domingo, agosto 03, 2014

Cultivando el amor





Me preguntaba una alumna: ¿qué se puede hacer desde el yoga ante la situación de barbarie, por ejemplo, a la que hacía referencia ayer en el artículo? Bueno, lo que está claro es que cada uno puede hacer o no hacer lo que desee: en mi caso sentía un grito desde lo más profundo de mí desde hace un mes, me duele lo que ocurre, no quiero ahondar más.

Bien, volvamos al objeto de hoy. ¿Qué puedo realizar desde el yoga para que el mundo sea menos violento?

En el yoga aprendemos a responsabilizarnos de nosotros mismos, de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestro verbo. Hay un viaje hacia el interior de uno. En ese trayecto solo cabe encontrarse con el amor, pues en el interior de uno late la vida. Una vez comprendido eso, ese ya profundo amor por uno mismo como vida, te invade y todo tú eres vida y, por ello, amas la vida: a los demás seres humanos, a las plantas, a las piedras, al mar, al sol, a la tierra; todo late y tú lates junto a ello.

Surge algo muy bonito, te das cuenta de la sacralidad de todo, es decir, todo es sagrado y todo impone un profundo respeto. Es normal que, si conectas con la vida que hay en ti y con la vida que late, todo ello te lleve hacia algo que te trasciende, y ello es la sacralidad del acto de vivir.

Es importante darse cuenta de que a nivel local, es decir, en nuestra casa, nuestro trabajo, con nuestros amigos, en nuestro propio entorno… podemos participar activamente en favor de la paz y la no violencia. Es posible todo eso y mucho más, pero para ello es importante vivir atento:

-atento a lo que uno piensa, y fomentar pensamientos que construyan.
-atento a nuestros actos y actuar solo cuando se requiera, y a ser posible de un modo justo,
-atento a lo que decimos, evitando juicios, hablando desde la amabilidad y hablar solo cuando haga falta.

Creo que es importante, por tanto, vivir más atento y ser más ecuánime o justo en nuestro vivir, en el sentido de ser más amable con uno y con el mundo, es decir, amándonos más y amando más al mundo, a ti y a sus seres.

Si vivo atento, vivo más presente cada momento en mi vida y tengo más libertad para provocar situaciones internas y externas de felicidad hacia mí mismo y los demás.

Creo que el truco es no perderse en verborreas, en demasiadas proyecciones mentales, en demasiados juicios e ir a lo más simple. Y eso es, por ejemplo, que me levanto, me sonrío y soy feliz cada instante que veo despertarse a mi hija y, al abrazarla, es como si abrazara todo aquello que amo. Lo que quiero decir es que trato de entregarme al disfrute del amar, y lo logro unas veces y otras no porque estoy atento a ello, vivo para ello. Mis recursos internos y mi capacidad no van a alimentar, por ejemplo, cualidades que no me gustan como la avaricia o el mesianismo o cualquier otra que yo veo que sea un sinsentido. Busco cualidades en mí que me hagan mejor ser humano y aquello que descubro lo disfruto, lo experimento, es decir, no lo vivo proyectado, lo vivo en presente.

El otro día estuve solo toda la tarde en el campo. Estaba tan feliz y agradecido de tener esa tarde, que todo lo hice lentamente, degustando cada instante, soltando a los burritos, dando de comer a las gallinas y me dediqué toda la tarde en arreglar el riego que da vida a todo ese verdor, donde antes era roca. Y me detenía en cada árbol y reflexionaba sobre el nivel de riego y decidía qué hacer, y así fue pasando la tarde y me sentí lleno y pleno de estar conmigo, de crear vida dando verdor, de estar en contacto con todo.

Cada uno ha de encontrar su camino. En el mío ha resultado esencial el yoga. Me doy cuenta de que con el yoga siento y transmito la comprensión de la vida, siento y transmito la belleza, siento y transmito algo que viene de nuestros ancestros. Sí es posible la paz, sí es posible no tener ni causar tanto sufrimiento y, para ello, sí es posible ponernos en contacto con lo mejor de nosotros y, en realidad, si actúo correctamente conmigo, si soy más amable con aquello que late conmigo en mi vida diaria, estoy plantando semillas de paz in situ, pues todos vivimos porque el otro vive, todos amamos porque el otro ama. Todo se ama, decíamos hace unos días.

Mucho sufrimiento lo causa la comprensión incorrecta de las situaciones. El yoga da luz y te acerca hacia comprensiones más correctas, nada más, de ti mismo.


Creo, entonces, que hay que ser valiente y quemar internamente con decisión aquello que nos hace sufrir, y actuar y pensar y sentir con libertad hacia situaciones más pacientes, más tolerantes. Este es un mundo tan exigente y nos inoculan tanta exigencia, que la vida se pasa corriendo y echas la cabeza atrás y solo te da tiempo a ver tu ego y su sombra que te persigue.

Por suerte, hay mucho más que el ego. A este le encantan las fronteras, la posesión, el orgullo.

Por eso si purificamos todo ello con el fuego del amor, con el agua que todo lo envuelve, a lo mejor todos los días cambia un poco todo.


Recuerda: la atención en local. Abrazos.

  
Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva





sábado, agosto 02, 2014

La Deshumanización, la Barbarie y el Horror en Gaza



Una mujer palestina corre huyendo de un bombardeo y grita:
"Nos están matando, nos están matando, y nadie hace nada"

"¡El horror, el horror!"
Últimas palabras de Kurtz
del libro de Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas

La foto que he colocado es tal como quedó el gueto de Varsovia tras su destrucción total por el ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial hace unos setenta años. En el gueto había unas 500.000 mil personas. Enjauladas en un recinto, sufrieron todo tipo de atrocidades que no cabe señalar aquí. Recuerdo que de niño me dejó una huella muy profunda leer el libro de uno de los supervivientes llamado Borwicz. Era un libro rojo y negro de la colección Biblioteca de la Historia.

Han pasado muchos años de la lectura, pero siempre vuelve a mí como el testimonio de la deshumanización y de la barbarie.

Ante lo que está ocurriendo en Gaza se me ocurren varias preguntas:

¿Qué puede llevar a un ejército a matar a civiles, mujeres, hombres y niños, tantos niños y niñas de un modo indiscriminado?

Lo que nos llega es el horror. Es la indignidad. Es la violencia y la crueldad en estado puro.

¿Cuántos miles de heridos hay, por qué no se habla de ellos y del tipo de heridas causadas? ¿Es adrede usar este armamento para causar un mayor sufrimiento en el tiempo? El armamento usado por el ejército israelí es terrible, ¿quién lo vende, cómo se permite usarlo? ¿Bombas de fragmentación con esquirlas, drones dirigidos desde ordenador, obuses, cazas y helicópteros con la mayor capacidad destructiva?

Lo que nos llega es el horror. Es la indignidad. Es la violencia y la crueldad en estado puro.

¿Por qué casi ningún país del mundo ha retirado sus embajadores de Israel, cancelado sus vuelos comerciales, mostrado una protesta firme y valiente ante lo que está ocurriendo? ¿Cómo es posible tanto interés político, económico? ¿Cómo es posible tanta cobardía de no tomar medidas ante la matanza de seres humanos en Gaza donde hay enjauladas dos millones de personas?

Lo que nos llega es el horror. Es la indignidad. Es la violencia y la crueldad en estado puro.

¿Por qué no se deja que llegue a la población la ayuda de medicinas, médicos, alimentos, agua, luz? ¿Por qué se bombardean los refugios y hospitales, se destruyen las casas hasta los cimientos, se matan a tantos inocentes? ¿Por qué nadie hace nada ante la destrucción de seres humanos por parte Israel?

Lo que nos llega es el horror. Es la indignidad. Es la violencia y la crueldad en estado puro.

¿Cuántos muertos hay ya de los civiles, que son la mayoría de los muertos; cuántos son familias enteras, cuáles son sus nombres, cuáles eran sus sueños? ¿Cuántos son mujeres, cuántos son niños hasta los nueve años, cuántos hasta los quince, cuántos son jóvenes, cuántos padres sin hijos, cuántas madres desoladas?

Lo que nos llega es el horror. Es la indignidad. Es la violencia y la crueldad en estado puro.



Tengo muchísimas más preguntas pero no voy a seguir. Mi nombre es Carlos Serratacó, soy profesor de yoga y no me escondo ante lo que siento: horror.






viernes, agosto 01, 2014

Materialismo y Yoga



"Que yo aprenda a observarme a mí mismo con los ojos de la comprensión y del amor...
Que yo sea capaz de reconocer y sentir en mí las simientes de la alegría y de la felicidad...
Que yo aprenda a identificar y ver en mí el origen de la ira, el deseo y la ignorancia..."

Meditación basada en Visuddhimagga por Thich Nhat Hanh


Uno de los aspectos más hermosos y esclarecedores del yoga es la progresión, tanto interna como externa, hacia un mundo menos materialista. Ya hemos hablado en artículos anteriores del proceso de reconocimiento de lo que uno es. En ese andar van cayendo los trozos inservibles, los pedazos adheridos y casposos de lo que uno ya no es. Entonces uno es, y a la vez todo muta. El ser vive siendo.

Internamente no hay tanta densidad, tanto peso material. El espíritu es más libre, ligero, frágil, fuerte. Uno se da cuenta de lo que es importante en su vida y vibra o atrae aquello que le hace vibrar. Aquello interno que vibra va en busca de la luz clara.

No busca complicaciones, no busca jaleos, no busca excitaciones, no proyecta tanto.

En la calma que observa vive centrado en una vida simple, pues el yoga te lleva a eso, a una vida simple donde no vibran las cualidades tan materialistas como el afán en corto de satisfacer cualquier deseo, de tapar cualquier agujero emocional, de vivir solo por la pasta o por el trabajo.

Uno no piensa esto que digo. Lo que uno es en este camino del yoga te lleva a simplificar todo, incluso lo mental, el pensamiento, pues te das cuenta de que una de las características básicas que te ofrece la vida para ser feliz es el no vivir tanto en mental.

Vives centrado en estar centrado, sin esfuerzos, sin aspavientos, sin demostraciones. 

Y todo ello rehúye, porque eso es lo que vibra su ser, de todo este afán materialista.

Comedido de mente,
comedidos los sentidos,
comedido el cuerpo...
se expande el siendo,
y bailas, ríes, vives, andas, amas así, sin estar comedido.


El yoga te muestra las prioridades de las puertas abiertas y, en esa lista, que es vital, no una lista deseosa, exigente, material, aparecen los valores como la entrega, la comprensión de uno mismo, la capacidad de perdonarte, la libertad individual, la responsabilidad interior, el abandono, el amor... entre otros muchos; y en esa vida que diariamente optimizas hacia ese eje, que eres tú, todo cabe, todo se ama, todo se siente; y si uno vibra con lo que es, ello imanta, atrae aspectos que suman, que te hacen crecer como ser humano, como vida en esta tierra tan hermosa.

Soulsister-"The Way toy your Heart"

Artículo escrito por Carlos Serratacó
Escuela de Yoga y Conciencia
Huelva


viernes, julio 25, 2014

Felices vacaciones a todos



(foto realizada por Carlos Vacas)

miércoles, julio 16, 2014

Yoga en vacaciones




Hace unas dos semanas acabamos el curso y al finalizarlo surgen por parte de los alumnos algunas preguntas que son comunes todos los años:

¿Carlos, me puedes decir asanas para practicar en verano?
¿Puedes pasarme alguna clase dibujada?
¿Podrías darme una grabación de una clase?

Todos los años, como digo, surgen las mismas cuestiones, acaba el curso y ya anhelamos practicar yoga ante la ausencia del profesor.

Llevamos tiempo practicando. Sintiendo. Comentando. Abriendo puertas entre todos... se ha trabajado con constancia, habéis sido regulares.

Creéis que no sabéis, pero sabéis. Hemos aprendido la práctica de posturas, donde nos hemos dado cuenta de la dificultad de hacernos daño. Los supuestos han sido la dulzura, el disfrute, la disciplina interna, el abandono, la constancia, la respiración como eje, el despertar a un observador.

Sois conscientes. Confiad, confiad en vuestro sentir, dejaos llevar. No penséis “no sé"; no penséis "¿está bien o está mal?".

Dejaos sentir.
Fluid.
Y, simplemente, practicad.

No es necesario levantarse a las seis de la mañana. Tampoco resulta indispensable realizar acrobacias.

Solo dejarte sentir. Siente tu respiración.
Sentado, meditando o practicando asanas.

Además, el yoga físico o hatha yoga solo es una parte del yoga. Tenemos muchos modos de practicar yoga. Recordemos: todo consiste en darse cuenta y elegir la vía adecuada.

El yoga nos permite "Darnos cuenta".
El yoga nos permite "Elegir libremente"

Igual que en postura nos damos cuenta de las partes, y vamos hacia la unidad, también puedo decidir cada día sumar en lugar de restar. Esto puede ser un buen inicio. Que mi verbo sume, que mi mirada sume; así, lo interno suma en una dirección y ello, sin lugar a dudas, es lo adecuado.

Y si todas las tardes me gusta andar por la playa pero hasta ahora lo había hecho "ausente", distraído en mi andar o fragmentado tecleando el móvil, huyendo, en realidad, del andar, dejando escapar la vida, puedo elegir, por ejemplo, descubrir que cada paseo es algo hermoso que sumar a mi sentir: los olores que cambian según ando, por la propia conjunción de brisas; y ese cielo tan inmenso, tan hermoso que es, como la conciencia que se expande; el color de las nubes, su forma, y mis pies que sienten cómo cambia la temperatura y se van adaptando a las diferentes cualidades que le ofrece la tierra; el jugar de los niños; la alegría del verano; el ruido de las olas, irregulares, constantes; las algas adheridas, su densidad; los tamaños y colores de las conchas.

Me detengo, me mojo la cara y saboreo la sal, el horizonte mengua con el calor, se difumina y me cuesta focalizar, y el mar, ese mar...

Te abrazaría para que este corazón ancho y cercano sintiera tu profundidad, tan clara, tan cercana.

Hay muchos modos de practicar yoga, lo importante es caminar despierto y crear condiciones para vivir en nosotros, para volver a nuestro eje de equilibrio y ser conscientes cuando no estamos en él.

Si sumo, voy hacia la unidad.
Si amo, el mundo me ama.
Si ando despierto, mis pasos vibrarán paz, para mí y para el universo.

Amanece, aparece un sol radiante entre las nubes. Escribo desde este tren vacío camino de la montaña, en Manresa, Barcelona. Desde Huelva hay unos mil kilómetros, de una esquina a otra de España.

"Muevo un pie en la esterilla, mantengo el centro, voy a postura. Voy hacia el otro lado, voy a postura".


De un lado a otro, y en esta esterilla tan aparentemente pequeña, cada día disfruto con la sorpresa y la felicidad de la dicha inconmensurable, con el corazón en la mano, sin dudar en mi andar, perdiéndome en el laberinto hacia ese centro, que como Ítaca, se deja querer en esa búsqueda. Suena Ray Charles, el sol ya me deslumbra, los pueblos son ráfagas de luz. No queda mucho para Sevilla.


lunes, mayo 26, 2014

Habitando la felicidad




"-¿Es esto la felicidad?
-Sí, como ves, así es, no hace falta más."
 Conversaciones en un parque de Huelva mirando las musarañas.


Normalmente suelo comentar de vez en cuando con los alumnos antes de  las clases cualquier tema que me parece interesante para todos y que nos permita comprender un poco más. El otro día hablábamos en clase:

-Bueno, solemos empezar las clases meditando, y muchas veces os hago preguntas sobre lo que sentís, sobre la meditación o sobre lo que vaya surgiendo de yoga. Hoy os voy a volver a preguntar sobre la meditación... Bien, nos sentamos, cerramos los ojos, ¿y qué? ¿Qué pasa?¿O no pasa nada?

-Trato de no pensar -dice un alumno.
-Bueno, eso es un poco complicado ¿no? -le digo -. Bien, cerramos los ojos, ¿y qué?

-Pues yo desconecto -dice otro alumno.
-¿De qué desconectas? Bien, cerramos los ojos, ¿y qué?

-Yo siento el cuerpo  -dice un tercero.
-Genial, sientes el cuerpo, cuéntame algo...
-Procuro sentir mi cuerpo...
-Maravilloso, dime más...
-Me acomodo.
-¿Te pones cómodo en postura entonces? ¿Te ajustas internamente?
-Sí.
-Eso del cuerpo, ¿qué es lo que sientes?
-Siento las piernas, la columna, la cabeza...
-Cuéntame algo más, por ejemplo, ¿te pesa el cuerpo como cuando empezaste hace dos años, o te sientes más ligero?
-Me siento más ligero.
-Genial, ¿estás más cómodo en tu cuerpo, no?
-Sí.

-Bueno, volvamos al inicio. Nos sentamos a meditar. Cerramos los ojos. Contadme más...

-Yo observo mis pensamientos  -dice otro alumno
-Estupendo... ¿y?
-Trato de no irme con ellos, me fijo en mi respiración.
-Anda, qué bien.  Es decir, llega algo, lo observas y dejas que se vaya, ¿es así? Y te mantienes en tu respiración.
-Sí, unas veces me cuesta mucho y otras no...
-Pero ahora eres capaz de estar sentado, observar y no salir corriendo, ¿es esto cierto?
-Sí.
-Es decir, ahora estas cómodo con más facilidad con tus pensamientos, tus emociones, con tu respiración... Los observas... Si quisieras, eres capaz de darles nombre a esos pensamientos.... Si te embarga una emoción, por ejemplo, sabes ponerle un nombre y, ¡anda!, eres capaz de mantenerte observando sin verte arrastrado por ellos, aunque sea un rato… ¡coño y te respiras! Qué alucine, ¿no? Respirarse, sentir la vida.

Como veis, a lo largo de estos meses habéis sido constantes, disciplinados en vuestra practica, no habéis desfallecido y han ocurrido pequeñas cosas en apariencia sin sentido, pero son muy importantes, son lo que denomino los pequeños milagros que nos crean las condiciones de felicidad.

Resulta que estamos cómodos con nuestro cuerpo, además lo siento como cuerpo, no lo imagino. Esto es muy importante: es diferente imaginar, fantasear sobre el cuerpo, que sentirlo. Eso se llama "la realidad del cuerpo": el cuerpo ya no es solo referencia de placer o dolor, nos está diciendo muchas más cosas, se ha hecho amigo nuestro, estamos cómodos, nos sentimos confortables con él, es una ancla de felicidad.

Me comentáis que si os distraéis mediante la respiración volvéis a prestar atención: a eso lo podemos llamar "recuperar el hilo de la existencia", volvemos a nosotros y eso es un milagro bellísimo. Resulta que ya no andamos tan perdidos en el olvido de no estar atentos, ya no andamos tan perdidos entre tantas distracciones en un bosque sin luz, donde no sabemos el camino que pisamos.

Me habláis de que observáis el caudal de pensamientos, de emociones… Decíamos que con eso ya estamos aprendiendo a ponerles nombre. Si nos embarga una sensación de cualquier característica sabemos, sentimos por qué es y no os dejáis arrastrar por ese caudal o tsunami de pensamientos y emociones. Se ha producido otro milagro maravilloso, estoy aprendiendo a tener espacio interior, estoy aprendiendo a ser libre, pues elijo. A eso se llama "descernir libremente mi espacio de libertad".

Entonces, solo de estar sentados, junto con nuestra práctica de yoga, con nuestra regularidad, con todo ello, se están produciendo milagros. Jopé, con la que está cayendo y resulta que todo ello me hace feliz, ¿no? Pues vivir en el cuerpo, vivir en la respiración y vivir en la mente significa vivir despierto, despierto "al presente de nuestra vida", que es lo más hermoso que hay. Además ¿no estamos cómodos, no nos sentimos confortables con ello? ¿No siento más amabilidad hacia mí mismo, hacia mi cuerpo, hacia mis pensamientos, hacia mis emociones, hacia mi respiración?

La amabilidad hacia uno mismo es una de las semillas más poderosas del amor. Persistamos y, entonces, ese caudal lo alimentaremos de amor y todo ello, gota a gota, paso a paso, nos permitirá vivir despiertos hacia la felicidad de la existencia.


Todo este andar, todo este camino nos está enseñando a vivir en nosotros: a eso se llama "habitar en la felicidad andando por el bosque sabiendo dónde pones los pies".



domingo, mayo 04, 2014

Un mes en imágenes

Hace un mes que no escribo. También al escribir le hace falta su espacio, su momento, su sentir, su pausa. Y yo no estoy condenado a la inmediatez de escribir cada semana, escribo lo que siento, como lo siento cuando deseo. Por otro lado, las imágenes desde niño me acompañan, creo que hoy es buena mi vuelta al blog con las imágenes del mes, de todo lo que me hace inmensamente feliz. Me hacía falta detener, pluff, el blog y dejarme que la vida me llevara a su ritmo. Y me he dejado ir, abandonándome a su sabiduría....


He vuelto mucho al campo, a pasear a las burras Coquelico y Etiopía, y a acariciar a Prana, mi perro.


Dejándolas para que pastaran.


También he estado estudiando, que me gusta.


Impartiendo un Retiro de Yoga en Portugal.


Andando hacia la Villa de Yoga entre bosques centenarios.


Los árboles abrazándose a nuestro paso.




La belleza en todo su color.


Hermosas margaritas.


La práctica, meditando.


todo el grupo


Una serie de yoga


Tai Chi por la mañana,


Ya en Huelva, con mi hija Alba en la playa


Observando flores solitarias en medio de la arena


y el mar, los dos observando el mar.


He seguido con mis clases en los Centros Deportivos


 El milagro del yoga entre tanta actividad.


En las clases privadas.

En la bellísima  Formación en Yoga, en presencia.


Gozando del sentir


de la alegría de vivir


y practicando asanas.



Con el yoga de embarazadas que también me llena de amor.


Y el campo, mi vuelta, el amanecer.


La flor al iniciar el día.


El volver a recoger el estiércol para abonar.


Alucinando del pequeño bosquesillo que crece donde antes no había nada:
ahora hay nogales, un castaño, robles, higueras, naranjos, aguacates, olivos...


De la morera, que tiene dos años plantada


y de su fruto


Y todo esto, en mi felicidad, el papel central es para Manuela y Alba, eje de mi vida.





miércoles, marzo 19, 2014

Un sol en tu corazón


"Tu rayo de sol viene, con los brazos abiertos,
a esta tierra mía, y se pasa el día en mi puerta.
Luego, a la vuelta, te lleva a tus pies
nubes hechas de mis lágrimas,
de mis suspiros y de mis canciones".
Rabindranath Tagore -"Tu rayo de sol viene"

Hace un par de años realizamos un retiro en Tavira y lo titulé "un sol en tu corazón".  Me he acordado y he decidido titular esta entrada así.

Ha llegado la primavera, desde hace un par de semanas la naturaleza brota, emana verdor y los pájaros cantan al amor.

Voy andando por Huelva, hacia alguna de mis clases y en el silencio de mis pasos, en el disfrute que me supone ir tranquilo disfrutando de mi felicidad de andar, una parte de mi atención va hacia las alturas, hacia los árboles donde los jilgueros cantan y cantan. Parece como si me cantaran y me dijeran "Cantamos nuestra felicidad y lo compartimos contigo, nuestro corazón se encuentra abierto sin miedo y te lo ofrecemos", y mis pasos y mi corazón cantan al unísono con su canto.

Me regalaron hace un par de semanas unas ramas de higuera y de parra, de la Sierra de Huelva, las pedí expresamente pues ahora todo se va homogeneizando, y las variedades de árboles, de verduras, de plantas se van perdiendo en pro de un materialismo atroz. Y bueno, planté los palos en unas macetas, y todos los días me quedo un rato observando, me gusta sentarme y observar, ver si de alguna yema de esas ramas en apariencia secas, sin raíces, nace algo. Y hace unos días de una parra surgió un breve verdor y yo me emocioné, y han pasado los días y el verdor se ha ido abriendo para convertirse en hoja y, por empatía, el palo, la rama de al lado, que era de una higuera de higo blanco, ha copiado a su hermano palo parra y ha decidido que le brote otra hoja, y ambas me dicen: "Mira cuánta belleza, mira nuestro verdor, es para ti, Carlos, nacemos por el amor y la atención que has puesto en cuidarnos, en echarnos agua, en orar con tu paciencia para que brotemos",, y así estoy viendo y sintiendo cómo esos palos ya en vida me dan su corazón verde.  Sentado, sí, ante ellos los siento, y eso me hace feliz.

Y la primavera, con su sol y su luz, abre y expande el corazón de la naturaleza, y en mi corazón, ya vulnerable, ya tierno, ya abierto dejo que todo ello me inunde y me llene, me fluya y se vaya. Yo solo siento mis pasos silenciosos que enraizados andan y andan, por un camino que me gusta y del cual disfruto al andar.


Y en ese camino al centro, al sentir, a la calma, a la escucha, al silencio, a la entrega, a la presencia... ahí te encuentras con tu corazón. Ya no hay tanto ruido mental, tanta interferencia, tanta proyección, tanta elucubración, tanto miedo, tanto laberinto. Tu corazón es dulce, es hermoso y su latir suave ilumina la oscuridad que a veces surge en tu caminar y te sientes bien, con eso es suficiente por hoy, no anhelas más, y los rayos de sol de tu corazón emanan hacia afuera para oír el sol en el corazón de los jilgueros y del verdor de lo que nace.


Artículos más visitados

Amigos del Blog

Todos los artículos a un clic

Traslate