viernes, mayo 31, 2019

El cuerpo y la tierra en la esterilla de yoga, primeros pasos



"Para los que han estado ahí".
Kate Millet 

 "La nueva inocencia es amar, conocer, caminar, hablar...,
no es haber amado, conocido, caminado, hablado".
Raimon Panikkar

La esterilla de yoga es un espacio delimitado donde uno puede llegar a conjugar millones de sensaciones mágicas, y de descubrimientos insondables. La esterilla se encuentra apoyada en la tierra, ese hermoso lugar donde vivimos.

Llega un momento de la práctica en el que la esterilla desaparece, pues la vida, la tierra y el mundo son la esterilla.

Del cuerpo, en su cotidianeidad, solemos conocer poco, pues solemos funcionar únicamente desde la mente. Por ello es muy importante vivenciar el cuerpo cuando practicamos posturas de yoga, o cuando simplemente meditamos. Es un viaje que dura toda una vida, pues su profundidad es infinita.

A mi parecer en estos primeros pasos es importante ir trazando esas sensaciones del cuerpo, es decir, cómo se conjugan y ayudan las partes; por ejemplo: los brazos con las piernas, la pelvis con los pies y la cabeza, un lado con el otro... y así surgen múltiples lecturas del cuerpo que la propia postura o asana nos señala. Es importante también darse cuenta de los diferentes planos del cuerpo, pues nuestro cuerpo se mueve en el espacio, y con el yoga descubriremos partes y planos antes ciegos a la percepción, pero ahora audibles a la consciencia. En dicha mirada interna, comentábamos en un artículo anterior, conviene experimentar la raíz del cuerpo: dónde apoyamos el cuerpo en la esterilla, y cómo desde ese apoyo el cuerpo se expresa.

Profundizando un poco, comentaré que la practica postural, entonces, nos expresa, y creo que el yoga es una búsqueda muy hermosa hacia la calma, hacia el espíritu, de donde nace esa mirada acogedora al mundo y hacia el íntimo nuestro.

Por tanto, los obstáculos vitales que nos encontramos en nuestra vida, nuestras propias convulsiones y engaños, nuestras bondades y aciertos, así como aquellos elementos que nos componen se van a mostrar en esa esterilla rectangular apoyada en tierra. No hay que tener prisa, tampoco exigirse. Creo que suficiente tenemos con esta sociedad egoica, individualista, de un feroz afán productivo. El yoga es una bella simiente para la solidaridad, y una visión de mayor calado espiritual para nosotros, para los demás y para nuestros hijos e hijas.

Practicar entonces en calma, sin prisa, sin apretujamientos varios, sin tanta meta. El cuerpo nos va a ayudar a comprender otras realidades sintiendo nuestro yoga, no lo impuesto. Dejaos sentir en la postura, sentir la tierra, vuestro cuerpo, vuestro espacio interno. Disfrutar del propio vacío incluso de estar en paz, pues para estar en paz no hace falta ser una imagen de algo, o estar llenos de algo. La calma es disolución, es apertura.


Natalia Lafourcade-"Hasta la Raíz"

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva






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