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lunes, diciembre 26, 2016

Pisando tierra o modos de enraizar con uno mismo


 Pisando tierra o modos de enraizar con uno mismo

posted: 26 de diciembre del 2016

Llevamos unos meses hablando de las profundidades. Hablemos entonces ahora de modos de fijar aspectos básicos que nos pueden llevar a una sensibilidad diferente en nuestro cotidiano. Esa sensibilidad la llamaremos "pisar tierra" o "enraizar"

Parto de la base de que resulta esencial sentir qué significa vivir en calma. Vivir aprisa y corriendo lo sabemos todos, de ello nacen muchas problemáticas que, somatizadas, nos desequilibran.

Puedo decir que en calma te das cuenta tanto del equilibrio como del desequilibrio, es decir, hay un eje y uno va basculando sobre el eje a lo largo del día. Ese eje, esa base es la calma. Luego le podremos añadir otras cualidades o características que nutran el eje, pero insisto y persisto, hay que crear condiciones para crear la calma en uno, en sentirla, degustarla, saborearla.

Para ello creo importante "pisar tierra". Si voy acelerado, es decir, si simplemente tengo prisa, simplemente estoy de proyección en proyección -por ejemplo, de lo que tengo que hacer-, he de aprender a educarme en detener dicha inercia.

Pisar tierra implica estar en lo que estoy, desde mi eje. Si me ducho, mi atención a la ducha. Si hablo, atención a lo que digo. Si escucho, atención a lo que escucho. Si voy andando, atención a mis pies. Si como, atención a que estoy masticando. Si escribo en el ordenador estas letras, atención a ello. Tratar que no me arrastre lo siguiente que me viene a la mente.

Parece fácil, pero no lo es. El truco es ir sumando: si sumo las pequeñas atenciones, me daré cuenta de las pequeñas distracciones, por tanto, he de dar un sentido, una voluntad, una dirección al acto de estar atento.

Si voy de proyección en proyección, en realidad voy de fragmento en fragmento, y eso no es calma, es fragmento. Si estoy en lo que estoy, no hay fragmento, hay unidad. Si sumo unidades, sumo unidad hacia la calma.

Voy a seguir con los ejemplos: hoy tengo el día regular, me doy cuenta, entonces he creado más condiciones de las habituales para enraizar o pisar tierra. Me he levantado, he realizado mi práctica de yoga más lenta de lo habitual. Ya de por sí, la practica me trae el presente, pero le he dado unos toques de mayor atención elaborándola más lentamente mientras amanecía, y con una profunda sensación de apertura al día y a mí mismo, una apertura amorosa que he culminado meditando.

Ello ha ahondado mi calma, ya de por sí presente, pero me hacía falta más dosis  de tierra.

He decidido no trabajar en el despacho, donde siempre me espera trabajo. He ido al campo, he dado de comer a las burras, a las aves, dándome cuenta, en todo momento, del aire, del sol, de mis botas manchadas de barro; he podado, he cogido limones, he curado a un pavo. He acariciado a los animales con mis manos y con mi voz. Todo ello me acariciaba a mí. Los jilgueros no paraban de cantar.

Me hacía falta seguir pisando tierra, uno puede desenraizarse por proyecciones o por sensaciones o pensamientos... Yo estaba desenraizado de sensaciones; proyecciones por suerte, tengo las justas.

Así que para seguir en tierra, he cambiado el almuerzo habitual, he comprado una piña, una manzana y una pera, las he pelado tranquilamente, me he hecho un zumo y al sol me lo he tomado.

Después de comer quería seguir fijando mi día en tierra: he sacado el cuero, las herramientas y, sentado en el suelo, he ido eligiendo los diferentes cueros para trabajar. He cosido con amor, sintiendo el tacto de la piel en mi piel.

Acabado ello, he centrado mi atención en recoger la casa, los pequeños detalles, un par de lavadoras, recoger lo lavado en el fregadero, barrer el suelo, y así ha ido pasando la tarde.

En todo momento me he dado cuenta de lo que hacía y no hacía, solo quería estar conmigo en mí, fluyendo en mi tempo de vida, sin poner atención a lo siguiente, sin tener prisa por acabar, sin tener meta en la cual fijarme. Solo he ido realizando atentamente con suavidad y respeto hacia lo que hacía, hacia mí mismo, confiando en que todo iba a volver a situarse en su lugar dentro de mí. Sin tiempo, sin expectativas, sin imposiciones propias.

De noche, y con el frío, me he abrigado mucho, un buen jersey, gorro y guantes de lana, y he salido a andar sintiendo el aire frío, andando por la noche oscura, con paso cada vez más firme, más en tierra, más en la luz de lo que soy.

Y ahora, al escribir esto, siento que todo está en su sitio, aquellas sensaciones que me alejaban de mi eje -por tanto, de mí mismo, de lo mejor de mí mismo- ya se encuentran en su lugar.

He nutrido con atención, he confiado en que un día es un mundo, una vida, he puesto una dirección, un sentido y mis pies, mis raíces ya alimentan lo que soy como habitualmente, con serenidad y alegría.

Pisar tierra es eso, nutrirse con lo mejor de uno mismo con atención, con entrega, con desenfado, con abandono, con confianza, con dicha. El día es muy largo, la vida también.



Artículo escrito por Carlos Serratacó

sábado, octubre 19, 2013

Lo fugazzzzz lo es todo



"No sabía que pudiera sentir así. Ni que pudiera sucederle algo parecido. Le gustaría que durase toda su vida. Y una parte de él le decía que así sería. Lo tenía ahora y eso sería toda su vida: ahora. No hay más que el presente. Ni el pasado, ni, desde luego, el futuro. ¿Cuántos años tendría que cumplir para comprenderlo? Tan solo existe el ahora, y si el ahora son dos días es que tu vida son dos días y tendrás que verlo todo desde esa perspectiva. Así se vive una vida entera en dos días. Y si dejas de quejarte y de pedir lo que es imposible tendrás una buena vida. Una buena vida no tiene por qué tener una duración bíblica" 
Ernest Hemingway " Por quién doblan las campanas"

Desde que inicié mi andar por la senda del yoga he ido sintiendo la necesidad, una necesidad relajada que es como una sed, de ir creando las mejores condiciones dentro de mí para que mi presente tuviera un sentir de disfrute y donde, de acuerdo a mis posibilidades, tratar de dar lo mejor de mí,  para alimentar ese presente, que me ayudará a comprenderme y a comprender.

Todo es una progresión que implica mucha dificultad. La propia comprensión del presente por ejemplo. Y como ese presente se encuentra tan condicionado por inercias propias, por el pasado, y por proyecciones y por elementos imprevistos, el tema se complica. 

Creo que resulta esencial crear un centro, un eje, una calma, desde donde haya una perspectiva de disfrute de ese presente para mantenerme "con cierta inmunidad" ante ese cúmulo de todas esas fuerzas internas y externas que me arrastran. Para ello el yoga va alimentado a un observador que observa, a un ser que siente, a una persona que dentro de su vulnerabilidad ama.Y para amar, hay que aprender también, y en este punto con el yoga he aprendido a amarme, a respetarme y ese poco que gano cada día me hace sentirme feliz. Ese centro es mi corazón que late y late.

Por otro lado se encuentra la reactividad, ese bote pronto. Tan emocional él.

Uno progresa, y retrocede, se da cuenta. Es una cadena que se reitera. Y hay que estar alerta para afinar para romper los eslabones. Y como la consciencia del presente te hace ver la oportunidad de sentir que cada fugacidad es virgen, que cada momento es una ventana para estar, pero también para el olvido, te das a ese momento con todo tu ser.

Y observas que lo mejor es no luchar, ni ofrecer resistencia, así hay un menor sufrimiento y alimentar aquello que ensancha tu corazón. Es como si el corazón, siempre estuviera presente ahí, con su calma, con su amor, con su comprensión, con su unión a la vida, y que tú, desde ese observador, a ratos fluyeras con ello, pero es tan fugaz, es todo tan fugaz.

Por eso, la atención a lo que siento, a lo que surge, a lo que viene, a lo que se va, a mis aciertos, a mis errores, cuando inspiro, cuando espiro, cuando soy, cuando no soy, creo que es fundamental. La atención de ser, la atención de construirme, la atención de no ser nada, y ese corazón ahí, siempre presente que me mira y gracias, por favor, que no me juzga, solo siente, me ayuda en mis pequeños pasos y amplía mi sensibilidad para ser consciente de lo fugaz y de lo que permanece.

Sigo ahí, en la brecha, trato de vivir despierto, y eso creo que es bueno para mi vida, no tengo más expectativas que las que me ofrece cada mañana, cuando al alba, abro los ojos, la vida, que se muestra ahí, entera, plena, bella, en un todo fugaz.





sábado, junio 01, 2013

Mirando el horizonte



Ha llegado el sol. Lo recibo corriendo por la ciudad que va menguando de la sombra a la luz. Corro. Siento mis pies, encuentro un ritmo suave para acompasarlo con mi respiración. Avanzo, siempre avanzando sintiendo mi cuerpo. Corriendo para liberar, corriendo para volar, corriendo para volver.

Cuestas, llanos, la piel suda, todo se limpia. Ciudad, ciudad gris que amanece. Ciudad de ladrillos.

¿Dónde está el verdor? ¿Dónde estas luz?

Corro con este ritmo donde siempre soy consciente de mi lugar, de mi espacio, de mi tiempo, de mi destino.

Te educo, cuerpo mío. Abro una ventana para ti, mente dispersa.

Buscando el eje, el equilibrio, el lugar....

Desde donde te pueda ver a ti, horizonte....

espacio infinito, espacio de libertad.

Me cuesta levantarme, ya son muchas clases, mucho dar a lo largo del curso. Me encuentro cansado.

Pero estoy ahí, constante, presente, disciplinado en mi andar. Sabiendo que tú, suelo duro, equilibras mis pasos. Asfalto neutro, asfalto cruel.

Enfundado en este gorro de colores, corro.

Y las nubes aparecen en el horizonte y yo ya voy llegando, deteniéndome, agotado.


domingo, febrero 24, 2013

El kiosko de la humanidad


Soy muy ligero de sueño, diría que ligerisimo. Han sido muchos años de vida en el campo a lo que sumamos que me despierto con el vuelo de un mosquito. Eso hace que aquí en ciudad, el paso de los coches en el silencio de la noche, o la propia contaminación lumínica nocturna me despierten o mi propio ser, al que le gusta la madrugada se despierte. He avanzado en que no me irrito, lo acepto y lo disfruto, lo vivo plenamente, y siento cada momento que me da ese vacío de la noche.

A las seis de la mañana abren un kiosko de churros cerca de casa, suelo ser de los primeros, suelo tomar algo y luego partir hacia el campo. Mientras tomo algo caliente sintiendo el aire frío que viene desde el mar por esa avenida grande de Huelva, observo en silencio. Las calles sin vida, y este kiosko es como una isla donde van llegando náufragos de todo tipo. El kiosko se encuentra al aire libre pero es una isla grande porque acoge a todo aquel que viene a estas horas intempestivas.

Una madrugada se juntaron, un trío de cazadores vestidos de cazadores con su chaqueta verde y su gorro-muy en su papel-; dos vagabundos lucidos y felices- sin casi ropa encima-; un padre que charlaba de su hijo con dos adolescentes que venían de marcha; unos empleados que recogen la basura y acababan su jornada nocturna-con sus carritos aparcados a la vera del kiosko; una señora con aires de tímida hablaba con un señor con aires de noctambulo, de fútbol.

-Nos encontrábamos sin hacer nada, esperando el jabalí  Pasaron unas palomas y empecé a dispararlas, le dije a Paco, dispara, pero él no lo hacía, decía que no era época. Yo me cargue las tres que pasaron.

-Vengo de trabajar de madrugada y mi hijo es tan cómodo que me pide siempre que le lleve al instituto, ya es adulto, llego cansado y le llevo porque le quiero, pero es así en todo, no mueve un pie, no sé como hacerle entender las cosas, dialogo una y otra vez con él pero nada. Como le suelto 250 al mes, vive feliz, sin ayudar en casa ni a su madre ni a mí.

-Hermano tienes un cigarro
-No, no tengo.
-¿Estas cuadrado?
-Es la ropa que abulta
-Pues yo llevo cuatro años de dieta. Hoy encontré un refugio, se lo he enseñado al colega....¿A qué te dedicas?
-Hago yoga
-Una vez entre en una casa abandonada y había una biblioteca muy grande, lo pase genial leyendo libros, había varios de yoga. Pues esta dieta que hago, pues llevo cuatro años sin comer es muy de yoga no?
-No sé
- ¿Y eso de permanecer como un cadáver?
-Eso es la relajación final, una metáfora.
- Me gustan las metáforas, te permiten soñar.

-Yo creo que tienen que traspasar a Benzema,-le decía él a ella-
-Pues a mi me gusta, lo que pasa que es que no se amolda, no le dan confianza, se siente inseguro.
-¿Con toda la pasta que gana?

-Trabajamos para los políticos recogiendo su mierda, y somos la gente honrada las que estamos aquí día a día, pagando impuestos para ellos. Dame un euro de churros, y el "cafesito sólo por favor".

Acabe mi bebida  y partí para el campo, a dar de comer a las burritas, los pollitos, los perritos y a regar a las plantitas y los árboles.

Roberta Flack- Killing me sotly (versión con Fugees)






domingo, febrero 10, 2013

El PLOCC es vida, nuestro apoyo.

                                                                   

"Democracia participativa es una expresión amplia, que se suele referir a formas de democracia en las que los ciudadanos tienen una mayor participación en la toma de decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la democracia representativa, esta última es una de las democracias más usadas en el mundo. Implica una participación ciudadana intermedio entre democracia representativa y democracia directa."
Wikipedia

El PLOCC es la Plataforma Onubense de Cultura Contemporánea, la forman ciudadanos de Huelva en apoyo de una cultura popular, democrática y con plena participación de las personas y de las familias de Huelva.

 Es "Un espacio de creación, difusión y disfrute de la cultura" y sus miembros realizan la labor de un modo altruista.

Una vez al mes se organiza un mercadillo donde diversos artesanos muestran sus creaciones, también grupos de música, hay talleres para niños....por un lado es un modo de recuperar nuestro espacio público, de dar vida a nuestros parques; por otro los domingos PLOCC resultan maravillosos por la alegría, la creatividad y la entrega de los que participan. Su público fundamentalmente somos las personas que vivimos en Huelva que vamos con nuestras familias a disfrutar de un espacio libre  y saborear este espacio como un extraordinario ejemplo para nuestros hijos.

En este denominado PLOCC manta, el "Mercado de Arte, Artesanía y Trocherías", se organiza una rifa y se tiene un pequeño puesto de bebidas y bocadillos, cuyos ingresos van para apoyar los talleres de teatro, fotografía, música, literatura, cómic  poesía, cine, etc, y muchos talleres para niños y niñas que se organizan en la sede del PLOCC, situada cerca del antiguo mercado de abastos. En ese espacio situado en el centro de Huelva, donde lo que prima no es el lucro y la avaricia, sino la posibilidad que todo el mundo tenga acceso a la cultura de un modo cercano y en plena libertad. Donde sus talleres funcionan y las personas participan, y nuestros hijos también y con ello somos más personas, se nos da la posibilidad de abrir nuestra mente y nuestro corazón.

Pero ha llegado el Ayuntamiento de Huelva, y ahora quiere cobrar por los puestos del PLOCC que se realizan en los parques. Se ha tenido que anular este fin de semana el PLOCC manta.

Es que no voy hacer ningún comentario al respecto. Es tan alucinante que todo queda dicho. Pero me permito una reflexión:

Es importante y mucho que nos demos cuenta, que tengamos consciencia que sólo nosotros con nuestra entrega, nuestra alegría, nuestra esperanza y nuestros actos podemos hacer una realidad más libre, más acogedora y creativa para nosotros y nuestras familias, y menos dictada a intereses políticos, económicos, comunicativos o los que sean. Para ello hay que empezar por un paso, y luego otro, y luego el siguiente, así se avanza.¿ Estamos en una democracia no? ¿O es una democracia interesada solo para unos pocos?

lunes, enero 07, 2013

Navidades del 2012


"Ya que es dando que recibimos,
y perdonando que somos perdonados"
San Francisco de Asís
Desde niño hay diversos sentimientos que me invaden con las navidades, son contrapuestos, uno es integrador, otro me disgrega.

Uno es de vuelta a mis orígenes, a mi familia, a mi raíz, a mi vida adolescente en Madrid. Llevo años fuera de la capital y cada vuelta es una vuelta de tuerca, es una espiral: de amor, de aprendizaje, de conocimiento de mi sentir con mi familia, es una ventana de felicidad. Mi madre, mis hermanos y hermana, mis sobrinas y sobrino. "El tiempo pasa pero el amor permanece" leía en un cartel cuando era niño, esa frase se me quedo grabada en la memoria.

El amor es fundamental, esencial, extraordinario y maravilloso, y resulta indispensable ser plenamente consciente de él para repartirlo con generosidad y valentía. La familia, la tribu, la base, la luz, la entrega.

Hay otro sentimiento que me invade en navidades, también desde la infancia: observar el consumo infernal, el comer desaforado, y la soledad de tanta gente en ese bullicio de personas. Pensaba: "Madrid es un desierto lleno de personas".

Me duele ver a tantas personas durmiendo en la calle, me duele verlos envueltos en mantas, buscando pequeños refugios ante ese frío seco de Madrid. Resulta que esos pequeños refugios sean muchas veces la entrada a los bancos, donde se encuentran los cajeros, es una ironía atroz y cruel.

Cuando era niño cogía comida de casa, preguntaba a mi madre si me podía dar alguna manta o ropa, y me bajaba corriendo a la calle el día de navidad para darlo al señor sirio que vendía en la esquina, encima de una caja de cartón tabaco suelto. Le preguntaba por su vida, y él me la contaba. Me sorprendía su dignidad.

Este año observaba grupos de cinco o seis personas compartiendo "refugio", abrigados todos en mantas, juntos unos a otros, pegados, unidos, envueltos hasta la cabeza, sólo se veían mantas acurrucadas. He visto esta situación en Madrid, pero también en Huelva.

Ayer andando por las calles veía los cubos de basura llenos de cajas de juguetes, cientos y cientos.

En todo este proceso interior que supone el yoga, hay algo muy importante, el ser consciente del esfuerzo que supone ser consciente de uno mismo: de sus sentimientos, de sus emociones, de su cuerpo, de su respiración, de su ser, evitando así automatismos en todos estos aspectos, evitando ser ciego ante la propia comodidad de estos aspectos. El ser consciente rompe las capas, rompe todos los muros que protegen tu corazón y se abre a la dicha, a la felicidad de ser consciente y consecuente, al acto de ser responsable de aquello que "sientes", de ser soberano de tu vida, pues sólo así uno es capaz de abrir los ojos y además de verte, ver. Uno puede comprenderse y comprender porque amar es compartir y todo ello nace de nuestro interior, de ningún sitio más. Da igual que busquemos fuera, porque fuera siempre será desierto hasta que dentro no crezcan las rosas. Objetos, formas, placer que va y viene, apegos al consumo, búsqueda de llenar un vacío que sólo es fértil si permaneces en contacto con lo íntimo de tí. Navidades del 2012.





sábado, septiembre 29, 2012

Hoy estuve en una concentración



En una concentración de ciudadanos en la plaza de la Constitución.
Personas de todas las edades, éramos muy pocos, pero estábamos.

Hoy decidí salir y juntarme con otros ciudadanos.
Hoy sentí que tenía que estar ahí, y estar siempre que pudiera.

No puedo  permanecer más en casa.
Viendo lo que veo.
Sintiendo lo que siento.

Hoy decidí empaparme, mojarme, involucrarme.
Por mí, por las personas, por lo que ocurre. Por todo.

Tracy Chapman-"Talking about a revolution"

miércoles, mayo 23, 2012

Corriendo hacia la zona cero



Las calles de Huelva están vacías de madrugada, me encuentro con un conocido:
-¿ Qué haces tan pronto por aquí?
Vengo de correr
-¿De correr? ¿Qué pretendes?
Avanzar
-¿Cómo que avanzar?
Sólo sigo mis pasos
Jeee, se rio mirándome extrañado
Me despedí y seguí mi camino


LLevo tres meses que salgo a correr. Cuando puedo. Llevaba un par de años que no podía hacerlo, pues me lesione, no haciendo yoga, sino danza clásica,  y la lesión ha durado lo que ha durado. Ha sido muy duro, mucho.

Eso me pasa por cumplir unos de mis sueños, hacer algo de danza clásica. Todavía recuerdo estar buscando zapatos de danza para mi pie, un 45. Y haciendo movimientos en punta bajo la estricta mirada de la profe. Estuvo divertido pero aprendí, y con creces que por mucho profe de yoga que sea, el entusiasmo me puede a veces. Moraleja, "La atención no se descuida, mejor acrecentarla"

Para correr tracé un plan, primero tenía que lograr cinco minutos sin que la lesión se resintiera. Y así estuve un mes, dolía pero tenía que llegar a los cinco minutos.

Luego andaba unos diez minutos, hacía la forma de tai chi, y volvía para casa.

Me gusta salir de madrugada. Cuando amanece, me maravilla ese cambio de la noche al día, el difuminado de lo oscuro a lo claro, la aparición de la luz. El sol que va alumbrando desde el lejano horizonte.

También me sienta muy bien ese silencio en la ciudad a esas horas. No hay ruidos, sólo lo pájaros que se despiertan alborozados de vida.

Poco a poco he ido subiendo los cinco minutos. Reduciendo los descansos. No haciendo mucho caso a una mente y a un cuerpo que están en la queja pues les gusta ciertas comodidades de dolor creadas por sus rutinas o patrones con respecto al correr.

La semana pasada salí a correr, con los cascos, con mis canciones de soul preferidas, y corrí y corrí, tranquilo, mi cuerpo, mi mente, mi respiración bailaban mientras corría. Era inmensamente feliz. Cuando me detuve habían pasado cuarenta minutos.

No llevo una rutina para correr con respecto a tantos días a la semana, sólo oigo a mi cuerpo y que el mínimo son dos días. Si mi espíritu pide más, pues más.

Estoy contento de disfrutar del correr, de poder mover los pies sin que algo chille desde la base de mi columna. He crecido mucho como persona en el proceso solitario de la lesión, y este resurgir equilibrado me sigue enseñando mucho.



miércoles, abril 25, 2012

Un paso de cebra sin reactividad


"Cuando hay atención completa, no hay miedo. Pero el hecho presente de inatención engendra miedo; el miedo surge cuando eludimos el hecho, cuando escapamos de él. entonces, el escape mismo es el miedo"   Diario de Krishnamurti

Me gusta detenerme en los pasos de cebra. Sentir que el peatón tiene el derecho a cruzar la calle sin jugarse la vida en ello.

Normalmente el peatón alucina que un coche se detenga, y te miran asombrados dándote las gracias. No lo hago para que me den las gracias, simplemente porque hay que hacerlo, esa es la realidad que me gusta construir. Es decir, alimentar el respeto al peatón.

Las calles son de los ciudadanos, y el rey no es el coche, sino las personas de a pie.

El otro día iba conduciendo y delante mío tenía un paso de cebra. A un lado del paso de cebra una anciana, al otro una chica joven con un carrito con su bebito.

Detuve el coche,y apaciblemente espere a que pasaran tranquilas. El coche que estaba detrás mio empezó a tocar el claxon enloquecidamente, y su conductor, asomado a la ventana se dedicó a insultarme gravemente. No me sorprendí, tampoco me sentí afectado. Entiendo que el coche en algunas ocasiones es una prolongación de los instintos más básicos, es también un ente de dominación territorial, una prolongación de lo peor de nuestro ego.

Los insultos del conductor seguían, el claxon también. Me baje del coche, no para defenderme de los insultos. Así que me acerque al conductor y a los acompañantes y les dije:

" Me he detenido porque hay un paso de cebra. Acaban de pasar una anciana y una madre con su bebe"

El que dijera eso, le exaspero más, y siguió insultándome. Su gesto desencajado, su voz chirriante. Sinceramente era hasta gracioso. No sentía ninguna reactividad de responder a su agresividad, solo de señalarle la realidad, lo obvio, y eso era:  "que me había detenido porque había un paso de cebra".

Volví a mi coche y seguí mi camino.

El coche es una extraordinaria oportunidad, y una maravillosa herramienta para practicar el permanecer en paz, para disfrutar del viaje de la vida, incluso para intentar dialogar señalando la impunidad. Todo momento es bueno para trabajar la calma, pero escribo sobre este hecho cotidiano porque creo que muchas veces el coche se apodera de nosotros, y entonces nos convertimos en dueños de la impunidad, en señores de nuestro pequeño reino falaz. Y creo que al impune por lo menos hay que decirle que sea consciente de los derechos de los demás, y no permanecer impasibles ante ello. 

La situación me recuerda que no hay que tener miedo en señalar al impune. Que es maravilloso ir por el carril de los lentos, que hay que trabajar en la no reactividad en lo posible, en el no juzgar. Y que el coche también puedo usarlo con respeto y amor, en practicar mi paz, ya que es importante darse cuenta que el coche sólo es una herramienta, yo decido que uso le doy.

Michael Jackson: "Smooth Criminal"

domingo, abril 01, 2012

Mi lista maldita de libros


"Andando por las calles entré en un bar lleno de estanterías con libros; sentado, disfruté del silencio de su compañía, de la lectura y del acto de escribir"
                                                                              Carlos paseando por Madrid

Si hay algo que me ha acompañado desde niño son los libros. Cuando era  niño, si pedía algo por mi cumpleaños eran libros, o dinero para ir a la Casa del Libro en Madrid, y gastarme hasta el último centavo en algún libro de Julio Verne o de Emilio Salgari. Todo eran aventuras maravillosas. Y yo podía ser cualquiera de los personajes que poblaban mis sueños.

Según crecía, era un adolescente, aquellos  libros  que caían en mis manos los leía como un caníbal voraz;  horas y horas tumbado, mañanas, tardes y muchas noches sin dormir.

Una vez acabada la bilblioteca de mi madre, pase a la de mi tía, una vez agotada la de mi tía, convertí  la bilblioteca Publica Central,en la calle Felipe el Hermoso de Madrid, conocida como la biblioteca del metro Iglesia,  en un lugar entrañable. Perdido entre sus estanterías buscaba pequeñas joyas para disfrutar. Autores desconocidos, títulos que me llamaran la atención. Ahí por ejemplo descubrí mi primer libro de yoga, que todavía guardo fotocopiado.

Era un placer recorrer sus estanterías y encontrar algún libro maravilloso  para leer. Entre sus filas ordenadas, torcer la cabeza y mirar los títulos, el autor, la textura de la tapa, el color. Elegir y acertar, algo te había llevado a aquel libro, y volviendo a casa, llevarlos cariñosamente bajo el brazo, o leyéndolo mientras andaba, impaciente, ansioso de disfrutarlo.

Cada uno tiene sus obsesiones, una de las mías, posiblemente  la más poderosas, sea mi amor por lo libros.

He viajado mucho durante mi vida, mudandome de un lado a otro, y mi biblioteca siempre me ha acompañado. Sin ellos me falta el aire. Su colocación en mis diferentes hogares ha sido en una habitación central, importante en la casa, estanterías y estanterías, donde en su aparente desorden, sé donde encontrar el libro que busco.

Soy un buscador de libros, experto en librerías de segunda mano, en librerías virtuales, en puestos callejeros con libros en el suelo, en librerías de calle, lo que sea.

Hace dos años deje de buscar tan compulsivamente. Ahora sólo leo de la torre de babel que es la biblioteca. El yoga me fue dando pausa, me fue dando cierto equilibrio en la compulsión de una vida.

Todo esto no suena yoguico, el tener una dependencia, el tener una neurosis  severa, el que para respirar me haga falta leer. Bien, no me importa, como yogui estoy lleno de errores y no pretendo elevarme iluminado, ni despertar ningún chakra, ni alcanzar ninguna posturita. Sólo vivir en paz junto a un libro.

Curioso, pero es así, desnudo del todo pero con un libro. Los libros me han abierto el corazón, han convertido mi existencia en algo maravilloso. Sólo quiero compartirlo.

Voy a ir comentando algún libro que me ha dejado huella, y pondré alguna sensación con respecto a él. Primero pondré una lista de libros, sin orden, no es del que más me ha gustado al que menos, que va, simplemente es una lista.

Ahora mismo cada vez se lee menos, parece que es algo cansado, aburrido e implica estar un rato con uno mismo apaciblemente. Por eso cada vez tiene menos seguidores. A lo mejor estas pequeñas lineas animan a leer alguno de los libros de mi pequeña lista maldita:

Pequeña lista maldita de libros. (maldita porque su veneno me liberó y me dio muchas vidas) ( la iré ampliando y comentando)


  • "Moby Dick" de Herman Melville
  • "El tiempo de la amistad" de Paul Bowles
  • "Rayuela" de Julio Cortazar
  • "La rebelión de la Granja" de George Orwell
  • "Garabombo el Invisible" de Manuel Scorza
  • "Los siete pilares de la sabiduría" de T.E. Lawrence
  • "El ruido y la furia" de William Faulkner
  • "La isla del tesoro"  deRobert Louis Stevenson
  • "La llamada de lo salvaje" de Jack London

"September"- Earth,Wind &Fire
http://www.youtube.com/watch?v=2S8ZrQG0y6g

sábado, marzo 17, 2012

Pan de pueblo, pan precocido


"Pan de ayer y vino de antaño mantienen al hombre sano"
                                                         Refranero español

Cada lunes cuando voy al campo por la mañana, me detengo en una panadería. Se encuentra ubicada en una nave en el camino que lleva a casa del campo,y reparten pan a muchas panaderías de los pueblos de la zona e incluso a Huelva capital.

 El panadero suele trabajar por la noche, toda la noche, mientras todos dormimos, luego sobre las cinco de la mañana entra otro turno, que es quien hace el reparto o atiende en el mostrador.

  Hay panes de todo tipo, son maravillosos: carrillos , bollas, bollitos, chapatas, bolitas, serranitos, pepitos, baguetinas, integrales, barras anchas, vienas grandes y chicas, pan de pueblo (hogaza) grande y mediana, barras de cocodrilo, pescaditos, roscos con aceite.  A mi me gusta muchisimo la hogaza grande de pueblo, con esa miga tan rica. Es un pan delicioso, todos los panes se realizan como se ha hecho el pan toda la vida: harina, levadura, sal y agua.

Desde hace un tiempo el panadero se encuentra profundamente preocupado. El pan precocido arrasa. Ya sabemos, el pan de tres por uno, que no es un pan fresco, es un "hazlo tu mismo", y a cualquier local le proporcionan un pequeño horno donde mete el pan precocido que traen en camiones de congelado, y cualquier local se convierte en panadería. Es un modo de atraer clientela, también un modo rápido y ecónomico de producir y consumir.

En Huelva capital, en el barrio donde vivo había dos hornos de pan, ya han cerrado uno. En el otro cada vez producen menos pan, y ya van al precocido. Cuando voy a comprar el pan siempre digo lo mismo:

-Por favor dame pan-pan.-en la vitrina todos son panes relucientes y no sabría distinguir entre uno y otro a primera vista-.

- Tienes el bollito que es lo que hemos hecho hoy y la viena-

 La mujer me lo dice con pena señalandolos, a ella le alucina que pida pan-pan, ya no se pide. En la vitrina el pan-pan se encuentra arrinconado y siempre en los rincones hay algún pan de los que busco, el pan precocido domina visualmente. Es más barato.

-Dame dos vienas de pan-pan.

La panadera me dice que le pasa lo mismo con los dulces, que ella cuando hace dulces usa ingredientes de verdad, no busca un ahorro de costes, pero que los dulces prefabricados a mogollón arrasan, lo mismo que el pan precocido y no sabe que hacer.

Lo que esta claro es que estos nuevos panes rápidos no son nada parecido al pan de siempre. Pero la prisa, la maldita prisa hace que ese tres por uno convierta en panadero a cualquiera, que te pone una baguette caliente y te lo comes pero ni sabes lo que comes.

Cada uno puede comer lo que desee, eso está claro. Pero el pan, algo tan sagrado y ancestral como el pan, también esta sucumbiendo al mercado, al consumo inconsciente.

A mi me asombra mucho eso de comer de microondas y de platos precocinados. He comentado alguna vez que me gusta elegir lo que como, recorrer pequeñas tiendas o localizar personas que tengan huerto, en lo posible; y si voy a un supermercado soy muy selectivo, de modo que elijo claramente y con espacio, tiempo y cariño lo que como, y luego en casa lo preparo apaciblemente, o yo o mi pareja, a modo tranquilo, es decir si es ensalada, todo cortado con cariño, así como todo aquello que comemos. Nos gustan mucho los potajes, los pucheros, es decir comidas realizadas con lentitud y tranquilidad.

Me sorprende tanto que vendan ya los bocadillos precongelados, la pizza precongelada, el pollo asado, la ensaladilla, el gazpacho, el zumo de naranja, lo que sea. Y que tengamos inoculada la idea que no tenemos tiempo y que es necesaria toda esta cadena de consumo para tener tiempo.

¿Tiempo para qué?

Prisa para trabajar, prisa para hipotecarnos, prisa para hablar, para pensar, para amar, prisa al andar, prisa al ir o al volver, tanta prisa que no te oigo, prisa para comer, para ducharnos, prisa, prisa, prisa.

Hubo un tiempo que había ríos, ahora es difícil encontrar alguno no contaminado, pero todavía resisten y fluyen sin prisa. Me gusta oír su fluir.

Joe Cocker-Feelin´ Alright

martes, junio 07, 2011

En la ciudad


Por motivos personales ahora vivo en la ciudad. He vivido 16 años en el campo. Lo echo mucho de menos y vuelvo permanentemente para cuidar de él, pero ahora ya vivo en la ciudad. Lo realmente importante es que me encuentro mucho mejor de salud, y muy arropado y querido.


Noto mucho el cambio, por ejemplo, el ruido permanente de los coches, día y noche. Es como un fondo perpetuo que no para. Al principio me costaba mucho dormirme, ahora ya va todo bien y descanso por las noches.

Los olores son diferentes, hay más claridad de olores en el campo, aquí todo es más denso. Y por tener las fábricas pegadas a la ciudad noto muy claramente el olor de la contaminación.

En el campo se agudiza el oído, y ahora desde el piso, me llegan los sonidos de otros pisos, y doy nombre a los ruidos que oigo: “Se ha puesto a llorar el bebe de la de arriba”, “Se ha enfadado el de al lado pues está hablando muy fuerte a su mujer”. “Yo no oigo nada”, me decían en casa, y yo decía “pues yo lo oigo”. En el campo es importante tener el oído atento, por ejemplo a los ladridos de los perros, pues en la soledad, mis amigos los perros con su ladrido me avisaban si pasaba o no pasaba gente cerca, o si a lo lejos alguien se acercaba, o si había peligro. Y los burros con su rebuzno, si algún equino andaba por la zona, por los caminos. O los pájaros o la luz la hora que era.

El cielo también es muy diferente, hemos pasado de la inmensidad, de la profundidad a tener trozos de cielo.

Estoy contento de estar en la ciudad, como cuento, me ha costado adaptarme pero soy feliz, y eso es lo realmente importante, me hace gracia pues parece a veces que hubiera bajado de las montañas y estuviera domesticándome, y en realidad es así, me estoy domesticando de cuerpo, de emociones, de respiración, y socialmente a la nueva situación.

La ciudad me trae al Madrid donde me crié, y eso también me hace feliz.

Ahora tengo cerca las clases de yoga, ahora me encuentro más descansado, y no subo y bajo al campo diariamente. Todo se hace más fácil.

El yoga nos enseña a adaptarnos, a ser conscientes de las nuevas situaciones y a ser flexibles, a saber reconocer las resistencias y trabajarlas, a positivar las emociones, a reconocer el viaje y no el fin, y a pesar de las añoranzas y los recuerdos a vivir el presente entregado a él, sacando el jugo de las situaciones que nos pone delante la vida, a vivir la vida sin dar demasiadas vueltas a porqué ocurren las cosas.

Burning con Antonio Vega-"Qué hace una chica como tu..."
http://www.youtube.com/watch?v=veSPlR972Rk

Nacha Pop - La chica de ayer
http://www.youtube.com/watch?v=4xU12NYLj4k&feature=related





viernes, enero 21, 2011

Esbozos de Madrid

                                                                                  

Imágenes de una semana en Madrid:

Estuve en el Prado, para ver a Renoir, esperaba encontrarme con la alegría de la luz, por lo que fui a ver a Goya antes, y me quede tiempo observando las pinturas negras. También busqué uno de mis cuadros preferidos: "El perro semihundido". Luego me inunde de la alegría y de la luz de Renoir, me encanto "Niña con ave´" y "Peonías". El Prado maravilloso, me gusta ir cada vez que voy a Madrid. Luego paseé por el Botánico, y tire por la cuesta de los libreros mirando apaciblemente libros usados hasta el parque del Retiro.

                                                                                  

Gente, mucha gente, muchas personas. Todo mucho más comprimido. Si a Madrid le aplicará asanas, se las recomendaría de apertura. Añore el espacio de Huelva. Gris, todo muy gris en los madriles. Añore los colores de mi hogar en Beas. Desee pisar el agua de mar y no tanto gris.



Estuve en el Auditorio Nacional de Música oyendo a un pianista, Dezsö Ránki, tocó piezas de Haydn, List, Ravel y Shumann. El Auditorio es inmenso, tremendo, todo en madera, hermoso, quede absorvido y soñe mucho oyendo, sentí que volaba


Anduve mucho por Malasaña, nacen y mueren tiendas, surgen tiendas de discos, de botas de los modds, pequeños cafés de aire francés, creperías, pequeñisimos restaurantes de autor, de ropa usada de los setenta, librerías de libros usados, carnicerías arabes, etc, anduve y anduve.

Llegue hasta la filmoteca y estaba cerrada, me fui a la Fundación Juan March y  quede eclipsado por Domenico Scarlatti, con un concierto sobre pantalla, el aforo lleno, y hundido en el asiento, la música me ayudaba a seguir reflexionando sobre todo, y a seguir volando, a soñar.



El metro lleno de gente, muchisimas mujeres leyendo, poca gente sonriendo, lo gris se acentúa en el metro, la tierra que absorbe y escupe.

Muchas personas durmiendo en la calle, con el frío atroz de Madrid. Me impresiono en la estación de Atocha, donde se encuentra el jardín, donde la temperatura es cálida, familias enteras con sus niños y maletas, que simplemente no tenían donde vivir y vivían ahí porque estaba calentito. Hubo personas que se me acercaron y me pidieron para comer.

Luz desde los autobuses, luz de una ciudad descomunal, que parece que se devora a si misma. Una ciudad maravillosa nada amable con sus habitantes.

Sentado en el Café Comercial, disfrutando de mi niñez.

Ahora en Huelva, cocinando y disfrutando de los amigos.

"Oh Yahwe" by Lokua Kanza [Nkolo]

Alaska y Dinarama - A quien le importa

                                                                          

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