domingo, septiembre 16, 2012

Sintiendo la postura





En clase practicamos mediante posturas o asanas. ¿Qué entiendo por asana?.

El yoga es un estado del sentir. Es un despertar de nuestra sensibilidad. Un viaje hacia nuestro corazón.
Asana no es ser flexible, no es perderse en la forma. ¿Qué quiero decir con esto? quiero decir que estar en postura no es llegar lo más lejos posible, tampoco torcerte de los modos más inverosímiles. Es un aprender a estar, a ser. Es comprender como eres.

Cuando estamos en postura es importante no estar tanto en lo mental, en la proyección, en la forma, en lo que crees que es la meta. Es que simplemente en postura no hay meta, hay viaje.

Vayamos al grano: Estamos en postura, sentimos el cuerpo, sentimos la respiración y centramos la atención en lo que nos transmite en ese momento nuestro cuerpo y nuestra respiración. Según practicamos el cuerpo se amplia, es decir cada vez somos mas conscientes de nuestro cuerpo, de sus músculos, de sus partes,de sus fibras, y nos damos cuenta que para mantener la postura todos han de ayudarse, de compensarse, de entenderse.

Si estamos perdidos en la forma, en el final, todo será esfuerzo y quien actué, el protagonista será el ego, el afán, la lucha, el querer demostrar algo. Lo importante es restarse importancia personal, es abandonarse a sentir lo que eres. Entonces vamos comprendiendo que sólo algunas partes son mas necesarias que otras para mantener postura, pero todas participan pero a su modo, aportando cada una su granito de arena.

La respiración nos comunica directamente con nuestro cuerpo, diría que con nuestro espíritu. Ella insufla vida a cada una de las partes, relaja allá donde hace falta, da tono allá donde es necesario. La respiración también es un eje importante en la atención, en la actitud interna que hay que mantener, en el recordatorio permanente de ese viaje en el presente que haces en ti. La respiración regula tu actuar, tu energía, tu emoción y tu calma.

Todo ello y mucho más es asana. Es un comprender. La postura se comprende, no se alcanza. Lo que antes eran fragmentos dentro de ti adoptan una unidad. Tu verdad no sólo lo da lo mental, tu cuerpo también habla, tu respiración también habla.

Sólo hay que empezar, ser constante, honesto contigo mismo. El objeto de la práctica eres tú. Tú sientes sobre ti mismo, tú eres quien aprende de aquello que observa y siente.

Sin sentir no hay yoga, hay otra cosa.

Y entonces según profundizas en asana, en la comprensión de tu actitud, cuando estás en postura las capas se van rompiendo, y oleadas de sensibilidad, de vida te enseñan a ser un poco más libre, un poco más pacífico, un poco más paciente, un poco más comprensivo, un poco de algo más de aquello que no eras antes, o por lo menos te enseña a comprender por que no eres a veces pacífico, ni paciente, ni comprensivo. Da luz a lo que eres, ilumina lo que sientes, y eso, es cojonudo.

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva

Sugar Pie Desanto- "Baby what you want  me to do" and "Rock me baby"


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