ese instante, e internamente repito alguna frase del algún trabajo interno que este haciendo ese mes o esa semana, por ejemplo " es hermoso profundizar en ser amoroso y en ser feliz".

Otras veces le enciendo un incienso, y el olor suave se esparce por la casa, y es como esparcir la paz a mi hogar.

 Me gusta crear las condiciones internas, y externas que me recuerden que delante mio hay una vida bellisima, sólo he de recordarlo, y no caer en las nubes de la inconsciencia.

Sacralizar la vida es estar presente a ella, es intimar y fluir con la existencia, es respirar a la gracia de estar vivo.

Niña Pastori-"Cuando nadie me ve"


domingo, marzo 04, 2012

Por las nubes pero en positivo


 "Por lo tanto, sopesa la esperanza y el temor, y siempre que la decisión sea del todo dudosa, decídete en tu favor: confía en lo que más te agrade. Aún cuando el miedo consiguiere más votos, inclínate no menos del lado contrario, deja de angustiarte y recuerda constantemente esta idea: que la mayor parte de los humanos se exasperan e inquietan, por más que no sufran mal alguno ni con seguridad lo vayan a sufrir."
                      Libro II, Epíst.13; "Epístolas morales a Lucilio" de Séneca

Hemos hablado mucho de como el yoga te lleva una y otra vez al presente. Es importante vivir el presente, por ejemplo, para no perderte lo que tienes delante. Seguiré repitiéndolo, me parece importante.

Hablaba el otro día con una amiga, su vecina le había dicho esa mañana que había un poco de humedad en una pared de su casa que daba a la cocina de mi amiga. Mi amiga me comentaba el tema y me decía:

-Voy a tener que llamar al fontanero, seguro que me va cobrar un montón, y si tiene que abrir la pared para descubrir la fuga de agua me va llenar la cocina de polvo, y las tuberías son tan viejas que tendré que cambiar toda la instalación, y voy a tener que estar toda la tarde atenta a lo que haga porque seguro que lo hace mal, y espero que pueda quitar los azulejos de la cocina adecuadamente, son muy valiosos, posiblemente se le rompa uno, y ¿entonces que haré? ¿cómo podré conseguir otro azulejo?, ¿y si la fuga es muy grande? ¿qué voy hacer?, y la vecina no va parar de llamarme hasta que arregle la pared, y el seguro, tengo que llamar al seguro, y son unos bribones, al final tendré que poner todo de mi bolsillo, estoy convencida. -Todo ello me lo decía angustiada, infeliz, con cara de tener un problema inmenso-.

-María me parecen demasiados problemas por una humedad, porque no esperas a ver que ocurre, seguro que todo va ir bien, -le dije-.

Vivimos muchas veces proyectando, y nuestro presente queda plenamente absorbido por situaciones, pequeños dramas, problemas inventados, diálogos inexistentes, plenas ficciones que simplemente no existen, y todo ello nos amordaza, nos paraliza, toda esa proyección elimina el instante, lo espontaneo, y no nos deja ni espacio para adaptarnos, para vivir ese presente continuo de lo que va ocurriendo.

Es importante prestar atención al presente, eso significa prestar atención a lo que vives en cada momento. No es fácil, pero como todo, sólo hay que practicarlo. Para practicarlo un buen modo es simplemente respirar y volver al aquí y al ahora. O educar nuestra atención de otro modo.

Creo que también tenemos capacidad de poblar nuestra atención de flores hermosas, de pensamientos positivos, y no dejarnos arrastrar una y otra vez a situaciones que simplemente no existen, o que simplemente dejamos que  nuestra interpretación de la realidad nos arrastre una y otra vez hacia nubes que nos nublan.

Nubes, siempre las hay, pero podemos elegir sobre cual queremos poblar, a cuales queremos mirar, por cuales nos queremos dejar envolver. Y luego cabe respirar, usar la respiración como ancla del presente, educar la atención para vivir menos proyectado y más en real. Y si nos proyectamos, ¿porqué no hacerlo más en positivo?

Posiblemente la humedad en la pared sea una magnífica oportunidad para disfrutar de muchas situaciones, sólo cabe practicarlo con una sonrisa en el corazón.

"Kothbiro"-Ayub Ogada

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