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domingo, noviembre 23, 2025

Rito y Sacralidad


 "La nube sólo es libre

de ir con el viento.

La lluvia sólo tiene

libertad para caer.

El agua sólo es libre.

cuando se une,

en sus descensos,

o en su ascenso al aire."

Wendell Berry

 La esterilla es un espacio de entrega, es un espacio sagrado. Un lugar donde nos encontramos con nosotros, y al sentirnos, sentimos la existencia.

Es sencillo de comprender. El yoga no es un ejercicio físico, es una simiente inmensa que genera muchas semillas hacia la espiritualidad, hacia el acto de vernos y reconocernos como parte de un todo.

Cada vez que estemos en esterilla, hay que ir educándose para imbuirse en dicho espacio sagrado. Y al entrar en la sala hemos de ir notando como cambiamos. Las emociones van calmándose: "el mar agitado, aquieta sus aguas". Se nos abre un lugar donde los ropajes se caen, donde es posible cualquier situación que nos ayude a comprender el acto del vivir.

El rito, para su comprensión, le hace falta una reiteración con dirección y rendición. Son esos pequeños gestos que vamos realizando a lo largo de una clase: el saludos, las posturas respetuosas, las pausas, los sucesivos sentires, los gestos de recogimiento, el contacto íntimo en calma, los modos, en definitiva. 

Cuanto menos ego haya en dicha entrega, en el  acto de vivir la clase de yoga, o en nuestra propia práctica personal, mayores aperturas hay para entender lo que estoy expresando. Es decir la dirección es la desnudez íntima, la aceptación, la humildad, la experiencia viva, la regulación, el sentido ético, la base sanadora, el dialogo entre corazón e intuición entre otras muchas cualidades que van surgiendo.

Es importante pues, si no el yoga te transforma en un ser hacia un ego que  vende humo, que siente el humo, que se encuentra envuelto en ello, y dicha ceguera nos va generar mayores inconvenientes para llegar a otras realidades fuera de las habituales.

 Es decir, vamos creando situaciones que se reiteran con una profunda carga simbólica donde el rito es cada vez nuevo, pero su reiteración nos entrega a nosotros y a nuestro interior. Ello va despertando una llama de intuición que nos conecta con algo misterioso y sagrado, algo muy profundo que late en el corazón de la tierra, y entonces nosotros pasamos a ser el filtro de ello, y es lo que transmitimos, lo que nos va transformando.

Lo sagrado es el misterio de la vida, es una dicha, un santosa, una fuerza, un permanente inicio, es un no pensar, es un milagro.

Una vez que atisbo lo sagrado que hay en mí, ya hay un espacio para mi propia sanación. Si hay un espacio dentro de mí, ya tengo herramientas para comprender el espacio que le hace falta al otro para su equilibrio interno.

El rito y lo sagrado han de llevarnos hacia nosotros, pero hacia el otro, pues todos nos conformamos, pues creo que hay que generar espacio comunes de crecimiento, de presencia en la vida y mayores cotas de conciencia.

Madredeus- "O Pastor" 

Artículo escrito por Carlos Serratacó

Huelva, Noviembre, 2025 

 

 

jueves, marzo 23, 2017

Percepción y Realidad en Yoga


 Percepción y Realidad en yoga.

posted 23 de marzo



"La libertad tiene que consistir en la capacidad de elegir la propia vida, de encontrarse a sí mismo al nivel más profundo posible." Thomas Merton

Mi mundo, mi realidad, lo que soy depende de cómo me interpreto y desde qué lugar lo hago desde dentro de mí. Mi mundo es lo interno y lo externo. Mi mundo es mi relación con la vida que hay en mí, con la vida que hay fuera de mí.

¿Soy consciente de la vida que late en mí? ¿Me doy cuenta con todo mi ser de la vida que late en todo?

La percepción e interpretación de todo ello me muestra la realidad de lo que soy.

El yoga tiene la capacidad de ir clarificando nuestra percepción de la realidad, es como si en un cielo intenso en su inmensidad ya no hubiera tantas nubes, y en la mirada a ese cielo tan hermoso, esa inmensidad se reflejará en ti. Y las nubes, benditas ahora las nubes, te ayudarán a ver incluso más esa inmensidad pues, como medio hábil, te permitirán reconocerte de un modo más profundo.

Habitualmente percibimos desde una mente periférica alienada, esto es, una mente consciente colonizada, o una mente superficial modelada bajo muchos parámetros que no hemos elegido libremente. Me lo voy a inventar: ¿y si la mayoría de los parámetros con los que percibo simplemente son un producto más que me han vendido en esta sociedad donde la adoración hacia el materialismo me hace caer una y otra vez en una realidad que no soy yo, con una multitud de yoes alejados de mi yo central, de lo que soy yo como persona, como ser humano, como ser vivo con un corazón grande y bello?

Volvamos al inicio: el yoga, la percepción, la realidad. 

El yoga es calma. En la calma puedo profundizar simplemente porque no hay tantas nubes. Si no hay tantas nubes, hay horizonte. Si hay horizonte, hay inmensidad. No es lo mismo percibir desde una periferia apretada o rígida que desde un centro abierto y flexible. Simplemente la realidad cambia. Es decir, la realidad es más real en su profundidad. Y algo importante, puedo elegir siendo yo mi propia realidad.

En un círculo no es lo mismo habitar pegado a la circunferencia que ser eje y circunferencia siendo consciente de ello. Podría decir, por ejemplo, que desde el centro o eje a cualquier lugar de la línea de circunferencia hay una igualdad de las partes, eso puede enseñarme la ecuanimidad, una realidad más justa conmigo. También podría decir que me doy cuenta cuando no estoy en el eje, aparecen líneas que me sacan de ahí -eso es la propia vida-, pero al darme cuenta creo condiciones para volver a ese centro vivo que se ajusta a la realidad de lo que es, es decir, yo como ser humano vivo y consciente de un modo más equilibrado.

El yoga es presencia, y no es lo mismo vivir en presencia que vivir en proyección o vivir en aquello que ya no es. Cuanto más vivo en mi presente, mayor presencia vibro; cuanto más vibro en lo que soy, más me encajo con la realidad de la vida, porque yo soy vida, y la vida es vida, y nada me separa de ella salvo el desconocimiento que interpreto; y actuó desde un lugar donde no soy; o soy un poquito de lo que soy o que percibo desde uno de los yoes que me habitan y que me muestran una realidad a trozos, a fragmentos. La presencia transforma las dudas, las convierte en presencia porque la realidad no duda. La realidad soy yo en lo que soy.

Si voy paso a paso hacia una realidad más justa, más respetuosa, más presente conmigo y con el mundo, yo soy más consciente de mi corazón, pues soy más presente de mi corazón cuanto menos alienado me encuentre. Aquí surge un hito importante: la percepción se hace menos egoísta, simplemente porque es más dulce y amable. Si no es tan egoísta, mi ser se encuentra más abierto, por tanto, mi realidad es más abierta, con mayores posibilidades de dicha.

Surge entonces un menor margen de error ante ese actuar en lo cotidiano, ese actuar es no actuar. Es actúo sin actuar porque no soy actor de nada, solo soy. Sufrimiento siempre lo habrá, pero, si reduzco el margen de error, disminuiré el sufrimiento. En realidad el eje o centro se convierte en sol, e incluso desaparece la circunferencia inicial, y entonces esa nube de sufrimiento en realidad se convierte en una excusa o medio hábil para discernir incluso de un modo más justo contigo, con el mundo, con la percepción de la realidad.

La realidad del eje es vivir desnudo, acostumbrados a los ropajes en el teatro de las vanidades, hemos de andar valientes y con la mirada firme y frágil, amable y penetrante. No hay premio, hay la garantía que no hay nada tan bello que vivir la realidad de uno mismo siendo consciente de uno mismo.



"Sutra del corazón"-Deva Premal

Artículo escrito por Carlos Serratacó


lunes, diciembre 26, 2016

Pisando tierra o modos de enraizar con uno mismo


 Pisando tierra o modos de enraizar con uno mismo

posted: 26 de diciembre del 2016

Llevamos unos meses hablando de las profundidades. Hablemos entonces ahora de modos de fijar aspectos básicos que nos pueden llevar a una sensibilidad diferente en nuestro cotidiano. Esa sensibilidad la llamaremos "pisar tierra" o "enraizar"

Parto de la base de que resulta esencial sentir qué significa vivir en calma. Vivir aprisa y corriendo lo sabemos todos, de ello nacen muchas problemáticas que, somatizadas, nos desequilibran.

Puedo decir que en calma te das cuenta tanto del equilibrio como del desequilibrio, es decir, hay un eje y uno va basculando sobre el eje a lo largo del día. Ese eje, esa base es la calma. Luego le podremos añadir otras cualidades o características que nutran el eje, pero insisto y persisto, hay que crear condiciones para crear la calma en uno, en sentirla, degustarla, saborearla.

Para ello creo importante "pisar tierra". Si voy acelerado, es decir, si simplemente tengo prisa, simplemente estoy de proyección en proyección -por ejemplo, de lo que tengo que hacer-, he de aprender a educarme en detener dicha inercia.

Pisar tierra implica estar en lo que estoy, desde mi eje. Si me ducho, mi atención a la ducha. Si hablo, atención a lo que digo. Si escucho, atención a lo que escucho. Si voy andando, atención a mis pies. Si como, atención a que estoy masticando. Si escribo en el ordenador estas letras, atención a ello. Tratar que no me arrastre lo siguiente que me viene a la mente.

Parece fácil, pero no lo es. El truco es ir sumando: si sumo las pequeñas atenciones, me daré cuenta de las pequeñas distracciones, por tanto, he de dar un sentido, una voluntad, una dirección al acto de estar atento.

Si voy de proyección en proyección, en realidad voy de fragmento en fragmento, y eso no es calma, es fragmento. Si estoy en lo que estoy, no hay fragmento, hay unidad. Si sumo unidades, sumo unidad hacia la calma.

Voy a seguir con los ejemplos: hoy tengo el día regular, me doy cuenta, entonces he creado más condiciones de las habituales para enraizar o pisar tierra. Me he levantado, he realizado mi práctica de yoga más lenta de lo habitual. Ya de por sí, la practica me trae el presente, pero le he dado unos toques de mayor atención elaborándola más lentamente mientras amanecía, y con una profunda sensación de apertura al día y a mí mismo, una apertura amorosa que he culminado meditando.

Ello ha ahondado mi calma, ya de por sí presente, pero me hacía falta más dosis  de tierra.

He decidido no trabajar en el despacho, donde siempre me espera trabajo. He ido al campo, he dado de comer a las burras, a las aves, dándome cuenta, en todo momento, del aire, del sol, de mis botas manchadas de barro; he podado, he cogido limones, he curado a un pavo. He acariciado a los animales con mis manos y con mi voz. Todo ello me acariciaba a mí. Los jilgueros no paraban de cantar.

Me hacía falta seguir pisando tierra, uno puede desenraizarse por proyecciones o por sensaciones o pensamientos... Yo estaba desenraizado de sensaciones; proyecciones por suerte, tengo las justas.

Así que para seguir en tierra, he cambiado el almuerzo habitual, he comprado una piña, una manzana y una pera, las he pelado tranquilamente, me he hecho un zumo y al sol me lo he tomado.

Después de comer quería seguir fijando mi día en tierra: he sacado el cuero, las herramientas y, sentado en el suelo, he ido eligiendo los diferentes cueros para trabajar. He cosido con amor, sintiendo el tacto de la piel en mi piel.

Acabado ello, he centrado mi atención en recoger la casa, los pequeños detalles, un par de lavadoras, recoger lo lavado en el fregadero, barrer el suelo, y así ha ido pasando la tarde.

En todo momento me he dado cuenta de lo que hacía y no hacía, solo quería estar conmigo en mí, fluyendo en mi tempo de vida, sin poner atención a lo siguiente, sin tener prisa por acabar, sin tener meta en la cual fijarme. Solo he ido realizando atentamente con suavidad y respeto hacia lo que hacía, hacia mí mismo, confiando en que todo iba a volver a situarse en su lugar dentro de mí. Sin tiempo, sin expectativas, sin imposiciones propias.

De noche, y con el frío, me he abrigado mucho, un buen jersey, gorro y guantes de lana, y he salido a andar sintiendo el aire frío, andando por la noche oscura, con paso cada vez más firme, más en tierra, más en la luz de lo que soy.

Y ahora, al escribir esto, siento que todo está en su sitio, aquellas sensaciones que me alejaban de mi eje -por tanto, de mí mismo, de lo mejor de mí mismo- ya se encuentran en su lugar.

He nutrido con atención, he confiado en que un día es un mundo, una vida, he puesto una dirección, un sentido y mis pies, mis raíces ya alimentan lo que soy como habitualmente, con serenidad y alegría.

Pisar tierra es eso, nutrirse con lo mejor de uno mismo con atención, con entrega, con desenfado, con abandono, con confianza, con dicha. El día es muy largo, la vida también.



Artículo escrito por Carlos Serratacó

sábado, julio 02, 2016

La rendición ante la incertidumbre




La rendición ante la incertidumbre

posted: 16 de julio del 2016


"La presencia es un estado de ser"

Muchas de las patologías que existen actualmente en nuestra sociedad  vienen derivadas por varios factores que nacen de los valores actuales. Los llamo: "los valores alienados".

Si hablo de patologías, también podría hablar de sufrimiento.

Alienado lo entiendo como que no es mi yo real el que responde ante la realidad, sino un automático ficticio que responde reactivamente con poco margen de actuación.

En ese "yo ficticio" la conciencia, o el darme cuenta, trabaja en el periférico, en los bordes. Si hubiera un centro de conciencia, es lo más alejado de él.

Por otro lado, pero íntimamente ligado con lo dicho, resulta bastante complicado "vivir nuestro presente". Las situaciones pasadas o las proyecciones de cómo quiero que sea ese presente en ese momento hacen que la situación que vivo en muchas ocasiones sea densa, es decir, que no se ciña a lo que quiero que sea esa realidad que proyecto o añoro.

Por tanto, todas estas premisas me alejan de lo que vivo en ese momento.

Podríamos sumarle una premisa también poderosa: esos vectores inconscientes no sanados o clarificados que hacen que mis acciones o pensamientos condicionen mi presente. Es decir, aquello que no he querido ver y lo he guardado en una cajita en mis profundidades, que yo creo que están  bien guardados con la tapita cerrada, pero no es así, porque desde dentro de la cajita muestran su fuerza, pero no nos damos cuenta.

Ahora volvamos a una palabra de la que hablamos ayer: la rendición.

Supongamos que acepto la realidad que se presenta, no lucho contra ella, la observo y me entrego. Y ahora aquello que me mueve internamente lo observo con la mayor ecuanimidad que pueda, y profundizo en ella sin apegarme a lo habitual de un resultado inmediato y a ser posible placentero. Supongamos que pongo el corazón a ese presente, y no estoy tanto en lo que creo que quiero que ocurra.

Sumemos: ¿y si mi doy cuenta de que no puedo controlar la vida o etiquetar por más que quiera, por más que luche, o por más ahínco que ponga en ello?

Si la vida es incertidumbre y lo acepto, ¿no me estoy rindiendo ante lo que me ofrece la vida?

Y si soy consciente de mi vida y de mi presente, ¿no es hermoso entregarme a lo que me trae la vida y rendirme ante ello, sin resistencias, sin quejas, con aceptación y entrega?

Entiendo que es importante que haya una calma consciente en todos estos movimientos que observo, de modo que pueda desde esa calma ser consciente y tomar las decisiones correctas. Es decir, tiene que haber enraizamiento, presencia, tener cierta claridad de quién soy, dónde estoy, y hacia dónde van mis pasos.

La incertidumbre es efímera pero es constante. Aprender a bailar todo ello es un camino de aprendizaje. Cuanto más practico, más bailo.



Artículo escrito por Carlos Serratacó



martes, julio 03, 2012

La luz danza


Sentado, al final de clase, estamos en Savasana y en esa paz que todo lo invade; observo y siento el silencio. La luz, el sol, la madera, la brisa deciden sentir la calma conmigo y me dedican una danza.

Todo es sensible, todo tiene vida, todo se ofrece.


miércoles, junio 13, 2012

Panza arriba se duerme mejó





El otro día fui a mi playita secreta, y sí, ahí, apoyado en un muro, durmiendo a pierna suelta, me quede observando al amigo de la foto.

¡Qué calma!
¡Qué relajación!
¡Qué saber estar!
¡Qué conciencia más tranquila!
¡Qué sueño mas reparador!

 Tanta gente sin dormir, tantas pastillas para dormir, tantas cosas que hacer, tanta importancia que alimentar, tantos sueños interrumpidos, tantos despertares quejumbrosos.

Y anda, ahí, "tumbao, hay un perro relajao".

Mientras me tomaba una cerveza oliendo a mar observaba detenidamente cualquier movimiento, cualquier detalle, cualquier elemento que me diera una pista de tal paz, de tal abandono.

Me gusta observa y aprender, y me di cuenta que la postura a cuatro patas boca arriba con apoyo lateral es una postura invertida que irriga a tope, y luego... eso de tener la tripita al aire, esa sensación de vulnerabilidad, de indefensión, de no protección... Esa posición sin miedo a perder ná.

Decidí llamar a la postura "la cucarachita", y si al despertar se movían las cuatro patitas pues mejó, para desperezar ese sueñito reparador.

Y a los pocos días tenía clase con mi amiga María, y al acabar la clase le dije:

-María he estado estudiando una postura ideal pa´ relajarse antes de dormir.

-¿Cómo es?

Nos tumbamos cada uno en la esterilla, y con las cuatro patitas pa´arriba los dos.

-Mantén de un modo relajado las patitas, no líneas rectas, todo curvo, que chorreen, date al abandono, siente tu respiración.

Y así estuvimos un rato... fabuloso."Y ahora movemos las cuatro patitas  a la vez, la cucarachita se llama"-le dije. Y movimos las cuatro patitas a ritmo entre alocado y abandonado riéndonos sin parar.

Quedamos al despedirnos que al llegar a casa cuando viera con su hija y su nieta practicarían la postura ipso facto.

Ayer al cruzarme con su hija, me dijo sonriéndome:

-Carlos nos encantó "la cucarachita", nos tenías que haber visto a las tres...

Buena Vista Social Club- "Candela"
http://www.youtube.com/watch?v=0DE3CTcGqCs&feature=related

Celia Cruz- "La negra tiene tumbao"
http://www.youtube.com/watch?v=imeXSRNRMeg



sábado, abril 07, 2012

El cazador de momentos o la ventana de la felicidad

decide tu camino

"Svastha: palabra sánscrita que significa salud. Etimológicamente la dividimos en "sva" que se traduce como "si mismo" y "stha" que significa "estar establecido". La salud como la persona establecida en si misma, en su equilibrio."

"Etimología: Origen de las palabras, razón de su existencia, de su significación y de su forma"

Cada momento es un acto único. Cada momento es una oportunidad. Cada momento nos permite ver, sentir, disfrutar de toda la existencia. Cada momento nos ofrece la libertad de elegir un camino. Cada momento nos educa en la decisión correcta. Cada momento nos ayuda a ser más equilibrados.

También cabe la posibilidad que esa libertad que nos ofrece la vida la condicionemos con elementos superfluos, con emociones dañinas, con actos sin sentido, y que de ese modo nuestra libertad se vea encarcelada en rutinas que nos encarcelan en repeticiones sin fin.

Imaginemos que por un lado somos conscientes de los momentos, de ese presente continuo. El yoga es una extraordinaria herramienta para darnos cuenta de ello. Supongamos que en cada momento hay un resquicio de felicidad, un atisbo, una oportunidad de observar con cuidado el momento, y que a ello lo denominamos "una pequeña ventana de la felicidad". Es una ventana que si queremos podemos asomarnos.

Al asomarnos a ese nuevo horizonte de la existencia, a esa ventana, nacen campos nuevos donde cultivar, donde arar, donde regar, donde disfrutar de lo que la vida nos trae conjugándolo con ir educando internamente el disfrute, y así permitimos que nazcan flores de felicidad y de buenos momentos.

Todo esto significa que cada momento de nuestras vidas es virgen, y con la atención adecuada, con la intención bien dirigida, con la mente dispuesta, con los sentidos abiertos y con el corazón en la mano, es posible abrir ventanucos de felicidad; donde asomados, es posible entrar, y bañarte, y empaparte plenamente del momento, disfrutándolo, dando así una cualidad nueva al acto de vivir.

Es un juego de atención y voluntad inteligente. El momento está ahí, y a pesar de cualquier sombra que nuble nuestra mente, a pesar que las emociones a veces se atragantan, siempre hay disponible un rayo de sol, de luz. Un resquicio de felicidad que ilumina la sombra y permite que germine todo aquello que deseamos.

Así, uno va cazando momentos donde las piezas son irrepetibles, únicas y hermosas, y ellas quedan grabadas en tu corazón. ¿En qué bosque buscarás a tus piezas?


Queen-"I want to break free"

miércoles, marzo 14, 2012

Un pequeño altar y el rito de la presencia


"Sacralizar": Atribuir carácter sagrado a lo que no lo tenía.
                                                                              Real Academia Española de la Lengua

Me gusta crear pequeños altares allí donde vivo, o allá donde voy.

De lo contacto con lo íntimo en la práctica de yoga, surge una relación de permanente sorpresa y disfrute con la vida, de un amor profundo hacia la existencia.

Los pequeños altares me dan paz, alegría y me recuerdan el trabajo de "estar presente", de conexión con aquello que me alimenta, que me nutre, que me da alegría y paz.

En este "altarsito", hay un buda: es una figura que para mi simboliza y me transmite una permanente paz y profunda sabiduría, y me gusta meditar teniéndolo cerca.

Hay unas flores que he recogido del campo, es la sonrisa de colores de la naturaleza a mi lado.

Están mis compañeros los burritos, que tanta compañía me hacen con su empatia, simbolizan a mis hermanos los animales.

La figura de bronce es Krisna tocando la flauta, que para mi simboliza la dulzura que he de poner en mi trabajo interno para ir domando a la vaquita: mis automatismos, mis miedos, mis felicidades, etc; todo aquello que he de ir aprendiendo a llevar ligero para andar por la vida disfrutando de ella.

A veces tengo una campana al lado del pequeño "altarsito". Pues de vez en cuando me detengo, acaricio las flores y toco la campana, y al tocarla ello me da presencia.  Me trae a lo que soy. Presencia es hacerse presente en ese instante, e internamente repito alguna frase del algún trabajo interno que este haciendo ese mes o esa semana, por ejemplo " es hermoso profundizar en ser amoroso y en ser feliz".

Otras veces le enciendo un incienso, y el olor suave se esparce por la casa, y es como esparcir la paz a mi hogar.

 Me gusta crear las condiciones internas, y externas que me recuerden que delante mio hay una vida bellisima, sólo he de recordarlo, y no caer en las nubes de la inconsciencia.

Sacralizar la vida es estar presente a ella, es intimar y fluir con la existencia, es respirar a la gracia de estar vivo.

Niña Pastori-"Cuando nadie me ve"


jueves, diciembre 08, 2011

La conciencia en el acto cotidiano


"Yo intento domesticarte, y tú intentas asilvestrarme"
                                                                   Manuela

La conciencia como un darme cuenta. La conciencia como un suspiro en el presente. El darme cuenta que soy y estoy aquí, en tierra, no en una nube de pensamientos que no son, son fantasía.

Conciencia como presente continuo intermitente.

Estos días de fiesta he estado en el campo. He estado atento a mi conciencia, a nutrirme, a entregarme, a sentir, a rehuir de lo falaz, de lo que no me alimenta. Es difícil, yo sólo lo intento y lo cuento.

Actos que me han dado cierta conciencia:

- El domingo hice una reunión en casa. Abrir mi casa a la gente que quiero y que me quieren, entregarme a ellos, escuchar, fluir. Nutrirme del otro. El grupo es importante. Conciencia en todo momento en que estuvieran cómodos y disfrutaran. El acto de ofrecer tu hogar:

Atento a escuchar, atento a los alimentos que preparaba en la chimenea, atento al vino, atento a cada uno, atento a recoger la mesa, a los pequeños detalles que no son invisibles y que ayudan a la fluidez. Atento a disfrutarlo relajado, atento sin egoismo.

-Conciencia de compartir en los demás días mi soledad, y mi compañía con mi pareja, Manuela.

Estar atento a los pequeños detalles, por ejemplo al plantar algarrobillos:

Elegir aquellos arbolillos que iba a plantar, hacer todo pausado, dar con la azada en tierra centrado en ello haciendo el agujero justo, preparar la tierra para el arbolillo, buscar piedras para rodear el arbolillo y que quedara señalado, cubrirlo con cariño, regarlo.

He estado tan feliz que tras varios años he vuelto a sacar mis herramientas para trabajar el cuero, y ahí sentado en el suelo frente a la chimenea he sentido el dulce calor mientras volvía a sentir en mis manos el trabajo artesano.

La conciencia la trabaja la atención porque estoy centrado en esos momentos, es decir trato de entregarme de lleno al acto, sin egoísmo, sin cavilaciones, seguro de mi entrega, y por ello eso da luz al acto, y por ello el acto es "vivo".

Es importante trabajar la no ilusión, me refiero a las percepciones erróneas, entregándose con plena conciencia al acto, al momento, de modo que la tiniebla no empañe ni condicione el acto "vivo". Eso significa no estar perdido en la cabeza sin vivir el acto, la emoción, el sentimiento, el momento. No estar perdido en un bosque de sombras y de niebla que no son el presente.

Educándome a  estar centrado en lo que soy  en el acto, en la emoción,  en el sentimiento; así el momento tiene otro sabor, me doy cuenta que degusto la vida.

Un buen truco, yo diría que un extraordinario truco, es entregarse de lleno a los pequeños actos cotidianos con plena presencia. Si te hablo, te hablo, y sé lo que digo, no hablo por hablar. Si me enjabono en la ducha siento el jabón que frota mi piel. Si me miras te miro...

De ese modo la vida adquiere presencia, sentido, sin las brumas de aquello que no es y que emana de una mente dispersa.

"A veces la luz de la conciencia muestra un todo sin discriminar y ello me muestra lo que yo soy, y eso a veces me sorprende, y a veces me digo: "¿Sería yo más feliz con el zapping de la inconsciencia, tumbado y muerto en vida, colonizado?"."
                                                                                            Carlos hablando con Harold

RADIO FUTURA semilla negra 


sábado, septiembre 10, 2011

Atardece



Vamos hacia arriba del acantilado, buscamos un buen observario para ver el atardecer. Igual que nosotros muchas personas se han concentrado en lo alto. La bruma nos envuelve. El cielo, el aire es denso de luz. Somos sombras en una luz que se apaga. Somos luces que brillaremos al día siguiente. Me tumbo en el suelo, entre las rocas. Oigo las olas chocar contra los acantilados. Oigo el aire y la bruma. Huele a mar. Minúscolas gotas agua salada nos envuelven en una niebla densa.

Todo es tan sobrecogedor que tumbado cierro los ojos y respiro profundamente una y otra vez sintiendo lo que me ofrece el fin del día.

Cada momento, cada instante, que se va, y ahí presentes todos alucinando de lo bello, la vida como un amanecer y un atardecer, los momentos que van y vienen. La lucidez de saber olerlos, disfrutarlos, vivirlos, de no dejarlos escapar.

Un instante en nuestra vida. Sentir su presencia.

Santana. Samba Pa Ti 

miércoles, julio 06, 2011

Vacaciones en tiempo de presencia

                                                                           
No me lo puedo creer pero estoy de vacaciones. Es una sensación muy extraña, pues como trabajo por cuenta propia mis vacaciones eran cortas los últimos años, y a menudo sin terminar de desapegarme totalmente de las clases.

Ahora me siento más liberado, me siento de un modo diferente, sin tanta responsabilidad por llevar las cosas adelante. Y la verdad, es una sensación liberadora.

El año académico es muy denso en clases que imparto, en cursos, en formaciones. Por suerte me aplico un poco el cuento, y trato de escucharme todo lo que puedo, y con ello he aprendido a regularme mucho más a lo largo del año, a meter intervalos de descanso. Pero a pesar de ello llego cansado, y creo que cuando uno se libera de las obligaciones, el cuerpo se descomprime también un poco, y eso hace que uno sienta cosas que no sentía, molestias corporales que antes no oía.

A veces se piensa que un profe de yoga no se cansa, o no se estresa, o no tiene emociones, y es un ser recto y virgen. Son eso, creencias. Un profe de yoga es como cualquier persona, un ser humano con sus aciertos y sus errores. Igual que se cree que cuando se hace yoga sólo se está sentado mirando las musarañas dentro de una disciplina amanerada. Pues vale.

                                                                     

Mis vacaciones han empezado con que Mariano, mi burrito, se ha puesto malo y he estado mi primera semana "subiendo" al campo todos los días. La situación no era buena, tanto que el veterinario ni quiso pasarse a verle en cuanto le dije los síntomas. El burrito estaba tan malito que sólo se me ocurrió para intentar salvarle ponerle sin comer nada de nada, a dieta pura y dura, como último recurso.

Como no quería ni beber, he tenido que darle agua mojándole los labios, pues no sabía dónde tenía que pincharle para introducirle el suero, y sin comer podía estar, pero sin beber no, pues cuando se ponen malos es esencial que beban o que se alimenten con suero por vena.

                                                               

También dejé que Coquelico, la burrita le acompañará todo lo posible sin molestarle, y tras tres días solito, el Mariano estaba muy apagado, y solté  a la burrita del corral, pues durante esos días llamaba y llamaba a Mariano, y la burrita al soltarla salió corriendo, y le besaba y besaba al tener contacto con él; y los perros, sobre todo el Prana, intuían que estaba malo, y se acercaban a sus labios y también le besaban, y yo le he acariciado mucho, y bueno Mariano se ha salvado, está viejito pero sigue en pie. Me alucina mucho la dignidad de los dolores de los animales, de su modo de llevar las cosas cuando estas no van bien.
                                                                  
Y ahora anda feliz y Coquelico fastidiándole como siempre.

Es tiempo de limpiar el granero para prepararlo, para apilar las nuevas alpacas de paja. Alpacas de paja que parece que no pesan pero pesan un montón, y raspan. Hay que colocar las alpacas de paja de todo el año de modo que quepan ordenadas y bien colocadas. Son unas cien alpacas. Cuando era pequeño y veía la Casa de la Pradera, o leía cuentos donde aparecían establos y pajares, la verdad no me imaginaba que era tan duro, pero me gusta.

Muchas veces tenemos la imagen idílica del campo, "que bonito" "que silencio" "que aire" "que enternecedor", bien es así, pero como en yoga, el camino se hace andando. El campo da lo que le das, reconoce tu entrega y disciplina tras mucha entrega, el campo es creación pero hay que estar ahí día a día, no caben creencias, cabe la realidad. En invierno el frío es frío, y en verano el sol te quema y te baja la tensión.

Ahora que vivo en la ciudad me doy más cuenta de todo ello, y por eso me gusta volver una y otra vez, y seguir en la brecha sintiendo mis manos llenas de tierra, tardando horas en repartir el agua, horas plantando los arboles; la verdura, mimándola; horas y horas cuidando algo que creo que es reflejo y realidad de lo que soy, de mis sueños, de mis anhelos, de mi realidad, de mi constancia. Horas que no son horas, son algo vivo que toco con las manos.

En la última clase de yoga de este año comentaba, que antiguamente, pues ya casi no quedan monjes en los monasterios que los monjes dedicaban varias horas del día al cuidado del campo, o del huerto. Había horas para rezar, horas para cantar, horas para estudiar, pero había horas para arar la tierra, para trabajarla.

Comentaba con respecto a las clases de yoga que uno de los aspectos hermosos de la meditación era sentir nuestro cuerpo, nuestra respiración, y ello nos anclaba en tierra, en sentir lo que somos.

Y con respecto al trabajo de los monjes, su trabajo en el huerto, creo que era para educarles a bajar a tierra, a recordarles del olvido que nos sumerge la alienación, a anclarles en contacto con la tierra, a vivir su presente de otro modo, a respirar su presencia en la tierra de dónde venimos y a donde vamos a terminar.

De modo que por unas horas dejaban a la omnisciente mente a un lado, para sentir de otro modo. Así el tanto pensar y pensar, las rutinas labradas de las emociones, de los egos que siempre quieren más, de los deseos tan fantasiosos ellos, de tanto pensamiento, todo ello se diluía en una alpaca de paja, o en la observancia del rojo de un pequeño tomate o pequeño melón.

Que bonito de Rosario Flores



domingo, mayo 08, 2011

El abrazo alimenta tu corazón

Dedicado al Pequeño Tao, con todo mi cariño, por su valentía, calma y comprensión de los avatares vitales.





El otro día estuve hablando con un amigo, y conversábamos sobre el contacto, los abrazos, el acto de tocarse. Me contaba que él siempre procuraba abrazar a sus hijos, cada vez que podía. Un abrazo de amor a cualquier hora, en cualquier momento y ello le llenaba de felicidad.

Comentábamos que casi no se abraza, no se toca, no se siente la piel del otro.

Estos años, en los diferentes talleres que hemos realizado, o alguna vez en clase hemos ido ahondando en este tema. El tocarnos. Hemos tenido reacciones de todo tipo, todas respetables, pero la síntesis es muy buena: el tocarse cura, alimenta, relaja.



Las razones por las cuales las personas no se tocan pueden ser muchas. Si no hay prácticamente contacto con aquellos que queremos, es difícil lo haya con los amigos o con los desconocidos.

Parece ser que si tocamos, sentimos, y si sentimos, somos vulnerables. Eso puede ser un primer razonamiento. Pero el hecho es que cuando nos abandonamos a sentir, a tocar y a dejarnos tocar, a fundirnos realmente en una caricia o un abrazo, cualquier atisbo de rechazo desaparece.

Hay unas barreras mentales, una vez las obviamos, el abrazo reconforta. Lo difícil es llegar a darnos cuenta que sobre todo es el mental lo que nos separa del otro, de su abrazo, de su piel, de su sentir.

Me hacen gracia esos abrazos que damos, donde nos acercamos, damos unas palmadas rutinarias, gastadas ya de tanto uso reiterado sin sentido. ¿Por qué nos resulta tan difícil dar un abrazo de verdad, de corazón a corazón, de sentimiento a sentimiento?

Dar un abrazo o una caricia con plena atención en el acto que hacemos es maravilloso. El abrazo te trae al ahora y te abre al universo.



Y qué pasaría si probáramos, si sintiéramos el corazón del otro. Si nos dijéramos “abrazarte te alimenta, me alimenta, nos hace más libres, más creativos, expande lo que somos los dos, trae más paz a todos”.

Creo que si primero aprendemos a respetarnos a nosotros, a amarnos como somos, de ahí podemos ser capaces de abrazar, de acariciar a aquellos que amamos. Es importante el contacto, sentir la piel de la persona que tienes junto a ti. Creo que un buen modo puede ser empezar a abrazar, a acariciar a nuestros seres queridos: a nuestros padres, nuestros hermanos, nuestra pareja, nuestros hijos. No importa que con nosotros no lo hicieran, lo importante es que nosotros lo experimentemos, y que lo probemos sin miedos, sin angustias, sin vergüenza.

Abrazar es darte entero. Tocar es nutrir tu corazón.


Alguna vez hablábamos de la importancia de dejar semillas que nos den felicidad. Los abrazos son semillas, los brazos abiertos son aceptación, el pecho al descubierto es mostrar lo que eres, sentir la respiración y la piel del que abrazas es sentir su calidez, su emoción, su ser.

Que la piel, que el contacto no se convierta en una frontera más, ya tenemos muchas. No delimitemos tanto, encajonando todo en compartimentos estancos, incluido nuestro corazón.

Es bonito romper fronteras, abrir espacios, respirar al unísono, compartir lo que somos. Piel con piel. Mejilla con mejilla. Pecho con pecho. Cuerpo con cuerpo. Sin asustarse. Sólo es un abrazo.

Abrazarte te hace ser más tú, y que te abracen te reconforta como cuando eras niño. Toca y toca, todo lo que puedas. Y siente como los poros de tu piel se abren a la vida.

Keren Ann - Au Coin Du Monde
http://www.youtube.com/watch?v=snQy9dR2zoc&playnext=1&list=PL015EBD2D444BDFDF

martes, abril 12, 2011

La presencia o el olvido


                                                                                  
Desde hace unos días tengo un gallito. Se llama Kiriko. Estamos muy felices con él. Es un tío muy chulo que no para de cantar en cuanto nos ve, haciendo acto de presencia. Su canto a la vida me enternece, me llena, me hace feliz. Esa alegría de estar y cantar y cantar.

Nos lo ha regalado un amigo que cría aves, Kiriko es de esta tierra, un gallo andaluz.

Hace dos mil quinientos años, hablamos de hace muchisimas generaciones, un hombre llamado Buda comento a un grupo de gente que le oía en una charla muy hermosa; decía que simplemente dándonos cuenta del acto de inspirar y espirar, algo podría cambiar en nuestras vidas. Que si nos sentamos a meditar, y si fijamos nuestra atención, nuestra mente, en  la inhalación y en la espiración, con la práctica notaríamos cambios fundamentales en nuestra vida.

Lo llamo la respiración consciente.

 En nuestra vida cotidiana nos encontramos perdidos muchas veces en una realidad mental y emocional que no es real, entre nubes permanentes de hacer, de no hacer, de no estar, de preocupaciones sobre situaciones que no existen, con miedo acumulados o por descubrir, de angustias, de competir, de acumular, de ganar, de ansiedades que nos alejan de lo que somos y de lo que vivimos en ese momento.

Buda era una persona sabia, el inicio de la charla es sólo eso, luego viene mucho más, pero sólo ser conscientes del acto de respirar no es fácil, e implica tantísimo que vamos a comentar sólo un poco.

Supongamos que me encuentro alienado entre nubes, y la vida pasa delante mio, y yo fragmentado entre tantas nubes no oigo el canto que sale de mi corazón y que me dice lo que soy, pues soy un puzzle con muchas piezas sueltas.

Supongamos que eso, aunque parezca increíble me hace olvidar quien soy. Y me ciega ante lo que es realmente importante en la vida.

Si sentimos la respiración, por ejemplo, podemos darnos cuenta que estamos vivos, sí, ya no estoy en una nube, estoy aquí, ahora, y la respiración consciente me lo recuerda. Eso me da presencia, me hace presente de mi presente, y si practico puedo darme cuenta que lo más importante en mi vida en ese momento es lo que estoy viviendo. Por ejemplo si estoy hablando contigo, tú eres lo más importante, no estoy pendiente de lo que tengo que hacer luego o lo que hice. Tú eres lo más importante.

Entonces si respiro conscientemente, me doy cuenta que soy lo más importante, y que tú también. Lo difícil es darse cuenta y entregarse sin miedo, sin angustias, sin pesares al momento. Ligero como el canto de Kiriko.

Entonces ese simple acto de darme cuenta de inspirar y espirar me hace presente el presente, y me da presencia. Pero también me serena, sí, me hace pacifico. ¿Resulta increíble verdad?. Es decir nos serena la vida, nos trae paz a nuestra existencia.

El canto de Kiriko me recuerda que debo darme cuenta de mi presente. Que cada momento es un lienzo en blanco que yo puedo pintar con los colores que desee. Hacer más pacifico y feliz mi presencia y de aquellos que amo.

La respiración consciente es como volver a la vida, es volver a  nacer.


Compay Segundo - Chan Chan

                                                                          

                                                                             

sábado, marzo 20, 2010

Cocinitas


Me gusta cocinar, y fui y elegí por el tacto y el olor los ingredientes, alucine lo que iba hacer: setas de diferentes tipos, tomate redondito, un pepino, cebollita de la buena, base de ensalada, pimientito verde, caballa en bote de Cádiz y…...


Oyendo música chill, oyendo a los canarios, los periquitos, y las perdices de fondo me puse totalmente centrado a crear, ahora suena la música de Blade Runner, y herví pasta, pero una pasta especial, conseguida en Portugal (maravillosos supermercados), fideos grandes, sabrosones, curiosamente huecos por dentro.


Y hervía la pasta, y cortaba las diferentes setas en trozos pequeños, y la cebolla en tiras y el tomate en cuadraditos, mitad de pepino a rectangular.


Y a la olla, acompañado con aceites de Beas, de Candón, de Gibraleón, y de Portugal, y aceite con cebollita y aceite con picantito. Y ahí, en la ollita que se cueza lentamente con su sal y sus especies marroquíes, y la hojita de laurel como puntilla.


Ensalada con aceites de la tierra, sal, vinagre de las bodegas de la zona, ligero toque de especias, y  ahora la caballa de Cádiz. Mezcladito.

Jope, ahora almorzando, como está de buena la ensalada, he hecho un rebujito con los spaguettis y bebo serenamente un vino delicioso.



Ufffffffffffffffffff, chimenea encendida, como lentamente mientras miro por la ventana a Mariano y Coquelico, y reflexiono que sólo caber amar dulcemente oyendo las aves tras estos momentos.

Ivan Ferreiro- Turnedo
http://www.youtube.com/watch?v=mhM85NJQQ5w








sábado, enero 30, 2010

Caminando por el bosque


Tenía ganas de dedicarme la tarde, tenía ganas que me diera el sol, tenía ganas de pasear a Mariano y sacar por primera vez a Coquelico de casa y andar por los bosques, tenía ganas que me diera el aire, tenía ganas de estar sólo, tenía ganas de sentir que Platero nos acompañaba en el paseo, de darle un homenaje, tenía ganas de disfrutar cada instante, tenía ganas de sentirme, respirarme, escucharme, de ahondar en el momento con la mente vacía disfrutando su sabor. Tenía ganas de vivir.

Cansado de ir de aquí para allí, de no parar, de no darme cuenta que en cuanto me despisto me robotizo en el hacer, sólo quería ver los bosques subido en Mariano con Coquelico al lado.

Estar en contacto conmigo me llena, y hoy en esos momentos me venía la música de Boccherini, una música que me hace inmensamente feliz.

En lo alto del monte con el bosque de fondo, allí mirando los arboles y el cielo, reflexionaba sobre el apego que sentimos por todo, y que queremos que perdure aquello que amamos, pero la vida es cambio, es mutación, y cuando aquello que amamos muere o desaparece de nuestras vidas surge el dolor, pero el dolor es otra semilla de la cual nacerá otra flor. Y si estamos ahí atentos podremos oler su fragancia y comer de su fruto.

Sólo, en ese instante, sólo en el vivir.

Boccherini: "La música nocturna de Madrid"


domingo, enero 10, 2010

Trasteando el trastero







Limpiando el trastero, dando coherencia a mi hogar van apareciendo objetos inservibles, tesoros olvidados. Aparecen maravillosos cds de jazz and rock, ahora disfrutando a tope con Miles Davis&John Coltrane: “Live in New York”, sencillamente espectacular, sobre todo Four y la versión que hacen de Walkin´ y para finalizar el concierto So What


ahí va el video de ambos:
http://www.youtube.com/watch?v=P4TbrgIdm0E

Serpenteante, sinuosamente claro,envolvente,profundo, zigzagmen

in house in this moment:
Frío, los perros congelados como daguerrotipos, así que a los más sepia los he dejado pasar para compartir la chimenea. Ayer exploto una cañería por la helada, he tenido que cortar el agua. He abierto un Ribera del Duero para ver si me caliento y activo las celulas. Je, llevo tantas prendas que parezco un muñeco mecánico, más bufanda y gorro. Los burros se han metido en el granero, el viento es cortante.

Benny Googman in "Jumpin´at the Woodside"
La Vieja Trova Santiaguera en "La Manigua", y empieza con la guaracha "María Cristina"...., los viejitos sabios sabrosones que cantan el cancionero popular cubano

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