Mostrando entradas con la etiqueta asanas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta asanas. Mostrar todas las entradas

viernes, marzo 24, 2017

La sacralidad de lo cotidiano


La sacralidad de lo cotidiano


"Nuestra vida,
¿a qué se puede comparar?
A la gota de rocío
que salta del pico del ave acuática,
en la que se refleja la luna"

Maestro Dogen


Ahora que ha llegado la primavera y la vida renace en luz, me gustaría hablar de la sacralidad.
La sacralidad es una relación que se crea entre lo íntimo de uno con lo sagrado o con la divinidad, yo diría que con la vida.
Cuando practicamos yoga, donde lo habitual es empezar mediante posturas o con asanas, ocurren muchas situaciones que a lo largo de estos años he ido contando en los artículos del blog.
Los alumnos y las alumnas se encuentran en silencio realizando posturas, asanas o gestos, los practican en dinámico o mantienen una estática, y los gestos se encuentran ligados en un lenguaje ancestral, diría que mítico.
Se ha de usar la atención y las diferentes partes del cuerpo para crear las figuras. Acabada la clase, algo increíble ha sucedido. Uno se dice: "me encuentro bien, me siento a gusto, como si algo hubiera encajado dentro de mí".
Las sucesivas clases nos van enseñando a "encajarnos" en la postura, a estar más cómodos, a disfrutar.
En realidad, ocurren tantas cosas... Ligándolo un poco con el denso artículo de ayer, ocurre algo muy bonito: cada vez me voy percibiendo sin tantas "impurezas", sin tantas "capas", como si fueran cayendo trajes, en un viaje que uno desconoce sobre uno mismo pero que nos hace sentir bien. El alumno o la alumna se va percibiendo de otro modo y, como decíamos, eso va unido a que su realidad o mundo. La percepción de todo ello cambia hacia algo mejor, hacia un equilibrio saludable.
Todo ello nos aporta nutrientes físicos, emocionales, mentales, espirituales y, por eso, nos aporta una salud que sentimos claramente.
Al estar en las sucesivas clases con actitud atenta y constante,  nuestro cuerpo, nuestra persona son percibidos con atención, con una atención unificada, como si desde lo más recóndito de nosotros -hablo de células, de huesos, de músculos, de piel, de órganos, de mente- fueran adquiriendo "vida", yo diría que Inteligencia Primigenia.
Y ese despertar de todo lo que es uno, que nace de algo en apariencia tan simple como una postura de yoga, es algo mágico, divino, es vida plena.
Vivir como ser humano en esta tierra tan bella sintiéndote vivo y dichoso de sentir la vida nos da una mirada única hacia nosotros mismos y hacia la vida que nos empapa.
La primavera ha llegado, nacen los brotes de las hojas para refulgir, las flores eclosionan, los niños juegan en las calles, las familias pasean, los pájaros se persiguen en el aire entre cantos para amarse, el sol, mis pisadas lentas ante tanta belleza.
La vida que me rodea es sagrada, despertarme es sagrado, coger un trozo de pan y desmigarlo es sagrado, tocarte mirándote es sagrado, reír con mi hija es sagrado, escribir en estos momentos es sagrado, si mis ojos se enturbian de llanto, es sagrado.
Entonces lo que es mi vida diaria, mi vida cotidiana, mi día a día adquiere un sentido especial, íntimo, porque son únicos al rebosar vida y estar rodeado de vida, y sentir eso, a mi parecer, es una situación profundamente mágica, sagrada y divina.
Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva

miércoles, julio 08, 2015

Sigamos hablando del yoga en casa: las resistencias


Sigamos hablando de yoga: las resistencias

posted 8 de julio del 2015

Vamos a darle un poco de continuidad al artículo de ayer.  Muchos me habéis pedido que os comente algo más, bien, ahí vamos.

Comentamos, entonces, ayer los esbozos de algunos puntos a la hora de disfrutar de nuestra práctica de yoga en casa. Decíamos en el primer punto aquello de quitarnos el miedo a la práctica, ver de cara las resistencias, sentirnos. Aquí hay un tema que me gustaría ampliar pues me parece que nos puede ayudar bastante. Es el tema de las resistencias.

5) Las resistencias u obstáculos en la práctica.

Es un tema muy interesante y enriquecedor. Decíamos que el no ponerme a practicar poniéndome mil excusas era una resistencia.

Supongamos que hemos pasado ese primer obstáculo y ya practico en casa. Maravilloso, ahora empieza lo divertido.

Supongamos que ya logro estar un ratito conmigo sintiéndome. Por ejemplo: estoy simplemente sentado con las piernas abiertas en la esterilla. Solo eso. Si no estoy acostumbrado a esa postura, puedo prepararla con un tadasana; luego, en dinámico suave con varias repeticiones, un uttanasana, un prasarita padottasana, un parsvottanasana, manteniendo luego un poco la estática en cada una de ellas, todo de un modo regulado y, si me hace falta, con soportes.

Sentado entonces, piernas abiertas. Claro, lo primero que me viene a la cabeza es que tengo que irme hacia adelante y bajar. Bien, esa es la primera resistencia. En realidad, es una proyección habitual: llegar corriendo a la supuesta meta cueste lo que cueste. Vencer esta primera ansia u obstáculo es centrarnos, centrarnos en el cuerpo. ¿Cuál es la primera realidad de mi cuerpo si estoy sentado? La primera realidad es que estoy sentado. ¿Dónde? Sobre mis posaderas y mis piernas. Es decir, el primer punto de atención es sentir todo aquello que se apoya. Con ello he vencido una resistencia importante que se llama "vivir en la postura proyectando, haciendo camino sin andar ni sentir", y de ello nacen varias cualidades, por ejemplo, sentir que estoy enraizado. Eso significa sentir que mi cuerpo en su solidez, al ser materia y, gracias a la gravedad, nace de mis posaderas y de mis piernas. Si hay unas raíces sólidas y creíbles, pues son mi realidad; y las abono bien, las flores nacen por doquier.

Todo esto parece un párrafo de chiste, pero no lo es. Es muy importante y, si vamos comprendiendo el enraizamiento, de esa comprensión nacerán otras cualidades y otras comprensiones, por eso es un primer obstáculo importante: "que la avidez de la mente no te saque en su proyección de donde estás; estás sentado sobre tus maravillosas posaderas".

Ese primer punto de atención siempre ha de estar presente y, con ello, ya has traspasado otra resistencia que es el estar distraído. Y nace algo hermoso, el estar presente en ti; con eso ganamos otra cualidad: la presencia.

Entonces me siento enraizado. Eso ya de por sí está moviendo fuerzas, vectores de energía, de los diferentes músculos, de órganos, de huesos. Es tan simple que de ahí radica la paciencia de su comprensión, como que el cuerpo quiere la vertical y con las piernas abiertas se muestran tensiones que habitualmente no sentimos pues no estamos en escucha.

Estas cualidades están ahí vivas en todo momento si mantengo la luz en ellas, la luz de la atención.

Ahora vamos a movilizar esos vectores: mis piernas son dos diagonales en cuyo centro o vértice nace la columna vertebral que crece, pues nos sujeta en la tierra hacia el cielo.

Entonces siento mi respiración, mantengo mi atención en ella. Este es un obstáculo vital: tengo que aprender a relacionarme con mi respiración de un modo pacífico, observándola, sintiendo cómo me recorre; respetándola; y ella se hará amiga mía y me llevara con su inteligencia hacia aquellos lugares dentro de mí que no conozco, será mi guía, mi maestra, mi apoyo y me dará claridad a lo confuso.

Para empezar, nos vale con mantenernos estables observando la respiración. Por tanto, mente en calma, cuerpo en calma, respiración en calma. Llegar a ese estado nos puede llevar muchos momentos de práctica y muchas resistencias que hemos de ir penetrando.

El penetrar en nosotros mismos supone que nos vamos comprendiendo y que vamos entrando hacia lo esencial que vive y palpita en las profundidades de nuestro ser. La mente ya no es tan protagonista, observa pasiva por un lado sin buscar ser la reina, pero nos ayuda con su sapiencia, con el hilo de la respiración, a ir abriendo espacios, descubriendo territorios olvidados o páramos vírgenes que habitan en nosotros. El cuerpo se va acostumbrando a que lo sintamos, no que lo imaginemos. Con paciencia vamos viviendo un cuerpo que se calma y que chilla muchas veces al querer recorrerlo por dentro. Pero chilla por desconocimiento, está acostumbrado a eso, a vivir en la propia comodidad de sus tensiones, al vivir imaginado.

Nos entregamos, nos respiramos y el cuerpo nos va aceptando.

Desde esa propia postura de estar sentados con las piernas abiertas podemos jugar en varias direcciones y experimentarnos, buscando el espacio de ser nosotros mismos: sentir cómo la respiración nos sube a la vertical en la inspiración; dejarnos mecer suavemente al espirar en la sutil caída de la columna. Movernos en círculo sobre la propia columna, batiendo el sacro. Direccionar el cuerpo hacia la pierna derecha y usar las manos en sus movimientos hacia el suelo como dos pequeños cerebros con corazón que nos mueven diferentes vectores dentro de nosotros. Ir hacia delante apoyando las manos, moverlas en círculo dibujando corazones. Sentir cómo nos moviliza hasta la entrañas. El juego de las asanas es interminable; la vida lo es.

Y todo ese camino es ir arando la tierra que somos, regándola con intención y amor, con voluntad. Si persistimos va surgir una inteligencia interna, una voluntad férrea, un abandono feliz, y tocaremos con la yema de los dedos nuestro espíritu.


Llegará un punto en que disfrutarás con las resistencias, te darás cuenta que eso es un elemento más de tu vida, y que parte de tu crecimiento interior radica en trabajarlas. Me pregunto: si en una hermosa y simple flexión hacia delante me asusto ante mis tensiones, ¿qué hago normalmente en mi vida con el juego de tensiones o resistencias que me trae la incertidumbre del vivir?

Todo tiene sentido en el yoga, en realidad. Cada resistencia que traspasas te lleva en un camino directo y ancho hacia la realidad de lo que eres. Es decir, vas traspasando diferentes realidades y tu percepción se va afinando, hacia una realidad última. Allí estás tú.














Artículo escrito por Carlos Serratacó


jueves, julio 11, 2013

La contrapostura o pratikryasana



Prati: es lo "opuesto, en contra". Puede significar también " hacia","en lugar de"

Kr: es hacer

Asana:  es la postura

Sin contrapostura no hay postura, sin asana no hay contrapostura. El sol no sería sol sin la luna, ni la luna sería luna sin sol. Sin inspiración no hay espiración y al reverso. Es decir las partes se complementan, se alimentan y se equilibran.

Recordemos que una postura no es una "figurita", es una postura de yoga que produce cambios en la integridad de nosotros, por lo que resulta indispensable compensar dichos cambios.

No hay yoga sin contrapostura.

La idea es volver al equilibrio a lo largo de la práctica. Una clase de yoga tiene un sentido, un inicio, una progresión, un objeto. Y en ella las posturas y contraposturas se ayudan de un modo escalonado para llegar a un fin equilibrado.

Por otro lado la contrapostura además de compensar, prepara.

Lo hace para la siguiente postura.

Y si profundizamos, podríamos decir que en realidad cada postura de acuerdo a la actitud que tengamos con ella, es una contrapostura.

Según vamos profundizando en nuestra propia conciencia y  vamos ahondando en la sutilidad de nosotros nos vamos dando cuenta de la vital importancia de equilibrar aquello que movilizamos. Resulta esencial. Fundamental.

Y no es lo mismo la postura y contrapostura en un grupo de yoga, que en una práctica personal. Cada grupo tiene un yoga, así como cada uno de nosotros tenemos otro, por tanto cada circunstancia requiere su propia compensación.

Todo muta, y las posturas y contraposturas también. Todo se basa en una escucha permanente, en conocer bien tus limites, y en un profundo respeto hacia ti mismo.

Nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra emociones, nuestra respiración entonces solicitan unas posturas de yoga para equilibrar y dichas posturas a la vez se compensan con otras posturas que equilibran a las anteriores. Todo se suma para realizar un viaje, donde todo debe acabar en un centro, en una condición de normalidad.

En todo lo que hablamos resulta esencial la práctica pues es ella la que nos va diciendo los cambios que nos producen el yoga que practicamos, y esa practica nos dice como dar con la compensación correcta, el equilibrio adecuado. Hay tantas posturas como contraposturas, el escalonado de ambas es infinito.

Luego caben los detalles, el modo de respirar, hacerlo estático o dinámico, compensar con una o varias contraposturas. Por ejemplo subir la emoción de una clase abriéndoles la energía mediante diferentes posturas, liberándola, para luego ir interiorizando lentamente dicha apertura hacia una  sensación de expansión suave y calmada, para acabar abierto y en paz.

En la vida es importante conocer la inercias, ver como las equilibramos. Es bueno darse cuenta de lo que somos para buscar con conciencia y calma todo aquello que nos equilibra como personas. El yoga es creatividad, te permite ver, conocer y poner la voluntad para transformar, con un fondo de disfrute intenso. Por ello la comprensión de los opuestos resulta muy útil en la vida diaria para disfrutar, para tener menos sufrimiento, para colocar sobre el tapete las mejores condiciones de felicidad.

Sin noche no hay luz, igual que sin contrapostura no hay postura o asana.

The Crusaders-"Put it where you want it"

Janis Joplin-"Piece of my heart"

Bill Withers-"Ain´t no Sunshine"

lunes, julio 08, 2013

Cualidades que genera la práctica de yoga




Retiro Tavira 2013

Ayer hablábamos de lo que supone la práctica de yoga, lo que supone una postura. Con respecto al tema hace un par de semanas celebramos el retiro anual de yoga en Tavira, Portugal. El titulo del retiro era:

"Cualidades que genera la práctica de yoga: un camino hacia el corazón"

El planteamiento era trabajar sobre algunas de las cualidades que nacen de la práctica. A lo largo del fin de semana se profundizó en todas ellas y la respuesta del grupo fue extraordinaria. Ha sido un fin de semana muy especial, donde han primado las ganas de aprender y compartir de todos, y todos hemos ganado juntos en ese trabajo en común.

Elementos sobre los cuales podemos profundizar:
  • La postura
  • La respiración
  • El enraizar
  • La atención
  • El sentir
  • El silencio
  • El corazón
  • La entrega
  • El presente
  • El despertar
  • La paz
  • El camino
  • La escucha
  • La claridad
  • El espacio
  • Los sentidos
  • La mente
Todos ellos surgen de la postura y todos ellos acaban habitando nuestro corazón.


Gracias a Toñi, Ignacio, José Luis, Louls, María José, José, Ana, Manolo, Charo, Eva, Steffie, Coral, Juan Carlos, Silvana, Pilar, Paco, Patricia, Marián, Yolanda, Virginia, Maite y a las tres Rocíos por los momentos de meditación, de práctica, de paseos, de charlas, de risas, de baños, y de alegría y de entrega.


Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva

domingo, julio 07, 2013

La postura de yoga como experiencia


"El hombre de meditación debe sentarse en un lugar solitario, en soledad, con la mente y los sentidos dominados, libre de deseo y de expectativas de adquisición, y mantenerse constantemente concentrado (en el Sí supremo)" Bhagavad Guita. Cap.6-10

"Entonces, siéntate en tu celda, en un rincón oculto, y haz lo que voy a decirte: cierra la puerta y eleva el espíritu por encima de todo objeto vano y pasajero. Después, apoyado el mentón en el pecho, dirige el ojo de tu cuerpo al mismo tiempo que toda tu atención al centro de tu vientre, es decir, el ombligo; comprime la aspiración del aire en las ventanas de la nariz y observa mentalmente ti interior, buscando el lugar del corazón, donde están presentes todas las facultades del alma"
"La Oración del Corazón" comentarios de los Padres del Desierto y los monjes del Monte Athos, recogidos en el texto "La Filocalia,  de la oración de Jesús"


A lo largo de estos años suelo ser muy reiterativo en las clases con algunos aspectos de las posturas de yoga.

Empezaré por el principio:

Una postura de yoga no es un estiramiento, ni uno se encuentra en una clase de estiramiento. Aquí resulta esencial la labor del profesor. Es decir no es un ejercicio de flexibilidad, ni tampoco resulta indispensable tener alguna cualidad mágica de poder estirar los músculos o llegar al suelo con las cejas realizando una flexión hacia delante. El yoga lo puede practicar cualquier persona, vamos a decir que el yoga se adapta al practicante.

En estos casos resulta, digo, importante la labor del profesor, pues debe recordar permanentemente al alumno que debe volver al carril del yoga. Otra cosa es que el profesor genere como un espejo este tipo de actitudes, a mi entender, equivocadas, pero ese es otro cantar.

¿Cuál es el planteamiento hacia el yoga en una postura? ¿Qué implica el inicio del camino de la Experiencia?

-Ante todo es un proceso muy lento, eso no juega a nuestro favor, pues todo el mundo tiene prisa.

-Por otro lado hay un proceso de reconocimiento interno. Es decir el alumno tiene que educarse para interiorizar sus sentidos, y aprender a cartografiarse.

- Resulta indispensable el contacto con la respiración. Uno va conociendo su respiración y con ella viaja por su interior.

-Resulta esencial una mente tranquila. Uno va apaciguando "al mono loco" y aprender a convivir en paz con su mente.

Para empezar, todo ello crea un conjunto, es decir, el alumno con la postura expresa lo que es, y el profesor va señalando por donde cree que debe indagar el alumno, y eso no tiene nada que ver con la flexibilidad, ni nada que ver con estiramientos externos. Los puntos que hemos señalado antes suponen un camino en el cual hay que andar, y en ese camino uno va experimentando la experiencia de la postura, desde dentro.

Claro hay varias barreras que uno debe sortear, nombraremos algunas:

-Si uno va hacia postura sin sentirse desde dentro y sólo va  buscando la forma de la postura, alimenta algo que no es, el ego. El yoga te lleva hacia el lado contrario, te hace menos egocéntrico.

- Sin camino no hay yoga y eso supone ir paso a paso para ir comprendiéndote.

-Si uno está atento a lo externo, se encuentra distraído, por tanto hay que educar a la mente llevando la atención a lo interno. Luego, con el tiempo, todo ello ya florecerá hacia afuera, el sol de tu corazón entrará en comunión con lo externo, pero una vez se vaya comprendiendo.

-Uno no comprende sólo con la mente. Va sumando la respiración, va sumando el cuerpo, va sumando la tierra, va sumando el sentir....

-No solemos estar atentos a la respiración, suele ser corta, entrecortada...la respiración es un reflejo de lo que somos, y la actitud adecuada sería que nos diéramos cuenta que la respiración se une a la mente, acompañado de la atención adecuada, y todo ello recorre la postura. Sin ello, no hay yoga tampoco.

-El yoga no es cuestión de esfuerzos, de luchas, de demostraciones, de mentiras. Es una experiencia que entre otros aspectos, busca la unidad.

Todo lo que hablamos suponen unos esbozos de lo que implica el viaje de la postura.  El yoga no es "postureo", tampoco es implica ser de goma, es algo más, de ahí este comentario.

Uno es flexible cuando todo el conjunto y su eje el Corazón viven la vida con los brazos abiertos, confiando, amando, sintiendo, dando.....adaptándose. La postura, recordemos, es una metáfora de tu vida.



La creatividad sin rutinas: "Papa Jo Jones"-Count Basie

El amor es divertido, baila y no sufras: The Blues Brothers-"Everybody needs somebody to love"

Derrepente, un rayo divino: (jejeje...) "Do you see the ligth?"- The Blues Brothers
¡toma luzzzzzzz  y salta!

y ante tanta luzzzzzzz, agua y calma..."Purple Rain"- Prince

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva

domingo, junio 02, 2013

El "tempo" de una clase, el "tempo" vital



"Tempo narrativo: velocidad con que sucede la acción en una novela, una obra teatral o cinematográfica, o que se desarrolla un programa de radio o televisión"




Una clase de yoga tiene un "tempo", es una narración de posturas, de silencios, de aperturas y cierres de espacios, de gestos estáticos y en movimiento, de dispersión y de atención, de respiración, un viaje de la agitación a la calma, de disolución de diques o capas hacia lo interno, de lo denso a lo claro, de reencuentro.

Todos estos aspectos emiten hacia uno mismo, conectan con tu dial, con tu canal.

Me recuerda mucho lo inconmensurable de la música, es generar una música creando una determinada vibración que te colma, que te llena, que te vacía...que te permite estar en paz contigo y con el mundo.

Esa calma que alcanzamos con el yoga nos conecta con un tempo inmemorial, un tempo natural. Por otro lado nuestra sociedad actual nos aboga hacia ese desgarro, diría yo, de ese tempo olvidado. Vivimos apresurados por mil razones a las cuales no voy entrar ahora, igualmente los sentidos se encuentran desbocados y dispersos. Mucho de este apresuramiento, de esta orgía sensorial son excusas para llenar un vacío o para llenar el ego. Todo ello produce una permanente fragmentación interna por lo que desaparece de un modo nítido el contacto con uno mismo y con el otro, y la narración interna de lo que somos es por espamos.

Volvamos al inicio, una clase de yoga nos conecta con lo olvidado. Y lo hace presente.

Cuando el yoga se hace ya presente en tu vida cotidiana, vas enlazando cada vez con una mayor frecuencia con ese tempo, entonces todo va encajando, tu narración vital tiene un mayor sentido. Esa música interna te permite sentirte en un lugar donde tu vibración y la vibración del tempo natural de aquello que te rodea tienen comunión.

Posiblemente lo ciertamente útil para nuestra vida cotidiana es que sabes inmediatamente cuando no hay comunión, no hay tempo, no hay vibración. Entonces recurres a las herramientas que has ido educando con el yoga y que has ido afinando para volver a crear música.

Música para ti, música para el mundo.


Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva




lunes, abril 29, 2013

Uthita Trikonasana




Significado:

Utthita: extendido, estirado.

Tri: tres.

Kona: ángulo.

Para realizar la postura:

La postura se realiza primero por un lado, luego por el otro, siempre empezamos por el lado derecho.

1. Parte desde la postura Tadasana, de pie en el centro de la esterilla con los pies juntos.

2. Abre las piernas aproximadamente un metro. Los pies miran de frente. Los brazos mantenlos en línea. Las palmas de las manos que miren al suelo. Ten los dedos abiertos.

3. Gira el pie derecho, a la derecha; el pie de atrás, el izquierdo, gíralo en 45º hacia dentro. Manten un línea entre los pies. Entre el talón del pie derecho y la mitad del lateral del pie izquierdo traza una línea imaginaria. Es paralela a las líneas de la esterilla.

4.  Deja caer tu cuerpo hacia el lado derecho flexionándolo lateralmente, apoyando tu mano en el tobillo o empeine de la pierna.  Ajusta la cadera delantera. La cadera trasera se extiende y rota externamente. No trates de bajar mucho, es preferible mantener la armonía y plano de la postura. Adapta sin demostrar. Ajusta.

5. Los hombros se abducen, se abren.

6. Los codos se extienden plenamente

5. Mantén los brazos rectos. Gira suavemente la cabeza, giro de columna cervical, y mira el dedo pulgar de la mano izquierda.

6.Respira, mantén respiraciones.

7. Vuelve al centro y repite lo mismo en el lado izquierdo.

Músculos principales que se movilizan:

En la pelvis y piernas los cuádriceps, sobre todo los isquiotibiales de la pierna delantera. El psoas. Los glúteos mayores. EL tibial y el peroneo.
En el tronco los erectores de columna, los oblicuos.
En los hombros y brazos los romboides y las escápulas, los deltoides, los trapecios, los tríceps.

Beneficios
Postura donde todo se abre, nos abre las emociones. Por tanto muy positiva por ejemplo ante la depresión, cuando permanecemos bajos de ánimos o tristes.

Por otro lado nos enraíza fortaleciendo  las piernas y las caderas, nos enseña a permanecer en el lugar, a sentir la fuerza del suelo, y a transmitirla a lo largo del cuerpo.

Regulando adecuadamente la postura nos ayuda para los dolores de espalda, para las tensiones de cuello y cervicales.

Con una correcta colocación de costillas y tórax lo que favorece es una expansión adecuada de la respiración por todo este espacio, con múltiples beneficios.

Fortalece las piernas y ensancha suavemente  el pecho. Libera y coloca las caderas.



domingo, abril 14, 2013

Lo rígido y lo dulce




"Sea lo que sea lo que estés haciendo, practica tanto el aquietamiento como la percepción. El aquietamiento es la calma silenciosa; la percepción es un estado atento y despierto.
Hay quienes preguntan qué significa una mente clara. Una menta clara es una mente vacía"

Antología del cultivo de la realización (escrito entre 1400 y 1600 )


El otro día me decía un alumno tras una clase:

"Últimamente en el día a día me noto mucho en las situaciones en las que estoy rígido, lo siento en el cuerpo, en la emoción, y en partes de mí, es como una máscara".
Y le conteste:
"Eso es maravilloso. Ahora busca la dulzura, y fluye con ella. Te estas resquebrajando".

El yoga, su practica constante, igual que es un viaje hacia el corazón, también es un viaje hacia la dulzura. 

Cuando uno practica una postura de yoga, y reitero que para que haya yoga ha de haber una atención, una intención, una respiración y un equilibrio y ajuste constante y relajado, uno observa su cuerpo, y se da cuenta de la rigidez de muchas de sus partes, entonces con paciencia aprende adaptarse, a permanecer, a calibrar y ese es un camino para comprender, para comprenderse. Lo hemos comentado muchas veces, no hay meta, no hay afán de llegar en la postura, es insignificante ser flexible o la forma perfecta de la postura, lo que importa son otras premisas, importa el todo en su conjunto.

Hay que recordar que lo rígido tiene facilidad para romperse, nos inmoviliza, y solidifica la máscara.

La postura te pide atención y entrega, así como adaptabilidad sin esfuerzo fuera de tono. Aceptas lo que es, que puede ser esa rigidez, la aceptas con complacencia, y así avanzas, sino se convierte en una resistencia o en una lucha, y eso no es más que un bucle.

El aprendizaje de la conciencia corporal, el descubrir permanente del cuerpo y sus partes, de sus diálogos  de sus tensiones, de su paz, de su infinitud, de sus limites nos lleva a un continuo descubrimiento, y eso nos despierta, y nos da alegría.

La perseverancia tranquila hacia la concentración en la postura, el viaje de entrega y abandono, de vida e inteligencia sutil que supone la respiración, la liberación de las tensiones. Todo ello nos va llevando a una estado de apertura interna.

De un abrirse hacia la vida, de un comulgar con la vida, y esa sensación es dulce como la miel.

El cuerpo se va abriendo desde dentro como una flor, y la mente presta más atención a las flores de la existencia que a otras situaciones donde nos cerramos, donde no respiramos, donde las tensiones, donde las rigideces se convierten en pequeñas cárceles reiterativas que nos abocan al sufrimiento. Entonces es importante estar atento  a las diferentes situaciones de dulzura que surgen en el interior, y se da cuenta que no hay máscaras y hay una conexión con uno mismo, con lo que es, con lo que anhela, con la plenitud del existir.

Todo es tan simple que asombra, sólo hay que ser constante, y ese asombro se convierte en algo permanente, el asombro del presente que uno vive.




domingo, septiembre 16, 2012

Sintiendo la postura





En clase practicamos mediante posturas o asanas. ¿Qué entiendo por asana?.

El yoga es un estado del sentir. Es un despertar de nuestra sensibilidad. Un viaje hacia nuestro corazón.
Asana no es ser flexible, no es perderse en la forma. ¿Qué quiero decir con esto? quiero decir que estar en postura no es llegar lo más lejos posible, tampoco torcerte de los modos más inverosímiles. Es un aprender a estar, a ser. Es comprender como eres.

Cuando estamos en postura es importante no estar tanto en lo mental, en la proyección, en la forma, en lo que crees que es la meta. Es que simplemente en postura no hay meta, hay viaje.

Vayamos al grano: Estamos en postura, sentimos el cuerpo, sentimos la respiración y centramos la atención en lo que nos transmite en ese momento nuestro cuerpo y nuestra respiración. Según practicamos el cuerpo se amplia, es decir cada vez somos mas conscientes de nuestro cuerpo, de sus músculos, de sus partes,de sus fibras, y nos damos cuenta que para mantener la postura todos han de ayudarse, de compensarse, de entenderse.

Si estamos perdidos en la forma, en el final, todo será esfuerzo y quien actué, el protagonista será el ego, el afán, la lucha, el querer demostrar algo. Lo importante es restarse importancia personal, es abandonarse a sentir lo que eres. Entonces vamos comprendiendo que sólo algunas partes son mas necesarias que otras para mantener postura, pero todas participan pero a su modo, aportando cada una su granito de arena.

La respiración nos comunica directamente con nuestro cuerpo, diría que con nuestro espíritu. Ella insufla vida a cada una de las partes, relaja allá donde hace falta, da tono allá donde es necesario. La respiración también es un eje importante en la atención, en la actitud interna que hay que mantener, en el recordatorio permanente de ese viaje en el presente que haces en ti. La respiración regula tu actuar, tu energía, tu emoción y tu calma.

Todo ello y mucho más es asana. Es un comprender. La postura se comprende, no se alcanza. Lo que antes eran fragmentos dentro de ti adoptan una unidad. Tu verdad no sólo lo da lo mental, tu cuerpo también habla, tu respiración también habla.

Sólo hay que empezar, ser constante, honesto contigo mismo. El objeto de la práctica eres tú. Tú sientes sobre ti mismo, tú eres quien aprende de aquello que observa y siente.

Sin sentir no hay yoga, hay otra cosa.

Y entonces según profundizas en asana, en la comprensión de tu actitud, cuando estás en postura las capas se van rompiendo, y oleadas de sensibilidad, de vida te enseñan a ser un poco más libre, un poco más pacífico, un poco más paciente, un poco más comprensivo, un poco de algo más de aquello que no eras antes, o por lo menos te enseña a comprender por que no eres a veces pacífico, ni paciente, ni comprensivo. Da luz a lo que eres, ilumina lo que sientes, y eso, es cojonudo.

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva

Sugar Pie Desanto- "Baby what you want  me to do" and "Rock me baby"


lunes, abril 16, 2012

Dibujando una clase de yoga



"Si la mente se estabiliza, el cuerpo se estabiliza" 
"Tal como respiras, tal es tu mente"
"Aliméntate de serenidad y gozarás de la calma"
                                                             Breves frases yóguicas 

Me gusta dibujar las clases de yoga. Todas las clases de estos años se encuentran dibujadas.

Al dibujar plasmo lo que quiero que sintamos en clase. Todas las clases tienen un sentido, y en esa acumulación de sentires y sentidos vamos trazando un camino entre todos.

Una clase de yoga ha de estar preparada, no es una sucesión de posturas o asanas pegadas unas a otras. Las posturas nos crean un estado de percepción, movilizan la respiración, las emociones, mueven determinados órganos internos, músculos, huesos, y educan nuestra mente hacia la atención entre otras características. Por lo que es importante dar "un sentido" a la clase de yoga.

Las asanas han de encontrarse escalonadas, y se tienen que equilibrar entre unas y otras. Escalonadas porque al tener un sentido nos dirigimos hacia algo, y una vez alcanzado ese algo, hay que bajar los escalones. Es decir una clase tiene un inicio, un centro y un fin. Tiene que estar regulada, equilibrada y compensada. No caben espejismos acrobáticos, ni musculares, ni emocionales, ni respiratorios.

Por otro lado, hemos comentado que nuestro cuerpo, mente y respiración mutan permanentemente, y se ven afectadas por las horas del día y por las estaciones. Esto quiere decir que una clase de yoga no es lo mismo impartirla a las  9 de la mañana y a las 9 de la noche, que a las siete de la tarde. Es decir hemos de adaptarnos a la estación de año y a la hora para la preparación de una clase. Adaptarnos a como nos encontramos y a las condiciones.

Una clase de yoga nos permite equilibrarnos, encontrarnos bien, relajarnos, disfrutar de lo que somos, y por ello todos estos detalles nos pueden ayudar a la práctica. El yoga expresa sentimientos, es importante entonces disfrutar plenamente de esa expresión.

Las posturas tienen contra posturas, es decir restablecemos aquello que ha cambiado, y también preparamos la siguiente postura. Esto quiere decir que las posturas se van alimentando unas de otras compensándose,  y se van neutralizando, igualando, equilibrando para que vayamos recuperando la normalidad en todos los sentidos. Uno al acabar la clase de yoga, ha de acabar bien. No desequilibrado.

Es importante crear un estado de escucha en la clase, una escucha  interior, que es ese estado de percepción que hablábamos, donde va surgiendo un "darse cuenta", un "estar abierto". Es muy hermoso que todo ello surja al educar la atención en la postura, que nazcan tantas maravillas. Es decir estoy en una postura, mi atención se encuentra en la postura, en encontrar apaciblemente mi lugar en ella, y de todo ello nace este estado de escucha. Y ahora, para que haya escucha, hay que crear unas condiciones de silencio interior. Y todo ello me hace sentirme bien.

Entre otro aspecto a destacar comentaría lo que denomino "el acto de reconocerse". En clase al crear ese estado de percepción apacible y relajado, amable y de empatía conmigo mismo, nace el acto de reconocer mi respiración, mi cuerpo, y eso es muy importante. Es decir puedo dialogar con mi cuerpo, con lo que soy amablemente, serenamente, y si yo me reconozco, a la larga reconoceré al otro, dialogaré con el otro de igual a igual, y sí, si siento mi corazón, si siento mi sensibilidad lo compartiré contigo, porque de una clase de yoga ha de nacer un compartir, primero con uno mismo, luego con el otro, y finalmente con la vida.

Sergent García- "Amor pa´mi"





miércoles, diciembre 14, 2011

La caña cañera


Permanentemente me piden caña en clase. Una y otra vez explico que el yoga no es caña, o no caña. El yoga es yoga, y lo que practicamos es Hatha Yoga o diferentes escuelas de Yoga, y de ahí surgen muchos temas de comprensión que me parecen importantes. Pero que el yoga es mucho más que la caña, o que el Hatha Yoga.

El termino caña me parece grosero. A mí me atrae lo sutil.

Me he criado en un yoga duro, fuerte, intenso, sin misericordia. Y durante mucho tiempo,mientras era  alumno, esa fue mi bandera.

 Pero soy una persona curiosa, interesada profundamente en mi trabajo, y me di cuenta, y lo he ido experimentando durante los últimos años, que me interesa el yoga por multitud de razones; entre las más importantes porque me llena de corazón, de sentir, de vida, de vivir despierto, de darme mayor comprensión . De ello ya hemos hablado varias veces en el blog. Y como profesor transmito lo que siento, y de acuerdo a como voy profundizando en el yoga, así lo muestro en las clases, en los cursos, o retiros.

El yoga implica una actitud ante la asana, es una actitud de entrega, de unión, de estar en ti, de no dejarte llevar por un ego que quiere más, implica la humildad de lo sagrado en tu esterilla, en un centro, centrado, en una calma, que fluye. Y a veces cuando de un modo inconsciente me piden tanta caña, se cae en ello, en alimentar algo que no es. Es como perderse en la forma de la asana. Ese camino lleva a un bosque donde hay mayor dificultad para ver la luz.

Si la asana es una metafora¡¡¡¡

Prefiero dar una clase intensa con buenas dosis de lo sutil, que implique que cada célula de la piel participa de un modo lleno e inteligente sin perderse en un sudor fatuo.

Llevamos años trabajando bien en los diferentes grupos, estoy muy contento. Y entiendo que esta sociedad voraz exiga un yoga voraz. Uno es fuego cuando hace falta fuego, pero el arcoíris tiene infinidad de colores. Y nuestro entorno exige cadáveres, pero el yoga no crea muertos, al revés, los resucita. No cabe la prisa, ni ningún fuego que devora. En todo caso un fuego que quema las impurezas, siendo conscientes de ello.

A mí me gusta tener preparadas mis clases, mis meses, mis años, mis trienios, y avanzo inexorable, sin pausa, y permanentemente voy añadiendo todo aquello que muta en lo que soy y que veo adecuado para los alumnos. Y me gusta que la clase tenga un sentido, que lleve una dirección, que sea un escalonado que nos lleve a un lugar nuevo donde pueda descubrir algo que hay en nosotros.

A veces como un golpe zen, subo  el nivel de intensidad, y todo se recoloca, incluso aquellos egos que se elevaron, pero incluso así, la clase sigue teniendo un sentido. No es un juego acrobático o de olores. Y así entiendo que el concepto o la proyección se desmenuzan, pues la realidad, la única realidad es el sentir, y para ello uno ha de estar presente, y si sudas, hazlo sintiendo, y luego elige el camino que desees.

Prefiero sentir el yoga en ti y decírtelo porque el verte y sentirte  alimenta mi felicidad.

Down In Mississippi - Mavis Staples 

.

domingo, septiembre 25, 2011

Centro y dispersión



"En la vida tribal, uno de ve forzado a vivir despacio, experimentar el momento presente y comunicarse con la tierra y la naturaleza. Uno está obligado a ser paciente, pues nadie parece encontrar sentido a apresurarse."         
Comentarios sobre el pueblo dagara (Ghana, Costa de Marfil y Togo)
                                                                                         Sobonfu Somé

La práctica del yoga genera un estado de "centro" y uno es más consciente de su "dispersión". Genera una actitud interna que uno mismo va reconociendo.

Uno puede llegar al yoga por mil razones, pero hace falta ya una actitud previa, una disposición para poder estar con uno mismo y darnos cuenta de nuestra dispersión, darnos cuenta que podemos estar centrados. Para ello es fundamental entrar en contacto con la calma.

Es como si llegáramos a clase fragmentados, como si fuerámos un puzle vital, y sucesivamente las clases van formando una unidad en nosotros. Llegamos en dispersión, luego caminamos en calma y con la mirada al frente. Pasamos de actividades externas cargadas de pasión a otra interna.

Cuando realizamos posturas, por ejemplo de pie, hacemos una postura a un lado, pasamos por el centro, y vamos al otro lado, luego volvemos al centro, cerramos y sentimos. Todo ello es una metafora. Uno parte del centro de la esterilla, se abre y vuelve, se abre y vuelve. Todo parte del centro. No es por tanto sólo un centro físico, es también un centro emocional, respiratorio, es un espacio de calma, un lugar de mayor reajuste. Por ello es importante que cuando vayamos de un lado a otro, no estemos dispersos, que el centro nos permite, nos da lugar para ajustar la postura, ajustar lo que somos, antes de pasar al otro lado. Siempre hay tiempo para sentir, para ser.

 Hay que huir de la mecanización de la postura, por ello la respiración siempre nos recuerda nuestro momento presente y la tierra virgen que pisamos en ese momento. Surge algo nuevo en cada momento, sólo hay que estar ahí para "verlo".

Luego ya puedes estar de pie, sentado, tumbado o como quieras, pero el espíritu de tu centro no lo pierdes.

Desde lo interno, desde ahí nos damos cuenta de nuestra fragilidad, nos hacemos responsables de lo que somos.

Por eso digo mil veces que esto del yoga no es cuestión de algo externo, es una experiencia empírica interna donde la calma va naciendo, donde el estar centrados nos pule, donde se abre ese espacio de sentir, donde te sientes lo que eres.

Ese continuo reajuste, ese continuo volver al centro se proyecta en nuestra vidas, y uno se da cuenta entonces cuando es un zombi y cuando es un ser vivo, cuando vivimos en dispersión y cuando no.

No es posible estar viviendo permanentemente centrados pero el yoga si abre la llave para que te des cuenta de esas dos cualidades que se atraen y se repelen, que se unen y se separan, y la práctica las convierte en una por mayor tiempo, te da unicidad.

El estar centrado crea mayores condiciones para ser consciente de lo que es importante en nuestra vida, nos permite por ejemplo llevar la atención a los momentos que nos traen mayor felicidad. Nos permite reajustarnos, adaptarnos con mayor facilidad en nuestra vida cotidiana.

Love Has Finally Come At Last - Bobby Womak


domingo, septiembre 18, 2011

¿Yoga? ¿Qué es eso?




Muchas veces se tiene la idea que el yoga es algo en lo cual permaneces estático mientras piensas en las musarañas o en que vas a poner de cenar esta noche. Y así se pasan las horas, y uno sigue alucinando en mil y un cosas, y de repente, por arte de magia, uno es flexible y guapo.

Bueno, puede ser, pero voy a intentar explicar algo sobre el tema.

Normalmente el yoga que practicamos en general es Hatha Yoga, es decir un yoga basado en posturas o asanas.

Toda clase tiene un sentido, un camino, un recorrido. Y las posturas se van complementando unas a otras para ayudarse, para equilibrarse, para que no nos hagamos daño, y para que todo aquello que se mueve internamente al realizarlas: la respiración, los músculos, los órganos, las emociones se equilibren, se sientan bien.

Hay que aprender poco a poco las posturas, usamos los pesos y contrapesos del cuerpo para "mantener" la postura. Uno va "comprendiendo" la postura. Es decir no se basa en una cuestión de flexibilidad.

Uno claro que estira, pero el yoga no es una clase de estiramientos. Uno se pone fuerte, sí, pero no es una clase para tener musculitos para mostrar.

Es más interesante alcanzar la calma, y es maravilloso comprender tu cuerpo,  y es cojonudo saber que respiras.

Claro, ¿Cómo haciendo sólo unas posturitas no sólo me cambia el cuerpo sino mi mente, mis emociones, mi respiración? ¿Cómo haciendo yoga surgen cualidades buenas de mi interior?.....podríamos seguir pero creo que:

Es fundamental que "sientas", es decir que llegues a "sentir". Uno en calma "siente", surge "una escucha", un "estado de ser". Ello nace de una permanente búsqueda de un centro, de un espacio interno donde uno se encuentra a gusto, se encuentra en paz.

Y sí, puedes hacer un yoga tranquilo, dinámico, muy meditativo, todo lo que nos quieran vender, pero la idea es que conectes contigo, que te sientas, y que disfrutes de algo que surge de tu corazón, de las profundidades de ti mismo, y que esas capas de sentir las traigas a la superficie.

Es importante tener la experiencia de "sentir" una clase de yoga, no creer en profetas ni en escuelas, es importante darte cuenta, eso es yoga, darte cuenta, tener conciencia, vivirlo y sentirlo. Tu cuerpo, tus pensamientos, tus emociones, el aire... y darte cuenta poco a poco de muchas circunstancias, cualidades que te pueden ayudar en tu vida, en tu viaje.

No es tiempo de sentimientos podríamos decir, bueno eso es otro tema. Por más que con mil máscaras escondamos nuestro corazón, no hay modo no evadirse de ello. El yoga es buen viaje. Sólo hay que empezar.

Una cabecita asoma entre las olas. Cuando me encuentro en calma, y a pesar de la agitación de las olas, puedo nadar. Me gusta.

Craig Armstrong: Let's go out tonight





Artículos más visitados

Amigos del Blog

Todos los artículos a un clic

Traslate