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martes, octubre 02, 2018

Mente condicionada y meditación





 -Papito, ¿cuando me vas a poder cargar?
Estás siempre malito en la cama.
-Amor, ya estoy más de pie.
¿O no me sientes ahora?
Estoy aquí contigo, a tu lado.
                                                Alba y su papá 


-Te noto muy zen.
-Sí, lo estoy.
Estoy vivo,
y ya puedo estar de pie algo más.
                                               Carlos


"Cuando una mente refrenada por la práctica del Yoga se serena,
 y en el momento en que uno,
viendo el Sí mediante el sí,
encuentra su contento únicamente en el Sí" 
                                                 Bhagabad Gita 6/20

Volvamos a hablar de ciertos temas y sumemos otros, y quizás veamos que sí, que tenemos ahí respuestas a algunas preguntas sobre el misterio de la vida, y ello nos pueda ayudar si estamos realizando un camino interior o deseamos empezar a andar. Algo de desbroce en el bosque de nosotros mismos, bajo el prisma de lo andado estos años por mi parte.

El yoga, al ayudarnos a ampliar el campo de conciencia y sacar a la luz cualidades intrínsecas a la vida, nos va mostrando el camino hacia una calma despierta.

Si practicamos zen, nos ayuda de un modo muy real a vaciarnos de lo muerto en nuestra mente, y nos muestra una realidad pelada de una sorprendente belleza.

Si practicamos el Tao, el aprender a fluir con una determinada energía, nos muestra una fuerza que emana de la vida en una suavidad humorística, y con un enraizamiento sorprendente ante las olas de la vida, es un surfeo hermoso.

Si practicamos budismo, su capacidad de penetración en la mente acompañados de la mano de un corazón compasivo confluyen mostrándonos un ser humano muy tierno.

Todas estas disciplinas a lo largo de la historia se han alimentado unas de otras, se han ayudado, y se han hermanado para mostrar que la vida es algo maravilloso, y que hay algo más que una mente sujeta a condiciones, o una mente corrupta, o una mente no aprovechada adecuadamente, o una mente egoísta. Nos han mostrado modos de aprender cualidades que emanan de su propia práctica al ser todas disciplinas experienciales, basadas en la propia experiencia del practicante. Nos han enseñado que el camino se encuentra lleno de obstáculos y que eso es maravilloso.

Todas se aúnan en el aspecto meditativo, por ejemplo, el yoga. Ya Patañjali nos decía que su sentido, ya sean las posturas o todo lo que tú quieras, es llegar de determinado modo o estado de ser a la meditación, por lo menos como base para ulteriores experiencias. En el zen, hay que sentarse con dos narices a meditar, y el ritual se convierte en algo fresco. El Tai Chi, como reflejo del Tao, es una meditación en movimiento, lo mismo que la vida. Y en el budismo igualmente la base es la meditación con un profundo sentido ético y de responsabilidad.

Meditar es aprender a sentarse y verse. Observaremos que nos cuesta mucho vernos, pues todo es una amalgama de pensamientos, emociones... Es que el primer paso es aprender a ver esa amalgama que eres tú en unas condiciones de calma, y eso es largo de conseguir. Nos daremos cuenta de qué nos componemos, cómo somos, cómo actuamos, cómo pensamos, e irá fortaleciéndose dentro de nosotros una calma silenciosa que está viva, pues esa calma silenciosa viva tiene un corazón que ve más claro, tras drenar tanta convulsión en la que nado cómodamente. 

Es decir, yo no puedo decirme que soy la viva calma y luego ser un egoísta o un cabronazo, simplemente, me sigo engañando y lo que hago es lo contrario, fortalecer en una calma muerta lo que era antes. Quiero decir con esto que el trabajo, la displina de la meditación muestra sus progresos en mi modo de ser como persona, y no hay nadie que me juzgue, pues no hay nada que juzgar, soy yo el que he de verme, y el que he de ir viendo cómo soy, e ir penetrando en las claridades de un modo adaptativo y sutil.  Es un camino arduo, pues a una mente sujeta a tantas condiciones, es decir, sujeta a condiciones de verme bajo mis lastres habituales, y mi codicia y egoísmo habituales, o mis deseos o ira o reactividades habituales, o bajo las condiciones educacionales, o culturales que tenga cada uno… a esa mente, digo, le resulta fastidioso encontrar claridades. También hemos de sumar la parte no consciente que se muestra en la meditación, y donde vemos cómo maneja nuestro presente a su antojo. Todo ello, a mi parecer, es maravilloso. Así somos, y encontrar el camino en el bosque no es fácil. ¿Quién ha dicho que lo fuera? Si lo fácil es poner mi vida en una red social o una fotito  para que me vean, y esperar a que me pongan un me gusta, o hacer el tonto por wasap o cualquier pantalla estúpida. Es muy triste, pero así es.

Os aseguro que, según vayais encontrando claridades, vais a sentir cambios importantes en vuestra vida, y como he dicho muchas veces en el blog, nacen cualidades que nos hacen menos egoístas, menos codiciosos, no de dinero, sino de emociones y muchas más historias; menos dependientes; simplemente nos hacen mejores seres humanos, como digo últimamente, es decir, más libres, que no significa hacer lo que uno quiera; significa tener mayor claridad hacia la vida con una base firme en presencia.

Si alcanzo una estabilidad en las claridades y en las cualidades que nacen de estar sentado meditando o de mi propio trabajo interior, se nota, insisto, se nota de inmediato, y el primero que lo nota es uno mismo. Es decir, en claridad no hay engaño, hay claridad, por tanto soy yo mismo el que me muevo en ese pequeño despertar, no mi vecino. Eso sí, según yo interprete y actúe con mi vecino veré si tengo claro la claridad o sigo en las mismas.

Probemos, sólo hay que sentarse y verse, y luego actuar con el sentido de responsabilidad y ética que surge de ese sentar. Lo demás es paja, paja de la buena, que solo arde sin parar hacia ningún lado.

Artículo escrito por Carlos Serratacó

Bomba Estéreo-"El Alma y el Cuerpo"

 y "To My Love"

y para la indecisión pa verse, una meditación pa´practicar

Meditación del octuple sendero bribón

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva



viernes, mayo 25, 2018

El silencio



"Lo importante es jugar, papito, no ganar”
Alba

"El vencedor está sembrando odio
porque el perdedor sufre.
Que abandonemos la ganancia y la pérdida
y encontremos la alegría"
Buda

"Todo es Brahma"
Carlos


Un modo de darnos cuenta de que hay una progresión en nuestra práctica de yoga es que surge el silencio dentro de nosotros mismos. Ante todo cada uno siente su satya, por tanto, cada uno puede experimentar el silencio del modo que quiera. A mí me hace gracia que se crea que el yoga son sólo posturas y que dichas posturas han de ser perfectas. Lo curioso es que llevo años repitiéndolo; es inútil, la periferia, que llamo, la convulsión del ego nos lleva una y otra vez hacia la oscuridad. Es mi punto de vista y, como tal, lo comento en el blog. Para llegar al silencio, hay que reconocerse y aprender a silenciar lo que haya que silenciar en todos los estratos. La postura sólo muestra al profesorado que lo sabe vislumbrar el alma del alumnado, y es su responsabilidad dar las señales que su satya le muestra y que le señala del modo que vea más conveniente.

Avidya, la ignorancia, es experta en camuflarse, pues siempre permanece. Que cada uno resquebraje sus corazas y que cada uno encuentre su silencio.

La realidad en el silencio se encuentra en lo más hondo y sólo se accede mediante el silencio de la calma. Allí nace todo, como tal es inabarcable, es horizonte. Yo lo llamo "permanecer en la estepa"; es una estepa donde todo es horizonte y asentarse es un continuo trabajo interno, un continuo sadhana.

Para mí el yoga no son posturas, es espíritu. Para atisbar, hay que ir silenciando la periferia plagada de una mente caprichosa; unas emociones que nos apegan; unos gestos que nos muestran cuando lo que digo o hablo no se corresponde con el gesto; es la propia respiración la que nos habla de nuestro silencio.

La periferia en la convulsión de sus patrones habituales nos hace creer que estamos sujetos a algo. Es cómodo estar ahí pero, por otro lado, resulta que la inercia no nos deja ser lo que somos, y lo que somos no es lo que creemos ser.

El silencio como tal nos da pistas de lo que somos, pues el único modo de vivir el silencio es profundizar, es hacia dentro, no tiene nada que ver con el ruido, o con los patrones habituales.

El ruido engaña. Hablo de ruido interno, de ruido mental, de ruidos que nos impiden vislumbrar el potencial que tenemos como seres humanos, en la calma y en paz dentro de lo posible.

El silencio es primigenio y te va empapando. Bucear en la estepa implica hacerlo en plena y absoluta soledad y eso es jodido. Resulta más fácil todo lo demás.

El silencio nos limpia y nos va regenerando en el ajuste continuo de ser uno mismo, y ahí se encuentra el darnos cuenta, pues si nos damos cuenta que siempre giramos en el mismo sentido dentro de la peonza de la vida, seguimos en la periferia.

Habitualmente pregunto al alumnado: y tú, ¿de qué te alimentas?

Creo que, si bebemos del silencio, nuestra mirada va a resultar más fresca y, sobre todo, más real sobre lo que somos como seres humanos, pues entiendo que por lo menos yo, Carlos, no estoy en la tierra para dedicar mi tiempo a que me vean y alimentar un espejo perfecto, sino para otra cosa; eso es periferia, eso es que el espejo donde me miro se encuentra con la niebla de avidya, por ejemplo.

Hay que educar a domar la distracción, igual que se cepilla a uno de mis amados burros, en amor.

El yoga se muestra en lo cotidiano, no en la postura. Resulta absurdo que uno pueda ser profesor de yoga si es incapaz de verse, y encima tener la supuesta valentía de dar clase. ¿Qué muestro en clase?

¿El espejo, la periferia, el avidya perpetuo? ¿O muestro la presencia de mi silencio, que no se muestra, simplemente está, pues surge de dentro sin buscarlo? Resulta esencial la no meta, la no acción hacia el fruto, pues así no aparece el fruto.

Es importante avanzar desde la periferia reconociendo los pequeños espacios de silencio para ir progresando, sintiendo desde mi propia ética interna hacia dónde voy.

Está claro que, aunque dé en este artículo opiniones personales, eso no es la verdad, cada uno tiene su camino, pues el camino es plenamente personal y único.

Resulta imposible transmitir al alumnado el silencio, pero sí cabe señalar vías recorridas. Luego, que cada uno experimente, pues el silencio es pura experiencia de lucidez. Un buen modo de darme cuenta es ver si soy capaz de discernir.

El silencio es desprendimiento, es rendición, y el pretender acumular lo que sea dentro de mí e ir hacia el silencio es incompatible. Entiendo que la rendición es corazón y amor, y ello, igualmente, sólo puede ser experimentado por cada uno.

Al silencio, entonces, se va llegando de modo progresivo, entran en juego todos los factores de mi vida, es decir, cómo vivo como persona, y ello lo muestra mi karma. Por tanto, es un trabajo arduo.

Como decía, el silencio es primigenio, y por eso es raíz. Volvemos a la pregunta anterior: ¿cómo me alimento? Y no hablo de nutrirse de comida, hablo de alimentarse en lo vital: lo que pienso, lo que siento, cómo actúo, cómo es mi cotidiano.


El silencio no tiene identificación, es silencio. Según progresamos, uno es desde el silencio y, para ello, aprender a trascender es importante.


      Bomba Estéreo- "Soy Yo"

Artículo escrito por Carlos Serratacó


domingo, abril 30, 2017

Soledad y percepción en yoga, el sosiego de ser uno mismo.


Soledad y percepción en yoga, el sosiego de ser uno mismo


"Conocer lo que no se conoce, comprender lo que no se comprende, profundizar en lo que ya se conoce"
                                                                                             Desikachar

                       "Papito, tú subes en esa mariposa y yo en la de al lado, y así volamos juntos"
                                                                                                                                           Alba

El yoga tiene un aspecto esencial; según avanzas en él, tienes menos posibilidades de escape de verte a ti mismo. 

En nuestra sociedad actual es complicado convivir con uno mismo, o mejor dicho, de degustarse en el silencio enriquecedor de descubrirse en el misterio de la vida, de penetrar en algo más que no sea la persecución sistemática de ilusiones.

Correr y correr, correr y correr... ¿tras de qué? Ha surgido un nuevo dios omnisciente: la pantalla que jamás descansa. Valores ancestrales van desapareciendo. Hay dificultades de enraizamiento y crecimiento ante tanta dispersión interna. Los estímulos son infinitos y mutan convirtiéndose en parásitos. En realidad son capas y capas que nos impiden vernos en nuestra desnudez de seres humanos, con nuestro amor, con nuestro dolor.

Se vende la inmediatez como si fuera la inmortalidad perenne. Llenos de estar disponibles siempre. 

En el yoga resulta muy importante la pausa. Me detengo, me observo, me miro, me siento. Mi percepción va adquiriendo otra perspectiva. Lentamente se va pasando de vivir hacia fuera, con la mente desbocada de un lugar a otro, a una mente poco a poco más calmada donde el descubrimiento de mirar hacia dentro, de percibirte hacia ti mismo, cambia toda la percepción de la realidad de quién eres y lo que percibes en el exterior.

Para empezar, todo consiste en detenerse. Por ejemplo, uno puede meditar. Solo ha de sentarse para empezar, nada más. Van a surgir dificultades, claro, eso es lo interesante. Y las respuestas van a surgir, simplemente, de seguir sentados todos los días un poco. La mente querrá salir corriendo tras algún estímulo, el cuerpo se quejará, todo va a resultar incomodo. 

Solo hay que seguir sentado. En soledad contigo, con nadie más, solo contigo.

Entonces un día degustarás la pausa, la pausa de percibirte estando contigo. En cuanto notes la pausa va a aparecer una puerta. Si persistes, se abrirá. Tras ella, estás tú, y si sigues en pausa, se te irá revelando lo que eres y lo que no.

Ya podrás meditar de pie, sentado, o como quieras, pues tu soledad siempre va a ir contigo, así como su hermano, el sosiego.

Es importante aprender a percibirse en humildad, pues, desinfladas las ilusiones, surgen obstáculos, pero no importa, solo hay que seguir ahí, perseverante, regular, impecable.

De lo que hemos comentado hasta ahora hay un aspecto importante, uno lo realiza en soledad. Es importante convivirse de un modo creativo, vivo, llenos de la dicha de la aceptación de ser uno consigo mismo.

Solemos apoyarnos en el otro o en los otros para ser, aquí consiste en penetrar, percibirse en uno para descubrir la experiencia de ser uno percibiéndote siendo.

Según te entrenas en soledad en la percepción de ti mismo, tu propia mente y percepción se agudizan, es decir, se hacen más afiladas. Eso significa que, entre el barullo, te resulta más fácil distinguir la claridad en ti mismo. Y con paciencia la mente y la percepción se convierten en herramientas que te ayudan a comprenderte y a comprender el mundo de un modo diferente, donde la experiencia de la propia percepción amplía enormemente tu capacidad de discernir, de discernirte.

Es hermoso el sosiego de ser, la realidad de sentirte en calma contigo, de darte cuenta de que según tu percepción y tu soledad son más creativas, tú te conviertes en un ser cada vez más sensible, más vulnerable, más frágil.

Y la fortaleza es tu fragilidad, y esa soledad fructífera solo quieres compartirla amando desde tu sensibilidad, pues el misterio te va enseñando flores y tú solo quieres regar el mundo de flores, quieres acariciar con tus manos las manos, mirar a los ojos, y compartir lo que eres ahora, en presente.

Esa mirada inicial de la percepción hacia ti mismo se transforma, ya no funciona de fuera hacia dentro, ahora eres tú, como un sol que brilla, el que percibe en libertad consciente los claros y las nieblas, consciente de estar vivo en ti. Te conviertes en faro de tu vida que ilumina tu existencia y, en ese emitir, haces partícipe a otros seres humanos de tu fragilidad, de tus miedos, de tus esperanzas, de tu alegría, con la mirada al frente pero el corazón rendido en aceptación.


Stevie Wonder-"Uptight"

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Asociación Onubense de Yoga
Huelva, Abril 2017

lunes, mayo 26, 2014

Habitando la felicidad




"-¿Es esto la felicidad?
-Sí, como ves, así es, no hace falta más."
 Conversaciones en un parque de Huelva mirando las musarañas.


Normalmente suelo comentar de vez en cuando con los alumnos antes de  las clases cualquier tema que me parece interesante para todos y que nos permita comprender un poco más. El otro día hablábamos en clase:

-Bueno, solemos empezar las clases meditando, y muchas veces os hago preguntas sobre lo que sentís, sobre la meditación o sobre lo que vaya surgiendo de yoga. Hoy os voy a volver a preguntar sobre la meditación... Bien, nos sentamos, cerramos los ojos, ¿y qué? ¿Qué pasa?¿O no pasa nada?

-Trato de no pensar -dice un alumno.
-Bueno, eso es un poco complicado ¿no? -le digo -. Bien, cerramos los ojos, ¿y qué?

-Pues yo desconecto -dice otro alumno.
-¿De qué desconectas? Bien, cerramos los ojos, ¿y qué?

-Yo siento el cuerpo  -dice un tercero.
-Genial, sientes el cuerpo, cuéntame algo...
-Procuro sentir mi cuerpo...
-Maravilloso, dime más...
-Me acomodo.
-¿Te pones cómodo en postura entonces? ¿Te ajustas internamente?
-Sí.
-Eso del cuerpo, ¿qué es lo que sientes?
-Siento las piernas, la columna, la cabeza...
-Cuéntame algo más, por ejemplo, ¿te pesa el cuerpo como cuando empezaste hace dos años, o te sientes más ligero?
-Me siento más ligero.
-Genial, ¿estás más cómodo en tu cuerpo, no?
-Sí.

-Bueno, volvamos al inicio. Nos sentamos a meditar. Cerramos los ojos. Contadme más...

-Yo observo mis pensamientos  -dice otro alumno
-Estupendo... ¿y?
-Trato de no irme con ellos, me fijo en mi respiración.
-Anda, qué bien.  Es decir, llega algo, lo observas y dejas que se vaya, ¿es así? Y te mantienes en tu respiración.
-Sí, unas veces me cuesta mucho y otras no...
-Pero ahora eres capaz de estar sentado, observar y no salir corriendo, ¿es esto cierto?
-Sí.
-Es decir, ahora estas cómodo con más facilidad con tus pensamientos, tus emociones, con tu respiración... Los observas... Si quisieras, eres capaz de darles nombre a esos pensamientos.... Si te embarga una emoción, por ejemplo, sabes ponerle un nombre y, ¡anda!, eres capaz de mantenerte observando sin verte arrastrado por ellos, aunque sea un rato… ¡coño y te respiras! Qué alucine, ¿no? Respirarse, sentir la vida.

Como veis, a lo largo de estos meses habéis sido constantes, disciplinados en vuestra practica, no habéis desfallecido y han ocurrido pequeñas cosas en apariencia sin sentido, pero son muy importantes, son lo que denomino los pequeños milagros que nos crean las condiciones de felicidad.

Resulta que estamos cómodos con nuestro cuerpo, además lo siento como cuerpo, no lo imagino. Esto es muy importante: es diferente imaginar, fantasear sobre el cuerpo, que sentirlo. Eso se llama "la realidad del cuerpo": el cuerpo ya no es solo referencia de placer o dolor, nos está diciendo muchas más cosas, se ha hecho amigo nuestro, estamos cómodos, nos sentimos confortables con él, es una ancla de felicidad.

Me comentáis que si os distraéis mediante la respiración volvéis a prestar atención: a eso lo podemos llamar "recuperar el hilo de la existencia", volvemos a nosotros y eso es un milagro bellísimo. Resulta que ya no andamos tan perdidos en el olvido de no estar atentos, ya no andamos tan perdidos entre tantas distracciones en un bosque sin luz, donde no sabemos el camino que pisamos.

Me habláis de que observáis el caudal de pensamientos, de emociones… Decíamos que con eso ya estamos aprendiendo a ponerles nombre. Si nos embarga una sensación de cualquier característica sabemos, sentimos por qué es y no os dejáis arrastrar por ese caudal o tsunami de pensamientos y emociones. Se ha producido otro milagro maravilloso, estoy aprendiendo a tener espacio interior, estoy aprendiendo a ser libre, pues elijo. A eso se llama "descernir libremente mi espacio de libertad".

Entonces, solo de estar sentados, junto con nuestra práctica de yoga, con nuestra regularidad, con todo ello, se están produciendo milagros. Jopé, con la que está cayendo y resulta que todo ello me hace feliz, ¿no? Pues vivir en el cuerpo, vivir en la respiración y vivir en la mente significa vivir despierto, despierto "al presente de nuestra vida", que es lo más hermoso que hay. Además ¿no estamos cómodos, no nos sentimos confortables con ello? ¿No siento más amabilidad hacia mí mismo, hacia mi cuerpo, hacia mis pensamientos, hacia mis emociones, hacia mi respiración?

La amabilidad hacia uno mismo es una de las semillas más poderosas del amor. Persistamos y, entonces, ese caudal lo alimentaremos de amor y todo ello, gota a gota, paso a paso, nos permitirá vivir despiertos hacia la felicidad de la existencia.


Todo este andar, todo este camino nos está enseñando a vivir en nosotros: a eso se llama "habitar en la felicidad andando por el bosque sabiendo dónde pones los pies".



sábado, septiembre 21, 2013

¿Qué es la meditación?






Confucio dijo: "Yo soy más o menos como los demás hombres en cuanto al conocimiento de los textos, pero aún no poseo la capacidad que tiene el hombre superior de poner en práctica lo que cree." Libro VII- XXXII de Los Cuatro Libros

Me piden unas notas sobre ¿Qué es la meditación? ufffffffffff...
La meditación es tantas historias y a la vez no es nada de lo que tu mente cree que realmente  es que he dudado mucho en escribir algunas notas sobre la meditación o una introducción sobre ella. No creo mucho en las explicaciones con respecto a la meditación. Por un lado creo que es inútil, soy como muy zen en este tema,  así que empezaría con:

“¿Quieres saber  qué es meditar?
Pues siéntate y medita
(Y cierra el pico)
A lo lejos se oye a la alondra cantar”

Voy a decir frases que se me ocurren con la meditación:

La meditación es tu espíritu
La meditación es una flor
La meditación es el silencio
La meditación es un centro
La meditación es la paz
La meditación es la claridad
La meditación es el descanso
La meditación es la libertad
La meditación es atención
La meditación es amor
La meditación es despertar al que observa
La meditación no es nada de lo que digo

Desde que el hombre es hombre se medita. En todas las culturas de la antigüedad se practicaba meditación. Pues al conectar con tu interior conectas con la existencia, con tu alma y con el alma de la tierra. El conectar con tu interior simplemente “te das cuenta” y con eso es suficiente, no te hace falta más.

En el mundo materialista en el cual vivimos resulta difícil de encajar la meditación. ¿Cómo me voy a sentar a pensar en las musarañas con todo lo que tengo que hacer, que  producir, que luchar? "Además no me divierte, eso de sentarse es aburrido".

Bien pues según meditas te vas haciendo más consciente que todo no es tan complicado. Es un modo de restablecer la unidad que hay en ti.

Es una puerta al maravilloso y bellísimo silencio que se encuentra en nuestro interior, un silencio que abruma. Es un modo de aprender a vivir en calma y de disfrutar de cada momento de la existencia. Es una forma maravillosa de vivir presente en tu presente y de ser consciente cada momento de tu presente. Eso es extraordinario pues vives tu vida dándote cuenta.

Es dar luz la oscuridad que hay en ti, por eso cuando uno medita, gana claridad. Se enciende un foco, y ese foco te muestra tu vida, tus actos y lo que eres. Y es más fácil vivir con luz, que a oscuras. Ligero que denso.

Te das cuenta que tienes capacidad para elegir dentro de ti, es decir ganas distancia con tu mente, por tanto, dejas de ser esclavo. Si la mente genera pensamientos ligados a las emociones, pues ganas libertad emocional.

La meditación muestra la intuición que hay en ti, la intuición que ha desaparecido por el materialismo del que hablábamos antes. Es hermoso sentir la intuición de cada uno, te ayuda a vivir teniendo la confianza en algo íntimo que hay en ti y que siempre te ayuda y puedes confiar en ello.

La meditación te ayuda a respetarte, a amarte, a quererte, a mostrarte amoroso contigo y con la existencia. Te enseña a perdonar, a eliminar rencor, a disminuir tu ira. La meditación te llena de alegría y dulzura.

En el silencio se oye un sentir, se oye que palpita un corazón.

Ahí va un galimatías: supongo que yo creo que soy, y me pongo a meditar, pero lo que veo que soy, son trozos de lo que soy, y sigo meditando y me doy cuenta que no soy lo que creía que era, sino que soy lo que quería mi vecino que fuera o lo que he ido siendo por inercia y entonces surge lo que soy o lo que yo creía que era, pero en el camino desecho lo que era, al final estoy hecho un lío: ¿era, soy o seré ?(y encima la culpa la tiene el vecino). Y además esto de sentarme ¿no era para no comerme el coco?

Bien, fuera de bromas, la meditación sólo consiste en sentarte, así que descubre lo que eres y no esperes nada.

Norah jones-"What Am I To You?"

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva




lunes, mayo 28, 2012

Técnicas de meditación con la respiración


"Y, monjes, ¿cómo vive un monje contemplando el cuerpo en el cuerpo? He aquí, monjes, que un monje que se ha ido al bosque o al pie de un árbol o un lugar solitario, se sienta, cruza las piernas, yergue su cuerpo y fija la atención en torno a la boca: inspira atento y atento espira: 

Al inspirar profundamente, sabe: "Inspiro profundamente".
Al espirar profundamente, sabe: "Espiro profundamente"
Al inspirar ligeramente, sabe: "Inspiro ligeramente"
Al espirar ligeramente, sabe: "Espiro ligeramente"

Se ejercita así: Consciente de todo el cuerpo, inspiraré"
Se ejercita así: Consciente de todo el cuerpo, espiraré"
Se ejercita así: "Calmando la actividad corporal, inspiraré"
Se ejercita así: "Calmando la actividad corporal, espiraré"......

Buda-"Sermón sobre los fundamentos de la atención" (sermón pronunciado hace 2.500 años)

Vamos a comentar diversas técnicas basadas en la respiración para consolidar el acto de meditar. Todas ellas mediante la respiración.   Las condiciones para sentarnos a meditar ya las hemos comentado en otros artículos. Trata de estar lo más consciente posible, y ten calma para observar. Lo importante es el camino, no conseguir nada de nada, sólo trata de ser constante, no luches, sólo observa. Aprende de tu respiración. Te vas a distraer mucho, no pasa nada, eso también es meditación. Los pensamientos están ahí, pues vale, ellos también son parte de ti, igual que el silencio. Lo importante es la práctica, luego todo surge practicando.

-Centra tu atención en la respiración. Cuando inspires cuenta 1, cuando espires cuenta 2, cuando inspires cuenta 3, cuando espires cuenta 4, así hasta llegar hasta diez y vuelta a empezar. Si te distraes no pasa nada, vuelves a empezar.

-Centra toda tu atención en contar cada vez que inspiras: inspiras cuentas 1, inspiras cuentas 2, así sucesivamente hasta llegar hasta 10, luego vuelves a empezar.

-Centra toda tu atención en contar cada vez que espiras: espiras cuentas 1, espiras cuentas 2, así sucesivamente hasta 10, luego vuelves a empezar.

-Centra toda tu atención en el simple acto de inspirar, sólo observa, no cuentes,  trata de estar plenamente presente en observar la inspiración.

-Centra toda tu atención en el simple acto de espirar, sólo observa, no cuentes,  trata de estar plenamente presente en observar la espiración.

-Centra toda tu atención en el acto de inspirar y de espirar, sólo eso, nada más.

-Centra tu atención en como entra el aire por la nariz, tu atención por encima de la boca, en los dos orificios por donde entra el aire, nada más.

-Centra tu atención en como sale el aire por la nariz, tu atención por encima de la boca, en los dos orificios por donde sale el aire, nada más.

-Centra tu atención en como entra y sale el aire por la nariz, tu atención por encima de la boca, en los dos orificios por donde entra y sale el aire, nada más.

-Centra tu atención en la inspiración, en como entra el aire en tu cuerpo y lo recorre, nada más.

-Centra tu atención en la espiración, en como sale el aire de tu cuerpo y te vacías, nada más.

-Centra tu atención en como inspiras y tu cuerpo se llena de aire, y en como espiras y tu cuerpo se vacía de aire, nada más

-Centra tu atención en llenarte de aire y sentir la cualidad de la vida que te llena, nada más.

-Centra tu atención en vaciarte y sentir que te abandonas, que te dejas ir, nada más.

-Centra tu atención en llenarte de vida y vaciarte en abandono, nada más.

-Centra tu atención en que tu abdomen se llena de aire, suavemente, de un modo dulce. Nada más.

-Centra tu atención en que tu abdomen se vacía de aire, suavemente de un modo pausado. Nada más.

-Centra tu atención en tu abdomen. Observa como se llena y se vacía de aire. 

Es maravilloso.

La respiración nos muestra lo que somos, expresa nuestra realidad en este momento. Comprender eso es muy bello.

La respiración es paz, es calma, es comprensión, es presencia, es emoción, es sentimiento, es corazón, es unión...

A disfrutar.

John Lee Hooker and Carlos Santana- The Healer

domingo, febrero 05, 2012

La postura y el espacio para meditar



"Avanzar en la práctica es una cuestión de cotidianidad...un compromiso total con el sentarse inmóvil"
                                                                                         Dogen

Es importante disponer de un lugar en tu hogar donde puedas meditar con cierta frecuencia de un modo tranquilo. Según vayas meditando el lugar va adquiriendo tu presencia, es como si la habitación absorbiera tu pregnancia, tu paz, tu sentir, tu nueva estructura que surge de meditar.

Puedes colocar una figura que simbolice la serenidad o alguna otra  cualidad que te motive. En mi caso tengo un buda. Es bonito tener cuidadosamente despejado tu espacio de meditación. Yo tengo el buda, al que de vez en cuando ofrezco una flor introducida en un pequeño bote de mermelada vacío. Una flor recogida en algún paseo.


La ropa que lleves no ha de ser apretada. Yo suelo abrigarme y me coloco una mantita sobre las rodillas

Sobre el suelo pongo una manta o una esterilla,  y encima un zafu de meditación. Un zafu de meditación es un cojín relleno de miraguano, espelta, arroz, algodón... que se usa para meditar, en realidad puedes usar lo que desees, cualquier cojín. Lo que sí veo importante es sentarse en el cojín pues la postura de meditar se puede mantener así de un modo mucho más cómoda, y el cuerpo,  y sobre todo la espalda se encuentra más libre y menos aprisionada.


Una vez sentado en el zafu, cruza las piernas, bascula el culo de un lado a otro para abrir las nalgas hasta sentir que encajas, es decir que sientes la base de la columna asentada. Sentirás tu pelvis más liberada y te darás cuenta que las rodillas que tocan el suelo, que junto con el coxis forman un triangulo que te da estabilidad.

No es importante la postura de loto ni nada parecido, sólo es importante la decisión de sentarte a meditar, usa una postura con las piernas en la que te encuentres bien.

La espalda ha de estar erguida, esto significa que tu abdomen ha de estar largo. Cuando doblamos la espalda el abdomen se desarma. Por tanto abdomen largo y barbilla en su lugar. Estira la nuca sin tensión y deja caer los hombros. Da peso también a la parte baja de la espalda. Es decir has de estar derecho, sin inclinarte hacia derecha o izquierda, o hacia adelante o atrás.

Si no has meditado nunca realiza pequeñas meditaciones para ir acostumbrándote a la postura. Una vez encuentres la postura todo es más fácil. Si el cuerpo tiene sosiego la mente también.

Cualquier momento es bueno para meditar, cualquiera.

De la meditación surgen tantos aspectos positivos que sólo cabe que los experimentéis.

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Asociación Onubense de Yoga
Huelva, Febrero 2012



martes, enero 24, 2012

Pasos en la meditación


"A mediodía lo único que se oía era el zumbido sinfónico de un millón de insectos, mis amigos...yo salía y me sentaba en la hierba y meditaba cara al oeste...Por la noche, mientras estaba dentro del saco, el venado subía desde los bosques...machos con grandes cuernos, hembras y cervatillos preciosos que parecían mamíferos de otro mundo"
Jack Kerouac "Los vagabundos del Dharma"


Decíamos entonces que la meditación nos trae múltiples beneficios: nos limpia y relaja nuestra mente, nos permite reflexionar; a darnos cuenta de cómo vivimos. Porque no nos damos cuenta pero muchas veces  lo hacemos sólo bajo estímulos superficiales; es un buen modo que nos permite vernos como somos. Y profundizando con la práctica nos descubre nuestro corazón.

He elaborado una breve y pequeña lista abierta con la idea de señalar pasos que nos pueden ayudar en la meditación. 

1.- Darme cuenta del cuerpo
2.- Observar tensiones
3.- Observa  y apacigua la respiración
4.- Céntrate
5.- Tener decisión y voluntad
6.- Ser perseverante
7.- Disminuir ruido mental
8.- Sentir la calma
9.- Sentir claridad
10.- Sentir conciencia
11.- Sentir presencia

Explico muy  brevemente, independientemente que cada tema lo podamos ir ampliando, incluso la propia lista.

1.- Darme cuenta del cuerpo.- Mi atención la fijo en el cuerpo, en la postura, tomo conciencia de que estoy sentado meditando, cuerpo como ancla, como postura semilla que es una permanente referencia.
2.- Observar tensiones.- Si noto tensiones en la postura, las respiro y acepto, el cuerpo y la mente están acostumbrados a sus comodidades y rutinas, y que estemos sentados sin hacer nada les molesta.
3.- Observa  y apacigua la respiración.- La respiración como eje, la observo y me uno a ella, observo como se serena.
4.- Céntrate.- Une respiración y cuerpo, tu atención centrada, si te distraes no pasa nada, simplemente vuélvete a centrar, a darte cuenta. La mente se va permanentemente; vuelve y siente tu respiración y tu cuerpo.
5.- Tener decisión y voluntad.- Ser decidido, pero no perderte en esfuerzos, decidido en permanecer sentado, atento, a tu respiración, a tu cuerpo, a tu centro.
6.- Ser perseverante.- No vale la pena ponerte excusas, la mente siempre tiene excusas. Mantén tu rutina de meditar. Puedes buscar pequeños momentos a lo largo del día. Tú, tu respiración, tu cuerpo, tu postura, tu voluntad, tu perseverancia.
7.- Disminuir ruido mental.- Ve dándote cuenta como hay menos ruido mental, eres más consciente, te das más cuenta, del silencio, no hay tanta superficialidad, tanta reiteración de lo caduco. Breves espacios sin tanto ruido cuando meditas. En tu vida diaria no hay tanto ruido interno, tanta proyección externa.
8.- Sentir la calma.- Sientes la calma, la paz que da el hecho de estar sentado meditando, lo sientes como una flor que te ha nacido desde el fondo de tu corazón. La disfrutas, la hueles, la cuidas, la riegas, la compartes.
9.- Sentir claridad.- Lo que antes eran problemas, ahora simplemente es claridad. Lo borroso da paso a lo íntimo. Sientes tus potencialidades y tienes facilidad para expresarlas. No te encuentras denso con tanta frecuencia. Hay una mayor ligereza, menos carga.
10.- Sentir conciencia.- Vas dándote cuenta de lo que eres, de como eres, de la relación de lo que eres con lo que te rodea, de la íntima relación de todo ello, te muestras agradecido y feliz. Hay mayor espacio interno, hay menos reactividad.
11.- Sentir presencia.- Te resulta más fácil vivir tu presente, no vives tan proyectado en el pasado, en el futuro. Eres dichoso con lo que la vida te atrae, has aprendido a aceptarte y a aceptar. Eres más libre de tus condicionamientos, de la exigencias sociales, de las propias cárceles que te has creado. Simplemente tienes otros recursos para convivir con tu existencia. Resulta hermoso sentir la sonrisa en tu pecho.

Manu Chao "Minha Galera"


martes, junio 28, 2011

Lo denso y lo ligero

                                                                   


Preguntaba en clase que por qué la meditación nos daba claridad. Me respondían:

-Al estar centrada, me encuentro menos dispersa -decía una alumna.
-Tengo claridad porque vivo mi presente  -decía otra.
-Yo me siento más ligera -comentaba una tercera.

A veces, hemos usado una serie de metáforas para dar un poco de comprensión a la meditación o a las mismas interioridades que nos da la práctica de asanas. En el caso de la meditación, decíamos que es la sensación como de vaciar una botella que se encuentra llena.

O cuando tenemos nuestro hogar lleno de cosas, hasta arriba, o el mismo trastero y, poco a poco, decidimos vaciarlo.

O cuando observamos el horizonte y lo vemos lleno de construcciones, de casas y edificios. Y nos movemos, por ejemplo, hacia el mar, y el horizonte es solo mar.

Supongamos que, al vaciar, lo que hacemos es abrir puertas, y ello nos hace sentir ligeros y que, al contrario, al estar llenos, densos, las puertas permanecen cerradas. Supongamos que, al estar cerradas las puertas, todo nos pesa y que, al abrirlas y entrar el aire, una brisa fresca nos llena de vida.

Inconscientemente, nos encontramos bajo la rutina de las mismas emociones, de los mismos gestos, de las mismas respiraciones, y parte de ello se convierte  en carreteras de sufrimiento que nos llevan a las grandes constelaciones emocionales, que, a su vez, se convierten en grandes construcciones perfectamente estructuradas.  El acto de meditar nos vacía -de tanta construcción, de tantas botellas llenas, de tanto trastero lleno hasta arriba-, y nos permite que la realidad de estar sentados y sentir nuestra respiración nos traiga calma y, por momentos, nos vacía y nos permite vivir lo que somos. Y, si uno se vacía, cabe la posibilidad de traer nuevos amaneceres a nuestro interior.

La meditación nos trae calma y, ante la dispersión, la calma da claridad. La claridad es lo ligero frente a la densidad de lo opaco.

Sin darnos cuenta, nos hacemos densos, y ello solo trae reactividad.

La reactividad es una inconsciencia que nos evade del presente, pues es una carretera ya hecha y estructurada. Es más fácil irse en viaje organizado que a la aventura. Es más fácil tener miedo que no tenerlo. Tener la ventana cerrada que abrirla. Satisfacer mi ego permanentemente dejándole que cumpla todos sus deseos, que tener calma y vivir de un modo más simple, no permitiendo al ego que cumpla todos sus caprichos.

Lo ligero es ágil, lo duro quebradizo. La mente, cuanto más libre de cargas, más flexible se sentirá; el cuerpo, si es ligero, tendrá menos enfermedades; la respiración, si es fluida, suave y profunda, será más enriquecedora en todos los aspectos.

Es difícil huir de la densidad. Yo me dedico en mi profesión a dar clases de yoga, pero caigo una y otra vez en lo denso. Reconozco las construcciones y muchas veces añoro el horizonte del mar. Y trato de no desesperar, tener paciencia, y vivir dando lo mejor de mí como persona. Pero lo denso, la sombra, acecha. Por ello, busco la luz en mi día a día, tratando de dar conciencia a mis actos, tratando de vaciarme de las rutinas de sufrimiento abriendo todas las puertas que puedo. Tratando de ser ligero. No siempre lo logro, pero hago lo que puedo. Y voy avanzando como una hormiguita, voy disfrutando de lo hermoso de dar, de amar, de cómo ello te hace libre de tanta neurosis que nos puebla. Y soy consciente del juego de la ambivalencia, de ver que tras la noche viene el día, que tras la luna nos ilumina el sol.

Solo  puedo decir que mi hogar mora en mí y que, una vez que sea plenamente consciente de ello, me daré cuenta de que mi interpretación de la realidad será mucho más luminosa.


Puertas y ventanas abiertas para ver el hermoso cielo.


Soda Stereo - Cuando pase el temblor

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