domingo, octubre 09, 2016

Refrescando el interior o fregando la conciencia


 Refrescando el interior o fregando la conciencia

posted: 16 de octubre del 2016

"Siempre que alguien me ofrece con devoción una hoja, una flor, un fruto o agua, yo acepto esa ofrenda ofrecida con devoción y corazón puro."
Bhagavad Guita. Cap.9-26


En el piso donde vivo hay un friegaplatos muy hermoso, nuevo y brillante. Ya estaba aquí cuando llegué.

Todavía no lo he usado.

A lo largo de cada día de todos estos días que suponen mi vida trato de crear condiciones que me lleven a mí, no que me alejen de mí.

Hace años que no veo la televisión, no me siento orgulloso por ello, simplemente no lo veo necesario en mi andar interno. En ese espacio aprendo a estar conmigo o aprendo a compartir con los otros.

En todo este periplo de andar hacia uno mismo, te vas dando cuenta de que todo está ahí delante, no hace falta más, y que son las pequeñas actividades cotidianas, o la propia no actividad, las que te señalan el camino hacia uno, que no deja de ser un camino hacia la vida que vive en uno, que no deja de ser sentir el espíritu que está en ti y en la vida.

El fregar los platos me ayuda a comprenderme. Para llegar a un pleno disfrute de ello hay que ir superando varias dictaduras falaces como, por ejemplo, "que no tengo tiempo", "que si el friega platos es más cómodo" "que me mojo las manos" "que es aburrido" y tantos obstáculos más. En realidad esos obstáculos son condiciones bellísimas que te da la vida para crecer como ser humano, pues, según avanzas en el "fregao",  tu conciencia se va refrescando en todos los sentidos.

Sí, me amo y amo a la vida cuando siento el agua recorriendo el plato, el agua justa, ni más ni menos. Sí, siento que el plato es amigo de la taza, de la cuchara, de la olla llena de grasa.

Creo que todo está ahí delante, es decir, dentro de nosotros. El fregar los platos abre la espita de mi espíritu que me recorre y me une.

Podemos practicar dándonos cuenta y poniendo en duda el materialismo, buscando situaciones de unión con uno, no de fragmentación.

La mayoría de situaciones simples, se presentan continuamente, pues es desde lo interno donde nacen los nudos, pues la vida en sí es simple, pues fluye en un continuo estar y devenir. Es nuestra mirada hacia nosotros lo que crea nuestra mirada hacia el mundo, hacia el otro, y es ahí donde hay que estar, con decisión, con confianza, con calma y abandono de disfrute.

Es tan hermosa la entrega a un "fregao", tan bonita… y esto que escribo suena tan incomprensible. Para amar lo simple, hay que vaciarse de lo complicado, limar los barrotes y asomarse.

Mucho nos puede ayudar la función de vaciarnos de aire: para equilibrar un llenado de aire, uno se vacía de aire. Podemos trasladarlo a probar que, en lugar de llenarme de tantas historias y cosas, pruebo a vaciarme un ratito de ello. 

"Vacío friego con alegría, lleno del frescor nuevo que me inunda"

Refrescar la conciencia es actualizarme como persona cada vez que soy consciente de mí. Los árboles crecen, una brizna de hierba también, y nosotros también, y es en ese refrescar donde se atisba la vida que hay en nosotros.

Solo hay que andar, paso a paso, sin más explicaciones. Solo andar. Seamos valientes. Andemos juntos de la mano.



Artículo escrito por Carlos Serratacó


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